Miles de burgaleses asisten al encuentro anual del Cristo y su madre

Jesús con la Cruz a Cuestas y Nuestra Señora de los Dolores durante la procesión del Encuentro que recorre las calles de Burgos en la noche del Jueves Santo.  /
Jesús con la Cruz a Cuestas y Nuestra Señora de los Dolores durante la procesión del Encuentro que recorre las calles de Burgos en la noche del Jueves Santo.

La Procesión del Encuentro vuelve a citar a una multitud e incorpora una nueva estación de penitencia en el interior de la Catedral

GABRIEL DE LA IGLESIAburgos

Miles de burgaleses se dieron cita esta noche en las calles del centro de la ciudad para presenciar la Procesión del Encuentro, uno de los momentos más esperados de la Semana Santa a orillas del Arlanzón, que además se presentaba este año con una novedad, como era la realización de una nueva estación de penitencia frente al Santísimo Sacramento expuesto en la Escalera Dorada de la Catedral.

Como manda la tradición, las imágenes de Jesús con la Cruz a Cuestas y la de Nuestra Señora de los Dolores partían de sus respectivas parroquias (San Cosme y San Damián en el caso del Cristo y San Gil en el de la Virgen) al filo de las 19:45 horas. Recordando el Camino del Calvario, ambos pasos fueron recorriendo varias de las calles del centro de la ciudad arropados por los tambores, las cornetas, la solemnidad y el fervor de los cientos de cofrades y de las miles de personas agolpadas en las calles. Sin duda, el buen tiempo supuso un estímulo.

Sin embargo, el momento álgido tardaría en llegar. Pasadas las 21 horas, ambas figuras se encontraban en la plaza del Rey San Fernando, a los mismos pies de la Catedral. Allí, ante la atenta mirada de burgaleses y visitantes, el Cristo y la Virgen representaron su encuentro anual, ese que evoca al último contacto entre ambos antes de la crucifixión. Y sobre el sentido de esa escena habló el vicario parroquial de San Cosme y San Damián, Enrique Ybáñez Vallejo, encargado este año de la alocución.

Y tras la despedida, llegó la novedad de este año. La Virgen, siguiendo la tradición, retornó poco a poco hacia San Gil, donde le esperaban decenas de feligreses para despedirla con una Salve popular. No así el Cristo, que lejos de regresar de inmediato a su lugar de retiro, entornó hacia el interior de la Catedral con el objetivo de realizar una última estación penitencial en la Seo.

Con todo, mañana será un día de ferviente actividad en la Semana Santa burgalesa, declarada de Interés Turístico Nacional. Por la mañana se celebrará el Vía Crucis penitencial por la ladera del Castillo, mientras que a mediodía se llevará a cabo el acto del Desenclavo de la Cruz en la plaza de Santa María. Ya por la tarde se trasladará la imagen del Cristo Yaciente de la Catedral para sumarse a la Procesión del Santo Entierro, la más multitudinaria de la Semana Santa.

 

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