Y de recuerdo, una foto con el 'turista' Casado

Unos jóvenes se sacan una foto con Casado, ayer, en Segovia. /De Torre
Unos jóvenes se sacan una foto con Casado, ayer, en Segovia. / De Torre

El líder del Partido Popular se da un baño de 'selfis' en Segovia y nombra a Raquel Sanz «voz» contra los delitos de odio y en defensa de los toros

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

La caravana electoral de Pablo Casado hizo escala ayer por la tarde en Segovia. Parada casi cronometrada para apoyar a las huestes segovianas y castellanas y leonesas. Tras los retratos casi de estudio en el monumental marco del Acueducto, prosiguió el camino a Madrid. Como un turista más, pero sin callejero y con un séquito que también ejerció de guía en el paseo que le llevó de un extremo a otro de la avenida del Acueducto. El primero en llegar al punto de encuentro con el candidato del Partido Popular (PP) a la presidencia del Gobierno fue otro Pablo, Pérez.

El aspirante a la Alcaldía de la ciudad se anticipó por unos minutos a los integrantes de las candidaturas al Congreso y Senado y al presidente del PP de Castilla y León y candidato a la Junta, Alfonso Fernández-Mañueco. Tras ellos, una segunda avanzadilla de dirigentes populares, con el secretario regional, Francisco Vázquez, a la cabeza de algunos alcaldes y concejales. El 'turista' Casado se apeó del monovolumen y repartió los primeros abrazos, apretones de manos y besos entre los suyos.

«¿Ya me echabais de menos, eh?», ironizó el líder nacional del PP al reunirse con los anfitriones. Un tramo peatonal de 550 metros que a paso normal se cubre en unos siete minutos, Casado tardó más de cuarenta. Las números uno al Congreso y al Senado, Beatriz Escudero y Paloma Sanz, respectivamente, junto al resto de componentes de las listas –Raquel Sanz y José Mazarías a la Cámara Baja, y José Luis Sanz Vitorio y Juan José Sanz Merino, a la Alta– hicieron de cicerones junto al candidato a la Alcaldía de Segovia. Y cuales guías fueron presentando a cuantos alcaldes, concejales y aspirantes electorales del PP salieron al paso cada pocos metros para sumarse a la comitiva.

Los regidores de Santa María la Real de Nieva, Palazuelos, San Cristóbal de Segovia, San Miguel de Bernuy, Collado Hermoso, La Lastrilla, o las alcaldesas de Cantimpalos, La Losa, Abades, Gomezserracín o Carbonero el Mayor se unieron al grupo del visitante. Casado no rehuyó ni una sola foto, ni un 'selfi'. Niños con sus padres, escolares de vacaciones, mayores de paseo en una tarde primaveral y familias de visita también en la ciudad se llevaron el recuerdo. El 'souvenir' de una foto a la carta con el candidato del PP a la presidencia del Gobierno de España en carne y hueso. «Mejor que en el panfleto», comentaron algunos modelos inesperados.

«¡Viva Venezuela libre!»

En una de las terrazas por las que pasó el grupo, jalearon al visitante al grito de «¡presidente, presidente!» y acompañaron los ánimos con aplausos. La comitiva se acercaba al Acueducto y las peticiones se multiplicaron. Ciudadanos extranjeros también se acercaron a tener su recuerdo. Por ejemplo, un joven venezolano que según enfocaba la cámara del móvil pedía ayuda a Casado para salvar de la ruina a su país. El comentario fue espoleado por un «viva Venezuela libre y viva Guaidó» lanzado por Escudero.

Casi en el Azoguejo, un hombre entregó una bandera de España a los acompañantes de Casado. Jóvenes del PP segoviano apresuraron el paso y desplegaron la insignia para recibir al candidato a los pies del Acueducto. Y como buen turista en Segovia, Casado cumplió con la liturgia de fotografiarse ante el monumento. También se interesó por la afamada gastronomía autóctona. Hizo parada (pero no fonda) en el mesón de Cándido, donde se metió hasta las cocinas.

Al final del recorrido, ensalzó el potencial turístico de Segovia y lamentó que el actual gobierno socialista del Ayuntamiento «no aproveche» esa fortaleza. Alabó el valor de las candidaturas al Congreso y al Senado y se mostró confiado en reeditar esas últimas mayoría el día 28, una victoria que Casado aseguró que «será el aperitivo para recuperar la ciudad», en un guiño a Pablo Pérez.

Antes de dar por terminada su visita, esbozó algunas medidas sociales del programa electoral del PP, como la creación del primer censo de enfermos de alzhéimer; la puesta en marcha de sendas estrategias nacionales contra la soledad de los mayores y contra el maltrato a los ancianos, así como el endurecimiento de las penas en estos casos, o el aumento de los suplementos a las pensiones de las mujeres que fueron madres durante el desempeño laboral.

Casado selló su escala segoviana con palabras de recuerdo al torero Víctor Barrio y de afecto y cariño a Raquel Sanz, quien entre lágrimas escuchó el compromiso del candidato popular de defender a ultranza la tauromaquia y de luchar contra «los ultrajes y las humillaciones en las redes sociales», ofensas como los que sufrió la familia del diestro tras su muerte en el coso de Teruel. En este sentido, anunció que endurecerá las penas por delitos de odio si llega a La Moncloa y eligió a Sanz, número dos al Congres por Segovia, como «voz» de esta batalla contra la impunidad y en defensa de la fiesta nacional.