Para los segovianos de espíritu

Detalle de una de las portadas de 'Revista Segoviana'. /El Norte
Detalle de una de las portadas de 'Revista Segoviana'. / El Norte

El leonés Celso Arévalo fundó en Madrid, en diciembre de 1931, una revista para difundir la obra de los segovianos del momento

PATRICIA MARTÍN-ICALSegovia

Hace casi 87 años, el 13 de diciembre de 1931, comenzó a editarse en Madrid la revista 'Cultura Segoviana', con una periodicidad mensual, de la que sólo se publicaron siete números, hasta junio de 1932, al no poder sostenerla económicamente. Su editor fue un leonés, nacido en Ponferrada en 1885, Celso Arévalo Carretero, de familia segoviana, provincia por la que sintió y mantuvo unos fuertes lazos «familiares, personales y profesionales».

El 13 de diciembre, recuerda el editor de la publicación, no fue una fecha elegida al azar para el lanzamiento del primer número de su 'Cultura Segoviana' sino todo lo contrario, para hacerla coincidir con la firma del 'Privilegio de la bolsilla', por el rey Alfonso VIII en 1208; la coronación de Isabel de Trastámara como Reina de Castilla, en 1474, y los primeros pasos de la Sociedad Económica Segoviana de Amigos del País, en 1780.

En su primer editorial, Celso Arévalo, explica a sus lectores y, saluda a la prensa española, afirmando que «esta nueva iniciativa cultural de carácter segoviano», nace para «laborar en la afirmación de un sentimiento comarcal consciente, en honor a la gran nación que surgió de un movimiento del pueblo segoviano» y también para estimular el estudio sobre Segovia para «mejor conocerla y amarla, ya que no se puede amar lo que no se conoce».

Arévalo Carretero sienta las bases de su revista, en cuyas páginas, va a recoger «la obra cultural de los segovianos de hoy» para «la perduración de un sentimiento segoviano» y, sus páginas, están dirigidas a todos aquellos que «aman Segovia», que son «segovianos de espíritu, sean o no de nacimiento».

El bloguero Manuelblas, Manuel Martínez Bargueño, publicó en julio de 2016, un artículo de sus 'Viajes y viajeros', contando sus impresiones tras el hallazgo en un mercadillo del número II, correspondiente a enero de 1932, de 'Cultura Segoviana. Gran revista ilustrada de la tierra', que contenía un artículo firmado por el editor Celso Arévalo, bajo el titulo 'La desmembración del país segoviano'; otro sobre arquitectura románica segoviana, del arquitecto fundador y presidente de la Universidad Popular, Javier Cabello y Dodero.

También incluyó artículos con firmas ilustres como la del Marqués de Lozoya, hasta completar 39 páginas «de provechosa lectura», con temas como una excursión al pueblo de Fuentidueña, los cantares populares de Segovia o un bosquejo histórico sobre la historia de Ayllón.

La publicidad en los 30

Martínez Bargueño se detuvo en analizar los anuncios publicitarios de Madrid y de Segovia porque la revista tenía como sede de edición, el número cinco de la madrileña calle Narváez que, «posiblemente sería el domicilio particular de Celso Arévalo», que permiten «hacernos una idea de cómo discurría la vida de nuestros abuelos», así como sus necesidades y apetencias de consumo. En el apartado de anuncios de Segovia, la Farmacia de Epifanio Carretero, en Cervantes 41, se podían adquirir tanto especialidades farmacéuticas como «aguas minerales, balones de oxígeno y 'trousseaux' de partos».

También respaldó esta publicación con su anuncio, el gran almacén de huevos de la viuda de Gregorio Martín Sanz, casa fundada en 1846, que ya por aquel entonces, tenía «servicio a domicilio» y además garantizaba «la frescura del género». Y dirigido a los segovianos que tuvieran la necesidad de desplazarse a Madrid, tenían el servicio de automóviles 'La Radical' y, una vez en la capital de España, la invitación era visitar el bar Santiago, en la calle Valverde 6, donde por 10 céntimos, se podían degustar «un exquisito vaso de vino con un platito de calamares o almejas a la marinera, boquerones fritos o riñones al jerez».

El editor

Celso Arévalo Carretero (1885-1944) tenía 46 años cuando decidió publicar esta revista. Nació en Ponferrada (León) pero su familia era segoviana y, «con Segovia y su tierra» mantuvo estrechos lazos familiares, personales y profesionales. Martínez Bargueño recopiló una pequeña biografía de del editor que se licenció en Ciencias Naturales en la Universidad Central, con Premio Extraordinario, y recibió el grado de Doctor.

En el año 1909 obtuvo por unanimidad el primer número en las aposiciones a cátedra de Instituto comenzando su dedicación a la enseñanza secundaria en Baleares, en el Instituto de Mahón. Sus siguientes destinos fueron Salamanca y Valencia, donde comenzó a trabajar para la introducción en España de una nueva disciplina, la Limnología o Hidrobiología.

Rozando la década de los años veinte, pasó al Instituto Cardenal Cisneros de Madrid, como jefe de la Sección de Hidrobiología del Museo de Ciencias Naturales. Celso Arévalo fue un «hombre de polifacética actividad», autor de textos para la enseñanza de Ciencias Naturales en el Bachillerato que alcanzaron una gran difusión; de temas históricos segovianos, en el campo de la numismática y en la promoción de la vida cultural de Segovia, «no exenta de connotaciones políticas», en la que colaboró con la Universidad Popular Segoviana.

Sus extensos trabajos históricos formaron parte de revista 'Cultura Segoviana', que creó, dirigió y trató de sostener «hasta constatar su inviabilidad económica». Durante la República, su profundo pensamiento conservador, le hizo romper con los responsables del Museo de Ciencias Naturales. Al estallar la Guerra Civil se alineó «inequívocamente con el franquismo» recuperando un situación influyente que, al finalizar la contienda, como Jefe de la Sección de Animales Inferiores y Moluscos del Museo de Ciencias Naturales, vicedirector del centro y director de otra revista 'Anales de Ciencias Naturales'. Celso Arévalo falleció a los 59 años, víctima de un cáncer. El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, a través de la Secretaria del Estado de Cultura, permite consultar en, www.prensahistoria.mue.es, los siete números de la revista 'Cultura Segoviana' para adentrarse en las imágenes utilizadas en sus portadas.

 

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