El turismo rural iguala las plazas hoteleras, pero se queda a la mitad en ocupación

Turistas con las maletas en la recepción de un hotel de Segovia. /A. de Torre
Turistas con las maletas en la recepción de un hotel de Segovia. / A. de Torre

El primer semestre del año revela que la cantidad de viajeros que han recalado en la provincia ha caído cerca de un 7%

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

La ascensión del turismo rural en la provincia está lejos de la cima. Solo los puentes festivos que regala el calendario laboral y en Semana Santa la ocupación ronda el lleno; pero el resto del año los centros dedicados a explotar esta veta a duras penas logran atraer inquilinos. El presidente de la Asociación de Turismo Rural y Activo de Segovia, Domingo Asenjo, ha subrayado en reiteradas ocasiones los palos en las ruedas que impiden que estos alojamientos mejoren sus números al final del año.

La última amenaza es la de las viviendas turísticas y la sombra alargada del intrusismo que les resta clientela. Por eso, la agrupación profesional insiste en hacer un llamamiento a las autoridades para que vigilen y controlen más las ofertas de estos negocios en Internet, ya que funcionan fuera de la legalidad.

La asignatura pendiente de las 'noches'

Raro, extrañísimo es el mes en que la duración media de la estancia de los viajeros que recalan en alojamientos de la provincia segoviana supere los dos días. Es la espina clavada. Por ejemplo, este pasado mes de junio fueron los albergues y los establecimientos de turismo rural los que lideraron esta estadística, con promedios en torno a 1,8 jornadas. No llega al fin de semana. De ahí la importancia que adquieren las ofertas complementarias y los paquetes de actividades adicionales a las estancias sobre las que trabajan los empresarios para captar más pernoctaciones, como revela Aturacse.

Y aunque parezca una paradoja, tampoco le ha favorecido al turismo rural el aumento en la afluencia de turistas. La cantidad de viajeros que recalan en los alojamientos autorizados de la provincia crece, pero más lento de lo que lo ha hecho la proliferación de negocios de turismo rural. En los últimos diez años, incluida la travesía por el desierto de la crisis financiera generalizada y del consumo en particular, la curva dibuja un aumento de turistas del 22%, que en el caso de las pernoctaciones es ligeramente más suave, del 17%. Son datos del primer semestre de cada ejercicio.

Sin embargo, la oferta de establecimientos de turismo rural y activo se ha disparado muy por encima de esos porcentajes. El ritmo de crecimiento no ha sido acompasado y se ha generado un exceso de oferta.

El acelerón en la creación y puesta en marcha de estos alojamientos a lo largo y ancho de la provincia se traduce en 210 negocios más ahora que once años atrás –o lo que es lo mismo, un incremento del 83% en la cantidad de centros y del 70% en las plazas ofertadas–, lo que demuestra que este ámbito del turismo en contacto directo con la naturaleza ha significado una alternativa empresarial en el castigado medio rural y en época de penurias para otras actividades económicas, como la industria o la construcción.

La peor de la región este año

Pero los datos objetivos revelan que la ocupación media de los centros de turismo rural está lejos de ser la deseada. En lo que va de año, ese promedio no ha llegado al 15%, con meses singularmente áridos como enero, con un 8,7%. En lo que respecta a los hoteles y hostales, la ocupación media en el primer semestre del año asciende al 30%.

A día de hoy en Segovia hay casi tantas plazas en alojamientos de carácter rural que en hoteles (4.183 frente a 4.411), según el Boletín de Coyuntura Turística de Castilla y León. Precisamente, la disponibilidad de camas y habitaciones sí ha aumentado a lo largo de estos once años a un ritmo más moderado y adecuado a la llegada al alza de visitantes. Sin embargo, tanto en uno como en el otro caso, las pernoctaciones continúan siendo la espina clavada de los empresarios.

De momento, y con las estadísticas del Boletín de Coyuntura Turística de la Junta Castilla y León en la mano, la primera mitad del curso se ha comportado algo peor que el mismo semestre de 2017. El acumulado de viajeros que han estado alojados en establecimientos de la provincia es de 330.601, lo que evidencia también la fuerte presencia del excursionista y del turista de ida y vuelta, fundamentalmente grupos procedentes de Madrid que tienen Segovia como uno de los lugares incluidos en el 'tour' programado y contratado.

Esos más de 330.000 viajeros son 24.162 menos que los que habían reservado estancia en alojamientos de la provincia entre enero y junio del ejercicio pasado. Es decir, se ha producido un descenso del 7% en la cantidad de visitantes que han hecho noche. Precisamente, las pernoctaciones siguen la misma tendencia de caída, aunque algo más leve, con una disminución del 5,2% en el primer semestre del año, a tenor de los números de la Administración autonómica. Estos descensos sitúan el turismo provincial en la cola de la comunidad autónoma en lo que va de año, donde tanto la cifra de estancias como la de viajeros han crecido con respecto a 2017.

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