Titirimundi se despide con menos oferta que demanda

Un miembro de la compañía flamenca Plansjet, durante el divertido espectáculo en la plaza de San Martín. Antonio de Torre/
Un miembro de la compañía flamenca Plansjet, durante el divertido espectáculo en la plaza de San Martín. Antonio de Torre

Más de 500 escolares asistieron a las últimas funciones del ciclo Titiricole, realizado en Magisterio

ALFONSO ARRIBASsegovia

El festival se despidió en una jornada con menos oferta que demanda y mucho público escolar. Titirimundi 2017 se replegó ¡hasta la próxima edición con un programa corto, demasiado corto, para la demanda que aún existía dada la festividad en Madrid capital y la fidelidad de los centros escolares de Segovia, que llenaron los pocos espacios donde aún quedaron representaciones. Casi lo extraño era encontrar alumnos dentro de las aulas.Más de 500 escolares asistieron a las últimas funciones del ciclo Titiricole, realizado íntegramente en el salón de actos de Magisterio. Maristas y San José fueron los centros encargados de clausurarlo ante compañeros de sus colegios y de otros que quisieron disfrutar de sus propuestas, entre ellos el muy cercano Fray Juan de la Cruz (Aneja). También concluyeron las funciones escolares con la participación de Centre de Titelles de Lleida, Titiriteros de Binéfar y La Chana, con otro medio millar de espectadores que se suman al balance que esta semana hará oficial y público el festival.

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Multitudinaria, muy divertida y con una empatía especial fue la actuación de los flamencos Plansjet, una pareja ya muy conocida en Segovia, responsable del taller de talla en madera que se ha desarrollado en la Casa de los Picos.Títeres de una fábrica excelente, una manipulación muy detallista y píldoras de las tradiciones de Flandes al son de la zanfoña y el violín. Al final del espectáculo del mediodía, alumnos del cercano colegio Domingo de Soto improvisaron una breve rueda de prensa con la compañía al pie del escenario, facilitando la conexión entre artistas y público, uno de los méritos de Titirimundi.

El festival miró hacia adentro, hacia Segovia, en esta jornada breve durante la que también se despidió El Circo de las Pulgas. Y lo hizo asimismo con una mirada interior, una función especial y reservada para los voluntarios que han colaborado en esta 31 edición.

Terminado el festival, se queda hasta junio uno de sus reclamos estrella, que además está siendo masivamente respaldado por el público. En el Torreón de Lozoya hay oportunidad de visitar y de revisitar la magnífica muestra de Gilbert Legrand, El juego de las pequeñas cosas, una colección de imágenes y objetos que son criaturas del ingenio, de la creatividad, del dominio del dibujo y de un lenguaje simbólico muy poderoso que conecta con el público infantil pero también con el adulto.

 

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