La votación de los presupuestos participativos se desarrolla en medio del interés y la curiosidad

Una vecina vota en el centro de Servicios Sociales de La Albuera. /A. Tanarro
Una vecina vota en el centro de Servicios Sociales de La Albuera. / A. Tanarro

La alcaldesa valora la participación y agradece el esfuerzo de ciudadanos, gestores y técnicos

Carlos Álvaro
CARLOS ÁLVAROSegovia

Los vecinos de Segovia están votando los primeros presupuestos participativos de la historia de la ciudad. La jornada transcurre con normalidad y, a simple vista, las urnas están llenas de papeletas, aunque es complicado establecer un porcentaje de participación. Las mesas están ubicadas en el Centro Cvico San José, en el Centro Integral de Servicios Sociales de La Albuera, en el Centro de Asociaciones de Autoayuda y Voluntariado de la avenida del Acueducto, en el Centro Cívico Nueva Segovia, en el Centro Cívico San Lorenzo, en la Casa de la Lectura, en el Ayuntamiento de Revenga y en los centros cívicos de Madrona, Hontoria, Fuentemilanos y Zamarramala. Los vecinos acuden, preguntan por las dos papeletas (blanca y sepia) que deben introducir en las urnas, ponen la cruz en el proyecto que quieren que salga adelante y votan.

«Es la primera vez que se hace en Segovia y tiene caracteres de experimento. No sabemos cómo va a reaccionar la ciudadanía. Por lo que estamos viendo, la gente este acudiendo a votar, incluso gente muy mayor», sostiene la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, que ha recorrido, a lo largo de toda la mañana, las distintas mesas electorales. «Es la primera experiencia y de todo se aprende. Cuando tengamos la herramienta que nos va a ofrecer Smart Digital Segovia será más fácil porque la ciudadanía podrá votar on line, aunque siempre habrá mesas electorales, conscientes como somos de que a las personas mayores les cuesta más utulizar las herramientas digitales», dijo.

Luquero agradeció el esfuerzo realizado al grupo gestor de los presupuestos participativos, a las asociaciones de vecinos de los distintos barrios, al consejo de participación ciudadana, a los técnicos municipales que han colaborado en la puesta en marcha de todo el proceso y a las concejalías de Participación Ciudadana y de Obras. «Ha sido un proceso muy sensato. Además, todas las obras recogidas en las propuestas son necesarias».

Los proyectos seleccionados (los que más votos obtengan y entren dentro del presupuesto) formarán parte del primer presupuesto participativo de la ciudad, que estará dotado con un mínimo de 600.000 euros. Cada segoviano (para poder votar hay que estar empadronado en Segovia) puede escoger dos propuestas, una por modalidad. La primera, destinada a proyectos a realizar en los barrios, contará con un 20% del total del presupuesto participativo; la segunda, para proyectos de interés general de la ciudad, dispondrá del 80% restante.

Los ciudadanos están votando entre 31 proyectos (16 de los barrios y 15 de interés general), que son los que superaron la criba del grupo gestor y de los técnicos municipales. Por el camino se ha quedado más de un centenar de propuestas realizadas por 102 vecinos, por distintos motivos, desde la competencia de otras administraciones hasta la falta de viabilidad técnica.

Entre las ideas incluidas en la primera modalidad (papeleta blanca), destacan las relacionadas con la movilidad y la accesibilidad. Por ejemplo, se propone mejorar las aceras en San Marcos, Madrona o la calle de la Plata, elevar un paso de cebra en la avenida Gerardo Diego, mejorar la iluminación en la ribera del Eresma o en la calle Corralillo de San Nicolás o la colocación de una marquesina en la parada de autobús de Torredondo, entre otras propuestas que no superan los 50.000 euros (salvo el bacheado de Madrona).

La papeleta sepia recoge, entre otras cosas, cuestiones relacionadas con la movilidad. Se proponen hasta tres ascensores para salvar desniveles de la ciudad: uno para unir el barrio de San José y el El Palo Mirasierra (entre 500.000 y 600.000 euros); otro para facilitar la accesibilidad entre la calle Gascos y Vía Roma (entre 300.000 y 400.000 euros) y un tercero que serviría para unir el barrio de San Millán con el paseo del Salón (entre 500.000 y 600.000 euros). En este último caso, los técnicos municipales se han decantado por el ascensor en lugar de unas escaleras mecánicas, debido a su mayor accesibilidad. También se propone la construcción de un recinto ferial definitivo.

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