«El riesgo es patente, es un cruce peligroso, los camiones vienen de bajada y la visibilidad es mínima»

Agentes de la Guardia Civil en el lugar del accidente. /Pedro L,. Merino
Agentes de la Guardia Civil en el lugar del accidente. / Pedro L,. Merino

Juan Manuel Gea, hijo del ciclista que un camión mató hace un año y primo del fallecido ayer, lamenta que los políticos «sigan dando largas y mandando mensajes confusos»

Carlos Álvaro
CARLOS ÁLVAROSegovia

El choque se produjo al final de la temible cuesta del Caloco. Alberto Fernández Garzón, de 48 años, vecino de El Espinar, falleció ayer tras la colisión entre un camión y la furgoneta que conducía en el cruce situado en el kilómetro 68,500 de la N-VI, muy cerca de los puntos donde, a lo largo de los últimos cuatro años y medio, otras cinco personas han muerto en distintos accidentes de tráfico. Ocurrió a las 9:18 horas, según el parte de la Guardia Civil de Tráfico, cuando, al parecer, un camión que circulaba por la N-VI sentido Madrid arrolló la furgoneta de la víctima, que se disponía a incorporarse a la carretera general en el cruce situado junto al arroyo del Caloco. En la colisión, Alberto llevó la peor parte, porque el conductor del camión resultó ileso. El accidente obligó a la Guardia Civil a mantener cortado el tráfico en ambos sentidos y desviar la circulación por la AP-6 y la N-603 durante varias horas. Los servicios de emergencias, que acudieron inmediatamente al lugar del siniestro, no pudieron hacer nada por salvar la vida del conductor de la furgoneta, cuyo cuerpo se encontraba atrapado en el interior del vehículo.

La triste noticia corrió con rapidez por todo el municipio de El Espinar. No tardó en trascender que el fallecido era Alberto Fernández Garzón, de 48 años, casado y con un hijo, y sobrino de Manuel Gea, el ciclista de 71 años que un camión mató hace año y medio en otro punto fatídico de la N-VI a su paso por el municipio espinariego, la travesía de San Rafael. Juan Manuel Gea, hijo del llorado ciclista y primo de Alberto, fue quien confirmó a este diario la existencia del vínculo familiar: «Alberto es el que más pierde, pero los que se quedan, se quedan con el sufrimiento», expresó, visiblemente emocionado. Siempre crítico con la falta de medidas por parte de las administraciones, Gea recordó que el lugar donde ayer se produjo el nuevo accidente es uno de los puntos negros que la construcción de una variante en San Rafael acabaría neutralizando. «Ahora, el riesgo está ahí; el riesgo es patente. Hay dos cruces en este lugar; en uno intervinieron hace tiempo e hicieron una alternativa, pero este sigue ahí. Es un cruce peligroso. Los camiones vienen de bajada y la visibilidad es mínima. Imagino lo que ha pasado. No puede ser que los políticos sigan dando largas y mandando mensajes confusos, porque, en teoría, la primera medida que se iba acometer era el desvío de los vehículos pesados. Mientras, lo único que hacemos es llorar a las víctimas. Los políticos deberían saber que la política debe estar al servicio de las necesidades del pueblo, no de las suyas», afirmó enojado.

En efecto, son muchas las víctimas para un tramo de muy pocos kilómetros. Alberto Fernández Garzón es la sexta persona que pierde la vida entre los kilómetros 65 y 69 de la N-VI en los últimos cuatro años y medio. En 2014, una mujer y un hombre murieron en sendos accidentes de tráfico; en septiembre de 2015, un motorista de laGuardia Civil, segoviano de 31 años, falleció en el kilómetro 68 tras salirse de la vía, sin que en este caso se advirtiera la presencia de otros vehículos; y en abril de 2016, dos ancianos de la localidad lucense de Vivero perecieron en el kilómetro 69, tras el vuelco del turismo en el que viajaban. Es la fatídica cuesta del Caloco, un tramo peligroso, con una curva sinuosa y una fuerte pendiente que exigen los cinco sentidos cuando se va al volante. La amenaza es aún mayor cuando el clima se conjura en detrimento de la seguridad vial. La lluvia, la niebla, una tormenta, la nieve o las habituales placas de hielo que se forman en invierno aumentan el riesgo que de por sí encierra el tramo. Ni que decir tiene si se enfila por encima de los límites de velocidad: el peligro de sufrir un fatal accidente se dispara.

La plataforma 'on line' de información local ElEspinar.org lo ha advertido en varias ocasiones: «El problema se traslada a los tramos comprendidos entre el Alto del León y la ermita del Cristo del Caloco, de los puntos kilométricos 57 al 69». Dentro de esos doce kilómetros, ha habido seis tramos diferentes de entre 100 y 300 metros de longitud sobre los que la Dirección General de Tráfico (DGT) ha alertado por la acumulación de accidentes, una veintena en total, con 35 vehículos implicados. Esos avisos tuvieron lugar en los años 2005 (cuando la DGT localizó dos puntos peligrosos), 2007, 2008, 2012 y 2013. Dentro de esos doce kilómetros de asfalto está la travesía de San Rafael, otro tramo de riesgo y polémico por la constante reivindicación vecinal y las sucesivas reclamaciones realizadas por el Ayuntamiento de El Espinar en la búsqueda de una solución. La alcaldesa de El Espinar, Alicia Palomo, lamentó ayer lo ocurrido, pero pidió «no mezclar» el accidente del Caloco con la travesía de San Rafael. «No tiene nada que ver», zanjó.