Los regantes de Navalcaz no podrán renovar la concesión si la CHD la extingue

Presa en el río Cambrones. /El Norte
Presa en el río Cambrones. / El Norte

La Dirección General de Medio Natural de la Junta recoge que la prohibición se debe a que la zona está declarada como reserva natural fluvial

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

Los regantes de la cacera de Navalcaz reciben otro revés. En esta ocasión es la Dirección General de Medio Natural de la Junta de Castilla y León la que deja en el aire el futuro de las concesiones de agua de las que vienen disfrutando históricamente. En concreto, en respuesta a las alegaciones presentadas al documento del Plan Rector de Usos y Gestión (PRUG) del Parque Nacional de Guadarrama, el responsable regional les notifica a los interesados que, en caso de que se extinguiera dicha concesión, no se podría renovar.

La contestación ahonda en los argumentos normativos que sustentan la negativa a acceder a una segunda concesión. Para empezar, especifica que la competencia «exclusiva» sobre «la legislación, ordenación y concesión de recursos y aprovechamientos hidráulicos» es del Estado cuando las aguas discurren por más de una comunidad. Es el caso de la cuenca del Duero. Para esa regulación está la confederación hidrográfica, dependiente de la Administración central.

La réplica a las alegaciones remitida por el titular de la Dirección General de Medio Natural de Castilla y León, José Ángel Arranz, también se ampara en la ley para determinar las condiciones de las declaraciones de reservas naturales fluviales, las cuales «constituyen una nueva figura de protección que tiene como objetivo preservar aquellos tramos de ríos con escasa o nula intervención humana y en muy buen estado ecológico». Su articulación está contemplada en la legislación que modifica a su vez la del Plan Hidrológico Nacional.

Condiciones

Bajo esta premisa, la Junta de Castilla y León expone que la zona donde se propone un nuevo embalse, que abarcaría desde la cola del embalse del Pontón Alto hacia Cotos y Navacerrada, se enmarca y pertenece a la Reserva Natural Fluvial Alto Eresma, tal y como lo declaró el Estado en noviembre de 2015. La respuesta a las alegaciones sobre la concesión histórica de agua de Navalcaz deja claro que en esos tramos, amparados por el paraguas normativo de la reserva natural fluvial, «no se autorizarán actividades que puedan afectar a sus condiciones naturales modificando el flujo de las aguas, la morfología de los cauces o alterando negativamente la calidad de las aguas.

Así pues, la Dirección General de Medio Natural de la Junta de Castilla y León saca la conclusión de que «queda prohibido el otorgamiento de nuevas concesiones o autorizaciones de uso que puedan poner en riesgo el mantenimiento del estado de naturalidad y las características hidromorfológicas que motivaron la declaración». Por lo tanto, prohíbe la posibilidad de que renovación de la concesión sobre Navalcaz si al final la Confederación Hidrográfica del Duero saca adelante su expediente de extinción, que ha chocado con una enorme oposición vecinal de este entorno en el alfoz de Segovia, que propició la presentación de cientos de alegaciones al ente regulador de cuenca.

Los propietarios y usuarios con derechos históricos de riego, pertenecientes a la comunidad de Regantes de la cacera de Navalcaz, recuerdan que es esta institución la que ha administrado el agua que riega la zona «desde época inmemorial», abasteciéndose del río Eresma. En 2017, la Comisaría de Aguas de la CHD inició de oficio el expediente de extinción de la concesión histórica, tanto de Navalcaz como del Cambrones. Las voces contrarias a la medida buscan la forma de blindar las concesiones, por ejemplo, mediante de la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC).

 

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