Treinta voluntarios de Aspace hacen piña en la reunión de Cuéllar

Foto de familia de voluntarios de Aspace en la región durante el encuentro que tiene lugar en Cuéllar./Mónica Rico
Foto de familia de voluntarios de Aspace en la región durante el encuentro que tiene lugar en Cuéllar. / Mónica Rico

La federación regional, que asiste a 2.500 usuarios, mantiene un encuentro en la localidad segoviana con el propósito de apuntalar los objetivos comunes

MÓNICA RICOCuéllar

La Federación Regional de Asociaciones de Atención a Personas con Parálisis cerebral y Discapacidades Afines (Aspace) acercó este fin de semana hasta Cuéllar a una treintena de voluntarios de las diferentes provincias de Castilla y León con motivo de un encuentro que se celebra con carácter anual y con el que tratan de 'hacer piña' y compartir experiencias. La iniciativa, según explicó Gustavo Herguedas, técnico de la federación, trata de ser «una forma de agradecimiento a los voluntarios que están en cada una de nuestras entidades». Para ello, cada año se programan distintas actividades lúdicas, además de talleres o acciones formativas, que en esta ocasión se centraron en un taller de biodanza, «para que se lleven una experiencia personal también», afirmó.

Aunque en toda la región Aspace cuenta con cerca de 300 voluntarios, al encuentro de Cuéllar asistieron pequeñas representaciones de Burgos, Salamanca, León, Valladolid, Palencia y Zamora. No hubo en esta ocasión delegación de Segovia, donde el número de voluntarios, aunque está creciendo, aún es corto en comparación con otras provincias. No en vano en Segovia la agrupación atiende a 36 usuarios, una cifra muy pequeña frente a los 2.500 existentes en toda la comunidad autónoma.

El encuentro también pone de manifiesto la importancia que la agrupación otorga a sus voluntarios, puesto, ya que sin ellos no se podrían realizar algunas de las actividades, como las de respiro de ocio o las de fin de semana, según apuntó Herguedas. Estos colaboradores altruistas también acompañan en terapias y ayudan como conductores, llevando a los beneficiarios de la prestación de turno hasta los centros o a los lugares donde realizar sus terapias, e incluso se desplazan al medio rural para buscar a los usuarios y poderles aproximar a sus centros correspondientes.

Miembros de Aspace aseguran que el voluntariado es una figura a mantener en todos los programas de las entidades de Castilla y León, ya que aportan valor a las actuaciones, siendo un factor clave en la relación con el entorno y en la inclusión de la persona con discapacidad. Por ello, las delegaciones de la agrupación hacen un esfuerzo por incorporar formación a sus voluntarios y también se les ofrece la posibilidad de participar en una acción conjunta a nivel regional.

La federación castellana y leonesa nació en 1997 con la finalidad de mejorar la calidad de vida de las personas con parálisis cerebral y discapacidades afines, promoviendo su desarrollo personal y la igualdad de oportunidades, cuestiones en las que más de veinte años después, continúan trabajando e incidiendo.

Jóvenes y comprometidos

Aunque el perfil del voluntario no está muy definido, pues en él tienen cabida todas las personas que quieran colaborar con la agrupación, sí es cierto que dentro del grupo existe un amplio espectro de gente joven, muchos de ellos universitarios de carreras cercanas a las ciencias sociales o la atención sociosanitaria. Uno de esos casos es el de Esmeralda, colaboradora en Zamora, que ayuda siempre que se lo piden y el trabajo se lo permite, aunque especialmente en vacaciones y en los actos especiales; pero también hace de conductora en su tiempo libre.

Ella es terapeuta ocupacional, por lo que conoce el campo y ha participado en casi todos los encuentros celebrados, una actividad que valora de forma muy positiva. Incluso lanza la propuesta de aumentar el encuentro a más jornadas, puesto que dos días «se hacen muy cortitos, pero comprendo que no tenemos tiempo», asegura.

Un caso diferente es el de Rodrigo Díez, de la delegación burgalesa, cuyo campo de trabajo no tiene nada que ver con la rama sociosanitaria. De hecho, es ingeniero y apenas lleva unos meses colaborando como voluntario. Llegó a la agrupación a través de su hermana, que trabaja con este colectivo. Poco a poco fue conociendo a los compañeros de trabajo y a los usuarios. Cuando supo que necesitaban voluntarios para llevar «a los chicos de vacaciones» no dudó en «echar una mano».

Estos meses han establecido sus primeros contactos con personas con parálisis cerebral, y el que se celebra este fin de semana es su primer encuentro de voluntarios, en el que espera encontrar unión entre los asistentes y aprender «para poder aplicarlo con los usuarios y hacer actividades con ellos. Yo creo que es lo que buscamos todos, además de compartir experiencias».