Sinagoga de los Ibáñez: Desconocida superviviente de la cultura judía en Segovia

Una mujer admira las yeserías que se conservan de la Sinagoga de los Ibáñez./Antonio Tanarro
Una mujer admira las yeserías que se conservan de la Sinagoga de los Ibáñez. / Antonio Tanarro

Decenas d epersonas visitan los restos del antiguo templo, entre ellas exalumnos del colegio de las Jesuitinas donde se encuentran

Quique Yuste
QUIQUE YUSTESegovia

A escasos metros de la Catedral, en el edificio que durante años ha servido como centro de enseñanza de las Hijas de Jesús o Jesuitinas y sin ningún cartel que avise de su existencia, las ruinas de la denominada sinagoga de los Ibañez pudieron ser visitadas este domingo por decenas de segovianos y turistas. Quien quiera volver a hacerlo tendrá que esperar un año, ya que la Hermandad de las Hijas de Jesús, congregación propietaria del inmueble, tan solo permite visitas una vez año, durante la celebración de la jornada europea de la cultura judía. La ocasión no fue desaprovechada ayer por varios antiguos alumnos del centro, que decidieron visitar la parte donde permanecen los restos de la sinagoga, zona a la que n tenían acceso durante su época de estudiantes al ser parte privada del edificio.

Dos cristales protegen los pocos restos que quedan de la sinagoga y que fueron descubiertos a principios de la década de los ochenta del siglo pasado durante unas obras realizadas por las Jesuitinas. Se hallaron dos ventanas con arco de medio punto, una celosía de yesería mudéjar y el mikvé, el espacio donde se realizaban los baños de purificación que prescribe el judaísmo.

Del resto de la sinagoga no queda nada, tras haber sido adaptada como residencia particular por la familia Ibáñez, la propietaria del edificio hasta comienzos del siglo XX. Tras adquirir el inmueble al cabildo catedralicio en el siglo XVI, la familia realizó una serie de transformaciones para adaptar el edificio al gusto barroco de la época. Entre ellas, destaca la construcción de dos forjados en una de los espacios más amplios con los que contaba la sinagoga. Con la modificación, pasó a tener tres plantas y se perdió la estructura original del templo judío de una sola nave.

Historia

El origen de la sinagoga es desconocido. No se sabe cuándo se pudo construir y los primeros documentos que hacen referencia a su existencia datan del siglo XV. En 1419, con la incautación de la Sinagoga Mayor –actual iglesia del Corpus Christi– a la comunidad hebrea, el templo construido entre las calles de Barrionuevo y San Geroteo (antes llamadas del Caño y Mayor) pasó a ser la Sinagoga Mayor de la ciudad. Así permaneció hasta finales del XV, cuando la expulsión de los judíos de Castilla obligó a su venta al cabildo catedralicio de Segovia.

Poco después el edificio fue vendido a Bartolomé Ibáñez, quien lo transformó en una vivienda que mantuvo su uso residencial durante más de cuatrocientos años, hasta principios del siglo XX. Fue entonces cuando el inmueble fue adquirido por la congregación de las Hijas de Jesús, actuales propietarias del mismo.

Los escasos restos que quedan de la sinagoga de los Ibáñez –que debe su nombre a la familia que residió en el edificio durante cuatro siglos– son los únicos que permanecen en la ciudad junto a los de la iglesia del Corpus Christi (antigua Sinagoga Mayor) de las cinco sinagogas que llegó a tener la comunidad judía en Segovia. No quedan restos de la sinagoga vieja, la del Campo ni de la de Burgos.