El transporte de viajeros, pendiente de la licitación de líneas regulares

Usuarios en la estación de autobuses de Segovia./Antonio de Torre
Usuarios en la estación de autobuses de Segovia. / Antonio de Torre

El inminente calendario de concursos públicos genera inquietud en un sector que poco a poco despunta

Luis Javier González
LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

El transporte de viajeros está viviendo una gran transformación pendiente a la espera de que salgan a licitación las concesiones de líneas regulares provinciales y regionales de la Junta de Castilla y León. «Eso provoca una incertidumbre de futuro para las empresas, tanto las que tienen concesiones como las que no». Por lo demás, el diagnóstico es positivo. «Se ha recuperado la actividad, hay más viajes colectivos, turísticos y culturales, pero la mayoría de los profesionales están a la espera de por dónde se va a abrir el melón». Pone como ejemplo cómo la perdida de la línea Madrid-Segovia hace que una empresa centenaria de más de un siglo haya desaparecido.

La Junta de Castilla y León convertirá todas las líneas regulares de la región en unos servicios zonales que podría dividir la provincia en varias partes que saldrían a concurso de forma separada. La empresa adjudicataria de cada zona deberá encargarse del transporte de viajeros y del transporte escolar, que va a estar incluido en el transporte regular. Es un proceso en el que también están otras comunidades como Aragón, Castilla-La Mancha o Galicia. De esta forma, se reducirán las más de 250 líneas regulares, cuyo contrato vence el 3 de diciembre. Aun así, el mapa concesional donde se delimiten las zonas no se prevé inmediato, con la configuración del gobierno regional pendiente.

«El transporte regular de viajeros es esencial si queremos tener una comunidad vertebrada», explica el director general de Asetra, Fernando García, ante el reto de dar cobertura en todas las poblaciones. El dilema no es menor, pues entran en juego la necesidad social con la eficacia del gasto público en una comunidad con 90.000 kilómetros cuadrados y 2,3 millones de habitantes. «Ese diseño de mapa concesional debe tener consenso con el sector, que lo habrá, porque la relación es buena. Aportación económica tiene que haber porque es un transporte que no es rentable; es difícil atender todo eso, pero hay que hacerlo». En el preámbulo de la nueva ley regional de transportes, en vigor desde el día 3 de julio, se compara este servicio a la sanidad, educación o prevención de incendios para asentar población.

Para todos supone una oportunidad de negocio, aunque para algunos suponga perder una línea que actualmente controlan. La sensación de García es que la nueva filosofía se va a traducir en una mejora para la ciudadanía. Pese al impasse político, los técnicos de la Dirección General de Transportes trabajan en el proyecto para mejorar el servicio, independientemente del aumento de costes que pueda suponer. Además, pretende que esa gestión sea más eficaz, pues la información de cada empresa será mayor, pues no solo deberá responsabilizarse de una línea sino del conjunto.

A la expectativa

El tejido del transporte segoviano, de un volumen modesto al nivel de otras provincias de la región, está a la expectativa. Hay empresas que están preparándose para el mapa concesional y adaptarse; otras aún valoran cómo afrontarlo. Todo ello, con la incertidumbre de que, al ser un concurso público, puedan añadirse empresas de otros ámbitos.

Asetra, que cuenta, además, con un buen número de taxistas asociados, alerta de la presión de la economía colaborativa de empresas como Uber, Cabify, aunque la incidencia en Segovia sea menor que en las grandes ciudades. «Somos conscientes de que no se pueden poner puertas al campo, pero la fórmula que se está utilizando es volver a la precariedad y al pirateo. Se había hecho un tejido profesional con buenos profesionales a lo largo de décadas».

El sector reivindica la seguridad y lamenta la «locura» de la SG-20, de la que tradicionalmente ha demandado un cierre completo. Andrés Saiz-Garrido insiste en el aspecto anímico. «Algo tan sutil como la dignidad del transportista. Es un profesional muy cualificado que debe sentirse prestigiado, somos profesionales de la comunicación que hacemos posible la movilidad. A partir de ahí que sea la sociedad la que reconozca el buen nombre de los transportistas».