Lo pequeño se hace indispensable

Representación de Lejo./
Representación de Lejo.

Alex Marionettes y su Mister Barti son ya iconos de Titirimundi y siguen recorriendo juntos el camino

ALFONSO ARRIBASsegovia

En el repaso a los grandes momentos que deja Titirimundi cada edición salen a borbotones algunos grandes montajes, por dimensiones y por calidad, como aquel maravilloso Circo invisible de Jean-Baptiste Thierrée y Victoria Chaplin o las invitaciones al mundo de los sueños de los Hermanos Forman en sus barracas.

Sin embargo, la conquista también ha venido tradicionalmente de espectáculos mínimos, reducidos, compilados, aparentemente sencillos, que desde su modestia formal han seducido a miles de espectadores para siempre. En esta edición aparecen unos cuantos montajes adscritos a esta última categoría, pero quizá dos sobresalen de manera especial.

Alex Marionettes (Dinamarca) y su Mister Barti son ya iconos de Titirimundi. Una representación de apenas media hora de duración, sin palabras, cuyo encanto irresistible bebe de las fuentes del humor y la ternura.

Existe una complejísima manipulación solo al alcance de los virtuosos, pero esa técnica aparece en segundo plano, es casi imperceptible, porque Alex Jorgensen pone el foco en la relación entre títere y titiritero, en el juego teatral que se construye repleto de complicidad. Esa empatía es la que traspasa, la que contagia, la que provoca en el espectador ese gesto de complacencia que es reír con los ojos.

Barti se escapa a la influencia de los hilos y de quien los maneja y vuela solo, canta solo, ama libre. Finalmente, después de un delicioso tira y afloja, el cordón no se quiebra del todo y Álex y Barti siguen recorriendo juntos el camino. ¿Cuántos espectadores llaman Mr Barti a Alex?

También desde la sencillez de recursos y con la indispensable maestría necesaria para que esa escasez sea virtuosa y no una rémora, Lejo Teatro (Países Bajos) pondrá en escena su Manos arriba, uno de los montajes que más se han elegido durante el periodo de venta anticipada de entradas.

Quien lo ha visto repite y quien no ya tiene cientos de recomendaciones para degustar este repertorio de criaturas generadas con el apoyo de dos ojos de madera y unas manos que pareen haber sido creadas, exclusivamente, para albergarlos y dotarlos de expresividad.

Con este exiguo material, la sucesión de personajes y situaciones es frenética y sorpresiva. Tiene un ritmo narrativo extraordinario, apoyado en una base musical perfectamente estudiada.

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