La Pícara Locuela y su espíritu titiritero prologan el inicio de la Feria del Libro

Sonia Zubiaga, La Pícara Locuela en los escenarios, ayer, antes del pregón que ofreció en la feria. /De Torre
Sonia Zubiaga, La Pícara Locuela en los escenarios, ayer, antes del pregón que ofreció en la feria. / De Torre

Los libreros y editoriales que participan en esta edición dicen tener buenas sensaciones en lo que objetivos de ventas se refiere

SUSANA CASTILLEJO

Sonia Zubiaga fue la encargada de inaugurar la Feria del Libro. Quizás la conozcan más por su nombre artístico, La Pícara Locuela. Su pregón, más teatral que otros de años anteriores, ha izado el telón del evento que organiza con mimo la Asociación de Libreros de Segovia. Esta artista envolvió con su espíritu de titiritera la apertura oficial de las casetas, ya que los puestos instalados en la avenida del Acueducto de la capital ya habían levantado sus persianas con sus estantes pletóricos de literatura para todos los gustos y públicos.

Si el amor de La Pícara Locuela por los títeres en la ciudad de las marionetas no surgió en la cuna, fue poco después. Sus primeros gateos en este arte se remontan a 1987. Estaba en el instituto Ángel del Alcázar, y junto a unos compañeras de estudios fundaron el grupo La Reforma en el que representaban cuentos populares protagonizados por sus títeres y dirigidas por Carlos Herranz. La compañía desapareció y más tarde, en 1992, Sonia Zubiaga emprendió la aventura de otra formación, esta vez junto a Juan Manuel de Andrés, que fue bautizada con el nombre de Triquiñuela.

Cuatro años después, decidió mejorar su formación y su técnica y se embarcó en un periodo de aprendizaje con los mejores maestros titiriteros. Aprendió teatro y técnica vocal. Ese crecimiento profesional y personal, ya como La Pícara Locuela, le llevó a volar en solitario; eso sí, bien acompañada de colaboradores, ya fueran músicos, actores o técnicos. Acabó formando un nutrido equipo, en el que destaca su hermano menor, Rubén, capaz de producir espectáculos de gran formato. En su currículum figuran una veintena de obras de títeres que han viajado por España y el extranjero.

Ese espíritu nómada y la esencia titiritera ambientaron el alegato a favor de la literatura y sobre todo de la lectura que representó el pregón de La Pícara Locuela.

Ahora, las doce casetas aguardan que el público pase, se pare, mire, busque, encuentre, pruebe y compre. Para ello, para animar a que el visitante no se vaya con las manos vacías, las diez librerías y tres editoriales que participan en la cuadragésima tercera edición de la feria han preparado descuentos del 10% en todos los libros que se ofrecen, según informa la asociación.

Quienes se acerquen van a poder encontrar desde las novedades literarias de géneros diversos hasta títulos clásicos. Todo uno abanico de mundos se abre ante el visitante. El colectivo de los libreros opina que este acontecimiento, ya consolidado en la agenda cultural de la ciudad, «favorece sus ventas, ya que al público le cuesta menos acercarse que entrar en la librería». Pero sobre todo, los participantes valoran el reclamo de la oferta. Los organizadores ven «favorable» para cumplir con sus expectativas el atractivo del precio rebajado.

Los libreros mantienen alta la esperanza y dicen albergar buenas sensaciones ante esta nueva edición de la feria, ya que en esta época del año suelen aumentar las ventas debido al mayor tiempo libre con el que cuentan los lectores.

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