Segovia se cita con la puzlemanía

Lorena Barreno (izquierda), Rafa Jurado y Nieves Martín posan con un puzle. /Antonio Tanarro
Lorena Barreno (izquierda), Rafa Jurado y Nieves Martín posan con un puzle. / Antonio Tanarro

El barrio de San Lorenzo acogerá el próximo sábado una jornada de convivencia

LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

Lorena Barreno aún conserva su primer puzle, con cuatro años, de una tortuga con un abecedario. Así, con apenas 30 piezas, aprendió las letras. Ahora tiene 28 años y es representante de la Asociación Española de Puzles. Esta joven segoviana retomó su afición ya en la veintena, una tarde anodina en la que le hizo uno de 1.500 a un amigo para que pudiera enmarcarlo. Esgrime otro de 3.000 de la alpina Berna, en Suiza, está preparando uno de 4.000 sobre la batalla naval de Castorland y participó en Navarra en uno de 42.000 en abril del año pasado. Es una de la organizadoras de la primera jornada de convivencia 'puzlera' en Segovia, que acogerá el sábado en el pabellón municipal Agustín Fernández de San Lorenzo a niños y adultos. Y les obligará a exprimir sus facultades.

Cada ingeniero tiene su método. Las piezas de los bordes son más fáciles de identificar; también las figuras y los colores. «Es todo observación y atención. El nivel de práctica marca también la diferencia, hay personas que interpretan enseguida el patrón y lo hacen muy rápido. Hay gente que hace un puzle de 500 en media hora». La afición por este juego, que ha cumplido más de 250 años, supone una apuesta por lo analógico frente al dominio de la tecnología. Lorena trata de inculcársela a sus primas pequeñas:«Es un lujo estar con ellas y pasar un tiempo que es de calidad».

También es una excusa para pasar tiempo en pareja. En su casa utilizan una mesa desmontable o un tapete para doblar con mimo el puzle. Enmarcan casi todos o, si no hay hueco, los guardan en partes para mejor ocasión. «También hay satisfacción en volver a romperlo», sonríe. Eso en los que tienen unos pocos centenares de piezas, en cuanto llegan al millar ya no hay lugar para bromas. El perro hace de las suyas y se ha comido algunas, sobre todo cuando era más pequeño. «¡Aprendes a no dejar las piezas en ese sitio! Si son pocas, las pintamos para poder salvarlo». Aspira a hacer uno de 24.000 piezas como elemento estrella de su hogar, pero asume problemas de espacio. «Igual nos toca cambiar de casa».

«Es como la vida»

La realización de puzles es un entretenimiento óptimo para desarrollar la creatividad, coordinación, motricidad y lateralidad. Lorena Barreno resalta esa parte personal. «Un puzle es como la vida; vas buscando trabajos, estudios. A muy pequeña escala, es esa ilusión de buscar, de lograr un objetivo. Los recursos son las piezas y la satisfacción es poder construir algo uno mismo». A eso se une el ambiente de los concursos. «Uno puede pensar que es una actividad solitaria o individual, pero es una forma de compartir tiempo con otras personas». Además, permite desarrollar habilidades como la observación, la presión o la simple introspección. «Ayuda a darnos cuenta de nuestros pensamientos, no ser negativos y dar valor a las pequeñas ilusiones, a encontrar una pieza y decir 'ya te tengo'. Se nota mucho en la gestión del estrés, que viene mucho por cómo nos tratamos». El puzle está en el interior.