Muere de un cáncer después de que el Hospital de Segovia se olvidara de citarla tras detectarle un bulto en el pecho

Complejo Hospitalario de Segovia./E. N.
Complejo Hospitalario de Segovia. / E. N.

La consejería de Sanidad pagará una indemnización de 59.524 euros al viudo y los tres hijos de la mujer

Segovia

La Consejería de Sanidad de Castilla y León ha reconocido una indemnización de 59.524 euros al viudo y los tres hijos de una mujer fallecida como consecuencia de un cáncer mal diagnosticado, al haber olvidado el Hospital General de Segovia citarla para completar el proceso, de acuerdo con la estimación parcial de la reclamación que planteó la familia a través de los servicios jurídicos de la Asociación El Defensor del Paciente. Según la asociación, Sanidad concede esta indemnización porque no se completó «el proceso diagnóstico de un cáncer de pulmón debido a la mala organización de las citas en el Hospital General de Segovia».

La paciente, de 69 años de edad, fue sometida en febrero de 2011 a una prueba de TAC (tomografía axial computerizada) que reflejaba una imagen que sugería la presencia de cáncer. Posteriormente, en abril de aquel año, le realizaron una broncoscopia que resultó negativa para malignidad, aunque señala El Defensor del Paciente que por este motivo «debía haber sido citada para ser sometida a más pruebas con objeto de confirmar o descartar definitivamente el diagnóstico». Sin embargo, «se le explicó que la broncoscopia era normal y, por algún error inexplicable, no volvieron a citarla». Ella no volvió a llamar porque desconocía el resultado del TAC y «le habían dicho que el 'bulto' era normal», según su letrado, Carlos Sardinero.

Ahora, la Consejería de Sanidad de Castilla y León acoge la reclamación formulada por el abogado de la familia y de El Defensor del Paciente, Carlos Sardinero García, y estima que «es en el nuevo TAC del año 2011 cuando se observa una imagen sospechosa que da lugar al estudio», y como reconoce el propio servicio de Salud Castilla y León, «lo correcto sería manifestar que 'en la zona donde ahora se ve el nódulo ya parecía existir zona cicatricial, una vez revisado a posteriori aquel TAC'».

Pr parte de la Administración sanitaria no se llegó a completr el proceso diagnóstico comenzado en enero de 2011, indica El Defensor del Paciente. Tras la consulta en Neumología de marzo de aquel año, se indicó una broncoscopia que se llevó a cabo en abril, pero «no hay una consulta posterior de transmisión de resultados ni de propuesta terapéutica o diagnóstica».

Señala la resolución y destaca la asociación que «el siguiente paso diagnóstico que se hubiera adoptado hubiera sido la realización de una prueba transtorácica a pesar de la dificultad que presentaba por la localización del nódulo así como su pequeño tamaño». Esta actuación no se llevó a cabo porque ni siquiera pudo proponerse, dado que la paciente no volvió a consulta. Pero añade El Defensor del Paciente que «no se ha acreditado que se le hubiese citado o advertido de que era la paciente quien tuviera que tomar algún tipo de iniciativa o instar la revisión». Por eso, añade, «debemos estar a la actuación normal en estos casos y que supone una actuación proactiva del servicio sanitario dirigiendo la actividad asistencial, marcando claramente las citas, controles y revisiones».

Se desconoce por qué la paciente no instó por su parte una revisión, «pero no le correspondería pechar con las consecuencias». Destaca la asociación que «puede que, ante la probable manifestación de la negatividad de la broncoscopia creyera que ya estaba el proceso terminado o que lo entendiera de la cita en Medicina Interna del 5 de mayo de 2011, donde «se anotó que la broncoscopia había sido negativa y que 'no parece haber malignidad'».

Lo cierto es también que en las anotaciones posteriores en Atención Primaria se indica, posiblemente por comentarlo la propia paciente, que el nódulo es normal. Pero, añade El Defensor, «reiteramos que la responsabilidad en la organización y gestión de las citas y en la transmisión de resultados es de la Administración Sanitaria y, en este caso, no ha podido acreditarse que la actividad se haya desenvuelto con normalidad».

Ya en marzo de 2014, tres años después, y tras acudir a su médico de Atención Primaria por cuadro de cansancio, deposiciones diarreicas, náuseas y febrícula diaria, la mujer fue diagnosticada de adenocarcinoma de pulmón. Para entonces no había tratamiento curativo debido a que el cáncer se encontraba diseminado por todo el cuerpo. Finalmente, falleció en diciembre de 2014.

La defensa de los intereses de la familia de la fallecida fallecido ha sido dirigida por el letrado Carlos Sardinero, del despacho Sardinero Abogados, especialistas en derecho sanitario y adscritos a los servicios jurídicos de la Asociación El Defensor del Paciente.