Segovia muestra el orgullo de las mujeres

Decenas de mujeres levantan sus brazos antes de comenzar la marcha. / Antonio de Torre

Más de 3.200 personas participan en la duodécima edición de una marcha que tiñó la ciudad de rosa

QUIQUE YUSTESegovia

Estaban citadas a las once de la mañana en la Plaza Mayor, frente al arco de salida situado junto a la Catedral, pero cientos de mujeres esperaban desde muchos minutos antes el inicio de la duodécima Marcha de Mujeres de Segovia. El rosa escogido este año por la organización como color para las camisetas pronto tomó el centro de la ciudad, que volvió a marchar al ritmo que marcaron las más de 3.200 personas que participaron en una cita que se estrenó en 2008 y que cada primer domingo de mayo sirve para demostrar la fuerza y la unión de las mujeres.

Con algún que otro hombre 'infiltrado' para apoyar la causa, las mujeres segovianas -y también llegadas desde otras provincias- fueron llegando a la Plaza Mayor desde todos los puntos de la ciudad. La avenida del Acueducto, la Calle Real, Vía Roma, el barrio de San Millán... pocos eran los lugares de Segovia en los que no se observaban grupos de mujeres vestidas de rosa con un mismo destino: la Plaza Mayor de Segovia. Allí, y tras las once campanadas del reloj del Ayuntamiento y el habitual lanzamiento de un cohete, se dio inicio a la duodécima Marcha de Mujeres con el grito unánime de todas las participantes, quienes levantaron sus brazos en señal de alegría durante los primeros compases del recorrido. Era tal el volumen de mujeres que pasaron once minutos desde que la cabeza de la marcha dio el primer paso hasta que las últimas emprendieron el camino por la calle Marqués del Arco. No obstante, alguna que otra rezagada tuvo tiempo de incorporarse a la marcha tras llegar varios minutos tarde a la Plaza Mayor.

Una vez se fueron ganando metros al recorrido el grupo se fue dispersando, con cada una encontrando el ritmo que mejor se adapta a sus condiciones. En torno a las doce y media del mediodía, la cabeza de la marcha llegó a la avenida del Acueducto cantando, bailando y marcando el ritmo a las más de 3.000 mujeres que seguían por detrás. Junto al monumento, un cohete avisó de que la marcha había concluido. Pero no la fiesta. Tras reponer fuerzas con el bocadillo y la botella de agua repartidos por los voluntarios situados en la plaza del Azoguejo, el rosa inundó la plaza Oriental siguiendo las instrucciones que había dejado preparadas Luis Moro. El artistas segoviano diseñó junto al Acueducto una flor de belladona con propiedades mágicas que fue fotografiada desde una grúa a 75 metros de altura y que servirá de imagen a la marcha del próximo año, la decimotercera. La música y el baile siguieron durante varios minutos, al igual que la diversión y la unión de las mujeres segovianas que una vez mostraron su poderío en la ciudad. «Reivindicamos que somos mujeres y que estamos orgullosas de serlo», afirmó María José Esteban, organizadora y participante en la marcha.