«Las universidades son una fábrica de parados», asegura el expresidente de Empresa Familiar

César Pontvianne, nuevo presidente, y José Miguel Isidro, ayer en Segovia. /Antonio de Torre
César Pontvianne, nuevo presidente, y José Miguel Isidro, ayer en Segovia. / Antonio de Torre

José Miguel Isidro afirma que la situación actual «lleva a los estudiantes a perder tres, cuatro o cinco años»

CLAUDIA CARRASCAL Segovia

Uno de los retos fundamentales de Empresa Familiar de Castilla y León es la formación y la contribución a la mejora de un sistema educativo que en la actualidad se caracteriza por «su mala calidad», según señaló ayer el presidente saliente de la agrupación, José Miguel Isidro. Momentos antes de asistir a la asamblea general de socios, Isidro explicó que la universidad se ha consolidado como «una fábrica de parados» debido a la brecha existente entre el mundo académico y la vida real.

En este sentido, recalcó la necesidad de que la gente pierda el miedo escénico a entrar en el mundo empresarial. No obstante, entiende que los jóvenes «no salen preparados» para enfrentarse a ello, ya que experimentan una época de sentirse «despistados» y «perdidos» al finalizar los estudios.

«La situación actual lleva a los estudiantes a perder tres, cuatro o cinco años, cambiando de carrera y sin saber muy bien donde quieren ir», insistió. Además, cuando terminan muchos recurren a hacer un máster que no tiene nada que ver con lo que han estudiado previamente porque «no tienen claro hacia dónde van».

Precisamente esa distancia existente entre el mundo real y el universitario es lo que, según Isidro, hace que sea un mito la creencia de que estamos ante la generación mejor preparada. «Es mejor tener pocas neuronas y bien administradas porque el exceso de capacidad, muchas veces, lleva a la incapacidad», sentenció. El origen del problema es, tal y como explicó, el presupuesto limitado con el que cuentan las universidades, una partida que tiene que ser repartida entre muchas sin que ninguna pueda destacar por su calidad.

Sobre este asunto, también se pronunció su sustituto al frente de la agrupación, César Pontvianne, quien confirmó la necesidad de dar prestigio, desde las empresas e instituciones, a la Formación Profesional, una rama «esencial para cambiar el tejido productivo del país».

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