«La presencia de la mujer en equipos de trabajo aumenta la rentabilidad y la eficiencia»

Belén Arcones. /El Norte
Belén Arcones. / El Norte

La segoviana Belén Arcones, directora general de IMF Business School figura entre las diez directivas más influyentes de España y entre las cien mujeres más influyentes del país

Segovia

Esta segoviana figura entre las diez directivas más influyentes de España y entre las cien mujeres más influyentes del país. Belén Arcones, que dirige la escuela de negocios IMF, intervendrá el lunes en el foro Segovia Talento, que organiza El Norte de Castilla con la colaboración del Ayuntamiento de Segovia, para hablar del talento femenino. Será a partir de las 10:00 horas en La Cárcel-Segovia Centro de Creación.

–Talento femenino. ¿Qué es y en qué se diferencia del masculino?

–La RAE define talento como inteligencia (capacidad de entender) y aptitud (capacidad para el desempeño de algo). El talento en abstracto, para mí, no tiene género. Pero hay cualidades que sí identifican el género femenino, según algunos estudios, como la orientación emocional en las relaciones, la comunicación, la empatía.... Estas características influyen en el tipo de liderazgo, un liderazgo transformacional basado en la cooperación, en entornos de confianza, creatividad e innovación y excelencia. Está demostrado que la presencia de mujeres en equipos aumenta el nivel de eficiencia y rentabilidad de los proyectos.

–¿Qué cualidades definen a una mujer con talento?

–Una persona con talento combina la responsabilidad, la organización, la capacidad de adaptarse a nuevos contextos y situaciones, con un componente emocional y desde la empatía, resolviendo situaciones en cualquier entorno. Además, la mujer con talento tiene una importante capacidad de planificación que le permite conciliar, con éxito, su presencia en los ámbitos profesionales y personales, ofreciendo soluciones.

–¿Está infravalorado, en España, ese talento femenino?

–Los informes sobre empleo, retribuciones, y tasas de mujeres en puestos directivos siempre ponen de manifiesto que este colectivo está en clara desventaja. Una desventaja que se entiende menos cuando se contemplan otros datos, como que el número de mujeres universitarias es mayor que el de hombres, mientras que son estos los que llegan a puestos acordes a esta formación, en la mayoría de los casos. Dicho esto, es evidente que el talento femenino en España no se aprovecha en el mismo grado que se hace con el masculino. Está demostrado que la participación de la mujer en equipos de trabajo aumenta la rentabilidad y la eficiencia de los resultados.

–Respecto a las dificultades que la mujer encuentra para acceder a los puestos de dirección, ¿qué solución ve?

–Veo crucial que se consideren los méritos de las personas, independientemente de su sexo, así como su encaje en cualquier puesto de trabajo. La valía personal, los conocimientos, los logros y la experiencia por encima de si es hombre o mujer. Debemos romper con una determinada cultura, que en muchas ocasiones limita inconscientemente los procesos de selección; por ello, apoyo la implantación de los curriculums ciegos en los procesos de selección. Creo que ayudará a tomar decisiones de forma objetiva. Y cómo no, el constante trabajo de formación y sensibilización de los equipos de trabajo, fomentando el valor de la diversidad de género, que aporta creatividad, innovación y altos niveles de rendimiento, como ya se ha demostrado.

–¿Es partidaria de las cuotas de género para forzar la diversidad?

–Las cuotas de género son un síntoma claro de que algo no está equilibrado. En sí mismas no me gustan, pero sí las consecuencias que producen. Sin cuotas es evidente que existe una fuerte discriminación negativa, por lo que si las cuotas de género ofrecen discriminación positiva, y esto conduce a acercarnos al horizonte de la igualdad, por supuesto, soy partidaria.

–Educar en igualdad. ¿Ahí está la clave de todo?

–Sin duda. La educación es la base de la sociedad y la herramienta fundamental de su desarrollo y evolución. Solo desde la educación los cambios culturales se harán sostenibles en el tiempo. La sociedad, la escuela y las familias deben alinearse en una cultura de igualdad, rompiendo los estereotipos, de forma que los niños crezcan pensando que las personas son más que su género, que las responsabilidades no se dividen en función del género, raza o condición, que entiendan y disfruten la riqueza de la diversidad.

–¿Cómo lleva eso de ser una de las mujeres líderes más influyentes de España?

–Es el segundo año que mis compañeros presentan mi candidatura y me sorprende mucho la repercusión que ha tenido. Ha sido un privilegio estar nominada junto a mujeres de la talla de Alicia E. Kaufmann o Almudena Grandes. Siempre digo que no soy nada sin mi familia y mi equipo. Este galardón me permite representarlos y darles visibilidad. Deseo saber aprovechar estas oportunidades para dar voz a colectivos como el de la mujer.

 

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