Sonrisas para todos en el Festivalito de Nueva Segovia

El público llena el parque durante una actuación. /Óscar Costa
El público llena el parque durante una actuación. / Óscar Costa

Una variada ofertade espectáculos de humor, malabares y acrobacias llena el barrio de diversión

EL NORTESegovia

El parque del Reloj de Nueva Segovia acogió la décima edición del Festivalito 'Nueva Segovia, Nueva Sonrisa', con una variada oferta de humor y calidad que llenó el espacio de niños. En esta ocasión, la iniciativa buscaba concienciar de la importancia de la naturaleza y de mantener el entorno limpio. Los espectáculos programados comenzaron a las siete y media de la tarde, con dos propuestas itinerantes, por un lado, 'El pequeño Lilo', a cargo de Actua Produccion, compañía especializada en espectáculos con marionetas gigantes, que movió por el parque un cachorro de perro de grandes dimensiones; y por otro, las italianas Le due e un quarto, que se metieron en la piel de dos bebés con la actuación 'Senza denti'.

Los distintos 'shows' en puntos fijos empezaron poco después con los 'clowns' de Tiritirantes, que en la obra 'A su servicio' dieron vida a los últimos empleados del Gran Hotel Paraíso, un establecimiento venido a menos que intentaron reflotar por todos los medios. Para ello tuvieron que hacer de botones, camareros y cocineros, subirse en escaleras y monociclos, aparecer y desaparecer y realizar todo tipo de malabares. Le due e un quarto regresó mezclando teatro, 'clown' y voz y los break-dancers Malabreikers volvieron a poner ante el público de Segovia su 'Comedia callejera', en la que los malabares y las acrobacias completaban el elemento principal: el humor. El espectáculo, Premio Off en el Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle de Valladolid TAC 2006, fue muy aplaudido. También estuvo presente durante todo el festival el grupo Guixot 8, que a través de materiales reciclados y la invención de un juego de deporte nuevo, el Gargot Picat, mezcló el baloncesto, el tenis, el billar, el golf y el ciclismo.

Los paneles que el pintor José Luis López Saura hizo en su día para la Noche de Luna Llena y los cochinillos de 'La piara fantasma', custodiados por Academia Espacio Arte, hicieron las delicias de los pequeños.