Un relevo muy necesario

De izquierda a derecha, Laura Callejo, Laura Rodríguez y Natalia Fernández en la sala de juegos de Pediatría. /Nacho Valverde-Ical
De izquierda a derecha, Laura Callejo, Laura Rodríguez y Natalia Fernández en la sala de juegos de Pediatría. / Nacho Valverde-Ical

La Fundación Anar y el Hospital de Segovia ofrecen a las familias voluntarios de acompañamiento para niños ingresados

PATRICIA MARTÍN-ICALSegovia

Un ingreso hospitalario prolongado de un hijo paraliza en seco, pone del revés la vida de toda su familia. Una situación que puede ser más llevadera gracias al servicio de acompañamiento de los voluntarios de la Fundación Anar, en el Complejo Asistencial de Segovia, que dan un respiro muy necesario para afrontar otras situaciones cotidianas y disponer de unas horas de descanso físico y psicológico.

Dos instituciones diferentes dieron con el mismo diagnóstico de una situación social nueva derivada del abanico cada vez más amplio de tipos de familia. El jefe del Servicio de Pediatría del Hospital de Segovia, el doctor Carlos Santana, está convencido del recorrido que va a tener el acompañamiento de la Fundación Anar porque «ha cambiado mucho el panorama familiar», por ejemplo, un 30 por ciento de los niños ingresados son inmigrantes y, en muchos casos, «no tienen soporte familiar», o el incremento de las familias monoparentales.

La estancia media de hospitalización es de 2,8 días, que son fácilmente asumibles si el cuidado del menor lo tiene que asumir una persona, pero si es una, dos o más semanas se llegan a «situaciones límite», una visión que confirma la supervisora de Enfermería de Pediatría, Marta Bajo, testigos en primera línea de estas dificultades. «Vemos a la familias cuando están sobrepasadas, que ya no pueden más. Si la estancia es larga, necesitan un relevo, poder salir», a pesar de las ayudas que les ofrecen en estancias largas de disponer de cama y comida.

Carlos Santana y Marta Bajo recuerdan que los pacientes con un mes de vida en adelante tienen que estar siempre, en la habitación, con un familiar o un tutor, tienen que estar «constantemente acompañados porque no se puede dejar a un niño solo». La supervisora de Enfermería explica que en más de una ocasión ya les había preguntado si les podía facilitar algún tipo de apoyo. Pediatría también pone el acento en la presión emocional y el estrés que genera en los padres el ingreso de un hijo y que va creciendo con el paso de los días, por eso consideran un acierto de la Gerencia del Hospital apostar por la línea de ser «proactivos» para planificar con las familias un ingreso prolongado, explicar la importancia de dosificar las energías y que disponen de este recurso del servicio de acompañamiento.

La subdirectora de Enfermería del Hospital General y coordinadora de los proyectos con asociaciones y ONG, Laura Callejo, recuerda que la Fundación Anar les ofreció poder llevar a cabo entretenimiento para los niños hospitalizados en Pediatría, en forma de talleres, cuentacuentos, magia y además un acompañamiento de «respiro» para familias que puedan tener algún problema para poder estar con sus hijos ingresados las 24 horas del día, a través de sus voluntarios.

El ofrecimiento se trasladó al papel con la firma de un convenio de colaboración entre el Hospital de Segovia y la Fundación Anar. Laura Callejo explica que se trata de un acompañamiento, «nunca de una labor asistencial», acompañantes para «dar un respiro familiar», no se sustituye al profesional sanitario.

La responsable del voluntariado del Hospital de Segovia de la Fundación Anar, Laura Rodríguez, explica que la idea es ofrecer a las familias unas horas, por la mañana o por la tarde, ante escenarios en los ambos padres trabajen, se agoten los días de permiso y no puedan coger vacaciones; tengan más hijos y necesiten atenderles, ir a buscarles al colegio; hacer la compra o algo tan sencillo y fundamental como salir un rato de las cuatro paredes de la habitación y de los pasillos del hospital e «ir a su casa a darse una ducha y descansar».

Laura Rodríguez remarca que los voluntarios estarán para que la familia se quede tranquila. Hay una persona con su hijo para leerle un cuento, jugar, hablar con él, ver la televisión, durante el tiempo que necesiten para atender esas otras cuestiones fuera del centro hospitalario y «no estén con la tensión de ir corriendo y volver rápidamente porque lo han dejado solo». Son voluntarios formados y perfectamente preparados, que pueden permitir esa «desconexión» de dos o tres horas y estar tranquilos.

«El acompañamiento es completamente nuevo y novedoso», argumenta Laura Rodríguez, siendo muy conscientes desde la Fundación Anar que para introducir este papel en la familia, primero tienen que «romper barreras con los padres», que lo conozcan y sepan que «está avalado por la Gerencia del Hospital y Anar». Es un servicio comparable con otras decisiones que se toman en el cuidado de sus hijos como las guarderías o los colegios, donde saben que hay un personal cualificado en el que depositan su confianza. La delegada de la Fundación Anar, Natalia Fernández, detalla que detrás de todo este proceso, en primer lugar, está la Ley Nacional de Voluntariado, que remarca que recibirán formación conforme a la función que van a ejercer en su voluntariado. Fernández explica que en la Fundación Anar, por su compromiso con el Teléfono del Menor, tienen muy interiorizado el proceso de confidencialidad. «Es prioritario y está muy cuidado», en las conversaciones que mantienen los menores con los voluntarios. Después, asegura la delegada de la Fundación Anar, pasan a una segunda fase de formación específica del voluntariado en el ámbito hospitalario, que asume ya directamente la Gerencia.

Momentos de diversión

La responsable de este programa de Anar en el Hospital de Segovia incide en que para este voluntariado de acompañamiento, de respiro familiar, se ha buscado un perfil de personas jubiladas, que tienen más tiempo disponible en cualquier momento del día, mientras que para las actividades de la parte de entretenimiento es «un perfil más juvenil», que también puede participar en el acompañamiento.

Los beneficios de estos eventos sobre los pequeños pacientes es más que evidente. El doctor Santana asegura que funciona antes, durante y después, ya que los niños ya están expectantes los días y horas antes de que celebre el evento. Los voluntarios también lo comprobaron en el cuento teatralizado y en el cuentacuentos que ya se han llevado a cabo, saben que funciona porque ya «están emocionados porque hay una cosa diferente», resume Laura Rodríguez, y después estos agradecidos espectadores les cuentan a todos lo que visto y oído.

La sensibilidad de los profesionales de Pediatría y la dirección del Hospital de Segovia les llevó a preocuparse por cuestiones más allá de las asistenciales, «de trato humano» que pueden ayudar a los niños y sus familias, que se pueden hacer «mejoras sin mucho esfuerzo». Un camino en el que han encontrado la complicidad, años de experiencia y profesionalidad de la Fundación Anar. El último paso será la implicación de las familias, que pueden tener toda la información sobre el programa de acompañamiento en los teléfonos 625 284 502 y 921 463 381.