«La sociedad tiene la imagen del corresponsal de guerra varón, al estilo Hollywood, pero no es la realidad»

Ana del Paso, con el libro que hoy presenta en Segovia. /El Norte
Ana del Paso, con el libro que hoy presenta en Segovia. / El Norte

La periodista Ana del Paso presenta esta tarde en la Casa de Lectura el libro 'Reporteras españolas. Testigos de guerra'

Carlos Álvaro
CARLOS ÁLVAROSegovia

Ana del Paso, reportera de guerra con una amplia trayectoria a sus espaldas, presenta esta tarde en La Casa de la Lectura (20:15 horas) el libro 'Reporteras españolas. Testigos de guerra', que recoge el testimonio de 34 mujeres corresponsales cuyo trabajo ennoblece la historia del periodismo español. Vivencias de periodistas tan destacadas como Rosa María Calaf, Carmen Sarmiento o Maruja Torres tejen las páginas de un libro imprescindible para todo aquel que quiera dedicarse a una profesión de riesgo.

–¿Por qué decidió escribir sobre estas mujeres reporteras?

–Porque había que darles visibilidad. La historia del periodismo en España no se puede contar sin ellas.

–¿Han tenido menos visibilidad por ser mujeres?

–Sí. La sociedad tiene la imagen del corresponsal de guerra varón, al más puro estilo Hollywood, con chaleco multibolsillo y halo romántico. Pero no es la realidad. Detrás de muchas noticias y reportajes de guerra hay mujeres que han demostrado su valía y se han jugado la vida. Y lo siguen haciendo.

–Son muchos testimonios, muchas vivencias.

–Es la primera vez que alguien reúne a 34 mujeres para que cuenten todo aquello que puede contar un reportero de guerra. Ellas han sobrevivido a guerrillas, a mercenarios, a francotiradores (es el caso de Rosa Meneses, cuyo chaleco antibalas le salvó la vida)... Han sido detenidas, expulsadas de países por hacer su trabajo, amenazadas de muerte... Todo esto les ha permitido ganarse el respeto de los profesionales porque han dejado su valía más que demostrada.

–¿Qué tienen en común?

–Las ganas de contar historias, de hacer periodismo de calle, riguroso y contrastado. Todas tienen un fuerte compromiso con la información y son muy minuciosas. Para ellas, hacer este trabajo ha sido un reto porque han tenido que demostrar su talento tres veces más que si hubieran sido hombres.

–¿Qué dificultades suele encontrar una mujer en una profesión así?

–Muchas. Desde el riesgo de ser violadas hasta la discriminación de la propia redacción, porque todavía hay mucho editor que prefiere hombres y, en cierto modo, seguimos etiquetadas como miembros indefensos que no saben sacarse las castañas del fuego. Pero este libro descubre a 34 mujeres que se han jugado la vida por hacer este trabajo. No somos tan frágiles como algunos editores se piensan ni desfallecemos a las primeras de cambio.

–El actual no es buen momento para el periodismo en general.

–Es época de vacas flacas. En el periodismo se malvive. Y debemos concienciarnos de que el periodismo es fundamental, sobre todo ahora, que tantos bulos circulan por las redes sociales. Hoy más que nunca hay que apostar por el periodismo de calidad.

–¿Qué le diría a una joven que quiera ser reportero de guerra?

–Que lea este libro porque le va a dar muchas pistas en cuestiones que los profesores nunca le van a explicar y que necesita saber para ponerse en marcha. El libro salda una deuda pendiente, dar a conocer a estas mujeres, pero también es un manual de trabajo para todo aquel, chico o chica, que quiera dedicarse a esta especialización periodística; para periodistas y para militares, policías o diplomáticos que estén trabajando sobre el terreno.

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