«El tratamiento a maltratadores está por encima del 50% de éxito»

Jesús de Blas posa en el Palacio Provincial. /A. Tanarro
Jesús de Blas posa en el Palacio Provincial. / A. Tanarro

«Somos conscientes de que trabajamos en casa ajena», afirma Jesús de Blas, vicedecano del Colegio de Psicólogos de Castilla y León, tras la suspensión del protocolo de la Junta sobre violencia sexista

LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

Jesús de Blas, vicedecano del Colegio Oficial de Psicología de Castilla y León, reclama que el protocolo 2/2018 del marco de actuación profesional en casos de violencia de género , suspendido por el Ministerio de Interior, se ponga en marcha cuanto antes. En declaraciones previas a la conferencia que impartió ayer, organizada por el centro de Segovia de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), remarcó el papel técnico de sus compañeros, alertó de los riesgos de las nuevas tecnologías y pidió estrategias más amplias que contemplen, por ejemplo, la atención al maltratador para evitar reincidencias.

–¿Qué valoración hace del protocolo sobre violencia sexista de la Junta, suspendido temporalmente por la Secretaría de Estado de Seguridad?

–Es algo imprescindible. Es necesario tratar los problemas que muestran las mujeres a las que atendemos.

–¿Influye la ayuda psicológica al propio acto de la denuncia?

–No solo no influye, sino que los psicólogos son especialistas y una parte de la formación consiste en aceptar lo que la víctima esté planteando. Si solo plantea que necesita ayuda psicológica, pues ya está. Si quiere hacer una denuncia, pues también. El psicólogo no induce en ningún momento a modificar sus decisiones. Lo que hacemos es trabajar con ella para estabilizarla, organizar un poco las emociones o si hay algún trastorno adicional. Después, comunicamos a la Junta en un informe lo que hemos encontrado y la sección de Mujer establece los recursos que sean.

–¿Ve entonces motivos para que el protocolo esté paralizado?

–Es posible que desde la Secretaría de Estado [dependiente del Ministerio de Interior] se haya entendido que hay necesidad de perfilar algunos flecos. El protocolo tiene tres patas, la Secretaría y su competencia con Guardia Civil y Policía Nacional, la Junta y el Colegio de Psicólogos. Tendría que coordinarse. Esperamos que se reactive rápidamente porque estamos encontrando cosas en algunas intervenciones que son importantes. El protocolo es una colaboración y no pretendemos que sea otra cosa. Somos conscientes de que estamos trabajando en casa ajena y lo único que pretendemos es ayudar a la mujer en una situación especialmente delicada, colaborando con la policía o los abogados. Nuestra función es complementaria y no creemos que tengamos que influir en nadie.

–Valencia estrenará la primera comisaría específica de violencia de género, con salas para los niños y agentes no uniformados. ¿Qué le parece la iniciativa?

–Cuanto más segura se encuentre la víctima y más apoyo se le muestre, mejor. También es verdad que tenemos que abrir un poco el foco de las estrategias. El elemento fundamental, que debe mantenerse, ha sido la protección a la víctima, pero hay que empezar a plantearse estrategias de atención al maltratador, estudiar la prevención o trabajar sobre las habilidades que debe tener la mujer que ha sido agredida para saber dónde está y poderse defender. Estrategias más amplias que no sea simplemente la protección a la víctima.

–¿Son efectivas las terapias con los maltratadores condenados?

–El tratamiento a maltratadores está por encima del 50% de éxito. Es un programa muy importante porque si un maltratador va a tener dos o tres parejas, va a hacer lo mismo con todas. Un maltratador rehabilitado es un foco neutralizado. No tiene eficacia cuando el maltrato es un síntoma de otros trastornos subyacentes, como la esquizofrenia.

–¿Qué mensaje transmite a quien no considera violencia si no hay agresión física?

–Los efectos que estamos encontrando sobre la mujeres son por estresantes continuos como ansiedad o estados de ánimo depresivos. Estamos viendo miedo, vergüenza, culpa, tristeza o ambivalencia, porque de alguna manera quieren que aquello pare pero no una sanción al maltratador. Hay un conglomerado de emociones enredadas unas con otras y lo que pretende nuestra intervención es deshacer ese nudo para que la mujer sepa cómo manejar ese conflicto. La manera de hacer frente a la situación es una decisión exclusiva de la mujer, ya sea denunciando o no, dejando al marido o volviendo con él. Nosotros lo respetamos, nuestra función no es ideológica sino profesional y técnica. Ahí nos movemos.

–¿Qué efectos tienen las nuevas tecnologías en el maltrato?

–Demoledor. Es más, demoledor es poco. El teléfono es una de las cosas que llevamos encima 24 horas al día. Algunas veces necesitamos de él para sentirnos protegidos. Y un elemento de protección vuelve a ser la fuente de agresión. Algo que debería ser percibido como una ayuda es el origen del conflicto. Enreda en unas contradicciones de necesidad y alejamiento... Es tremendo. Muy, muy dañino.

–¿Qué papel juegan los jóvenes en estos roles de conducta?

–Es lo mismo que se podría trabajar con el acoso escolar. La función principal social nuestra, no solo del psicólogo sino de todos, debería ser la prevención. Señalar clarísimamente, sobre todo a las chicas, que no permitan jamás una relación con un dominador y un dominado. Sin una simetría, no hay una relación sana. En el momento en que esa simetría se rompe y eres la dominada, que salgan de ahí corriendo porque eso está abocado al maltrato y al fracaso.

–¿Qué influencia tiene el entorno a la hora de diluir la sensación de maltrato?

–Una de las características del maltrato es que no se relaciona con el exterior, se juega en el ámbito de lo privado. Una de las estrategias básicas del maltratador es el aislamiento, así que cuando una mujer consigue de alguna manera dar señales de que algo está ocurriendo, hay que tomarlo muy enserio, contundencia y ganas. Para que una mujer dé una mínima señal de que está teniendo una situación de violencia en la familia tiene que superar muchísimos obstáculos de autoestima. Y si consigue sacar un poquillo la mano para pedir auxilio, hay que cogerla con ganas.