El Resucitado y la Virgen se encuentran de nuevo en la entrada de Arévalo

Momento de la procesión del Encuentro en Arévalo. F.G. MURIEL/
Momento de la procesión del Encuentro en Arévalo. F.G. MURIEL

Las Damas que portan a la Madre enlutada. Le quitan en manto negro y reverencian a Jesús, reconociéndole como el Hijo de Dios

FERNANDO G. MURIEL

Al medio día de hoy, coincidiendo con la festividad del Domingo de Resurrección, ha tenido lugar la denominada Procesión del Encuentro, un desfile que parte de dos iglesias diferentes y que tiene su culmen cuando María, la Virgen enlutada por la muerte de su hijo, se topa con Jesús resucitado, y el dolor lo convierte en Alegría.

De esta forma los varones de la cofradía y desde la iglesia de El Salvador portan la imagen de Jesús Resucitado, en dirección a la plaza del Arrabal. A la misma hora las Damas sacan la imagen de la Virgen del Encuentro desde la iglesia de Santa María.

Los dos pasos se encuentran en la Plaza del Arrabal, a la altura del Arco del Alcocer, la puerta principal de acceso a la antigua villa medieval amurallada, donde tras reverenciar la madre a su hijo reconociéndole como el Mesías, el Hijo de Dios hasta en tres ocasiones, la retiran el manto de luto negro para que luzca uno blanco, realizado con la tela de un vestido de novia que donado por una devota.

Las dos imágenes después del encuentro, con un estruendoso ruido de tambores y campanillas, ya desfilan juntos hasta la parroquia de Santo Domingo, donde tras presidir la Misa Mayor, continuaron juntos la procesión desde este templo hasta la iglesia de El Salvador donde llega a su fin, y con él el de la Semana Santa.

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