El pregonero de Medina reclama que la Semana Santa sea Patrimonio de la Humanidad

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El pregonero invita a la Hermandad del Ecce Homo de Rodilana a unirse a las procesiones

PATRICIA GONZÁLEZMedina del Campo

Al igual que cuando tenía cinco años y recorría los pasillos de la nave central de La Colegiata en busca de su Jesús de Nazareno, ayer el pregonero de los ocho días de pasión de Medina del Campo volvió a entrar en el templo de mayor impronta del municipio como un cofrade más. Los recuerdos de aquellos primeros desfiles, los desvelos mirando el cielo o la responsabilidad y el sacrificó de portar el paso de su cofradía son solo algunas de la vivencias que el licenciado en Geografía y técnico de desarrollo local del Ayuntamiento, David Muriel, recordó ante la atenta mirada de multitud de compañeros, amigos y familiares que no quisieron dejar pasar la ocasión y acudieron a escuchar el primer pregón de Semana Santa realizado por un hermano cofrade.

Entre la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno (Francisco del Rincón, siglo XVI), que representa en el sentido más estricto las raíces de las procesiones medinenses, y la talla contemporánea de Cristo en su Mayor Desamparo (Ricardo Flecha, 2011) que muestra el dinamismo de las hermandades y la apertura de los medinenses, Muriel no quiso dejar pasar la ocasión para reivindicar que la Semana Santa en España «bien merece ser considerada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en su conjunto ya que es una apuesta por poner en valor los recursos patrimoniales materiales e inmateriales que tenemos». Y es que además de hacer suya esta reivindicación, el pregonero, también apostó por que el discurso catedralicio que recorre cada año las calles de la localidad «merece ser declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de bien inmueble».

Tras lanzar estos dos retos, que fueron muy bien acogidos por los asistentes, Muriel, aseguró sentirse muy orgulloso de «haber sido partícipe de la trayectoria reciente de la Semana Santa de Medina del Campo: siempre cumpliendo sueños, marcando nuevos retos y afrontando metas para sumar y sumar, para mejorar, para recuperar tradiciones, grandes proyectos y pequeñas mejoras, todas con un denominador común, la participación, la unión de esfuerzos, la confraternización entre cofrades de aquí, del resto de España y del mundo».

Un recuerdo

Amigos de toda la vida, familiares como sus dos pequeñas hijas, miembros de los dos grupos de trabajo de la Feria Imperiales y Comuneros (hay que recordar que Muriel fue el promotor del cambio de formato de la Feria) cofrades de multitud de hermandades, funcionarios del Ayuntamiento, gran parte de la corporación municipal encabezada por su alcaldesa, Teresa López, miembros del Arzobispado de Valladolid y políticos provinciales no quisieron faltar a esta cita, que contó con la presencia de Jesús JulioCarnero, presidente de la DiputaciónProvincial; Carlos García, presidente de la Junta de Cofradías; Rodolfo García, párroco de La Colegiata, y el carmelita Francisco Oreja.

También contó con un lugar destacado en el recuerdo el recién fallecido presidente de honor de la Junta de Semana Santa, Alfredo López Velasco: «Este será el primer año en el que las calles y plazas de nuestro Centro Histórico echarán de menos al paso del lento caminar de numerosos cofrades a Alfredo» lamentó Muriel, para a continuación apuntar que «no tengo duda de que nos echará una mano con las inoportunas lluvias mientras se toma su manzanilla con anís».

Además de este recuerdo, el pregonero también rememoró los puntos de inflexión de la Semana Santa de la localidad. A su juicio, los ocho días de pasión del municipio sufrieron una transformación gracias a la creación de la Junta de Semana Santa y al encuentro Nacional de Cofradías, encuentro en el que consiguieron que todos los pasos medinenses fueran restaurados a través de un programa de la Junta Uno de los reconocimientos más alabados que ayer realizó el pregonero fue a las cofradías. En este sentido Muriel volvió hacer un llamamiento a la hermandad del Ecce Homo de Rodilana para que «sus cofrades se integren de forma real y efectiva a este proyecto común, ya que juntos somos más y el trabajo en equipo es una de las claves del éxito».

Riqueza patrimonial

Para finalizar el acto el pregonero animó a todos los presentes a disfrutar con intensidad de «nuestra riqueza patrimonial» y insistió en su idea de «defendamos lo nuestro y sintámonos orgullosos de enseñarlo porque tenemos una personalidad propia, única, ni mejor ni peor, diferente. Que los valores cristianos y semanasanteros envuelvan las calles y nos ayuden a superar tiempos difíciles, nunca fueron buenos ni lo son ahora los radicalismos de una u otra religión, a escala local y global, como tampoco lo son los radicalismos identitarios».

Además de enumerar los retos de la Semana Santa, Muriel también quiso destacar la repercusión mercantil de las procesiones. «La celebración popular de la Semana Santa tiene una repercusión mercantil nada desdeñable para una economía débil, que necesita del impulso de la que no lo olvidemos, es la primera industria de este país, la turística», explicó el pregonero para a continuación enumerar las cifras en Medina del Campo. El pasado año un total de 91.000 visaron el municipio con un impacto económico de 350.000 euros.

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