«Las personas que viven en el medio rural deben pagar menos impuestos»

Francisco Vázquez, ayer, en el patio de Columnas de la Diputación. /Antonio Tanarro
Francisco Vázquez, ayer, en el patio de Columnas de la Diputación. / Antonio Tanarro

«Muchos hablan ahora de la España vaciada, cuando otros llevamos años trabajando contra la despoblación», afirma Francisco Vázquez, presidente de la Diputación de Segovia

Carlos Álvaro
CARLOS ÁLVAROSegovia

Como no lleva traje, parece que estuviera haciendo las maletas para abandonar ya el palacio provincial, pero a Francisco Vázquez, presidente de la Diputación de Segovia durante los últimos ocho años, aún le quedan casi dos meses para ceder el testigo. No obstante, es tiempo de balances.

–Está despidiéndose.

–Así es. Y me voy muy contento con el trabajo que hemos realizado durante todo este tiempo en la Diputación, que es una institución eficaz y válida para los ciudadanos.

–¿Cuál es el logro con lo que está más satisfecho?

–Son varios. Los englobo dentro de tres aspectos. El primero, que la Diputación sea una institución valorada por los pueblos y sus vecinos; el segundo, la dimensión social que posee esta Diputación, a diferencia de otras instituciones, con cuatro centros asistenciales y una red que se dedica a cuidar a las personas; y en tercer lugar, la vertiente cultural de la casa, que cuida de las instituciones culturales más importantes de la provincia: un teatro, un museo y un Instituto de la Cultura que asienta la cultura en las tradiciones y la lleva a todos los rincones de la provincia.

–Sus mandatos han estado marcado, sobre todo el primero, por la crisis. ¿Ha sido complicado?

–Me ha tocado una etapa en la que no se podían hacer despilfarros, sino todo lo contrario. Castilla y León dejó de ser región Objetivo 1 en Europa y desaparecieron muchas ayudas. La crisis se llevó, por ejemplo, los planes provinciales, tan necesarios. Haciendo un gran esfuerzo, levantamos esos planes en colaboración con los ayuntamientos, pero sigue faltando la aportación económica más importante, la que procede de las administraciones mayores. Por algo decimos que la recuperación económica todavía no ha llegado a la administración local... Hemos pasado por una época de restricciones, pero las finanzas de la Diputación están muy controladas, porque prácticamente no tenemos deuda. Esto, para mí, es muy importante: entre otras cosas, ha propiciado que seamos una de las administraciones que paga con mayor rapidez... Creo que las cosas se han hecho bien.

–¿Se lleva alguna espina clavada?

–Me hubiera gustado terminar el palacio de congresos y, por circunstancias administrativas, no va a ser posible. Todavía hay trámites pendientes con otras administraciones. Pero siempre dije que mi afán no era inaugurar el palacio, sino que se hiciera. Y se está haciendo. La provincia podrá empezar a recibir ese turismo de convenciones que tanto beneficia a otras ciudades.

–Entre esos asuntos pendientes, ¿hay alguno de carácter judicial?

–No. Son administrativos.

–¿No será el palacio de congresos una herencia envenenada para la próxima corporación?

–En absoluto. Cuenta con dotación en los presupuestos de este año, incluso ya se está construyendo el aparcamiento... Lo único que faltaría es el acomodo interior, el equipamiento.

–Hablemos de la administración electrónica que ustedes han implantado. Está muy bien, pero hay zonas de las provincia sin cobertura de internet. ¿No se ha empezado la casa por el tejado?

–Lo primero que hemos conseguido es dotar a las administraciones de los medios que necesitan para entrar en el siglo XXI, desde el punto de vista tecnológico. Diputación y ayuntamientos ya tienen esas herramientas en la mesa. Pero también hemos hecho un diagnóstico, dentro de un plan provincial específico de telecomunicaciones, y hemos cifrado entre 4,5 y 9 millones de euros la cantidad necesaria para dotar a la provincia de esa cobertura de internet, de TDT... No es una cuestión ajena a la Diputación, pero son otras administraciones las que tienen la competencia en la materia. A mí me gustaría poder suscribir convenios con ellas para cofinanciar ese proceso. La Diputación ha intentado ayudar a algunos municipios con la TDT, pero no hemos podido conseguirlo porque no tenemos la competencia. Sí estamos dispuestos a cooperar con otras administraciones, e incluso con las operadoras, que son las que tienen la obligación de prestar el servicio.

–¿Existe también una Segovia vaciada?

–Una Segovia, una España, una Europa... La población se concentra cada vez más en los grandes núcleos urbanos. Creo, sinceramente, que es necesaria una discriminación positiva en beneficio del mundo rural, individual y colectiva. Quiero decir que las personas que viven en el medio rural deben pagar menos impuestos directos, pero también los territorios han de tener un trato fiscal preferente. Si hablamos de medio ambiente, el oxígeno, por ejemplo, está en los grandes pinares de las provincias de esa que ahora llamamos 'España vaciada'. No obstante, esto de la despoblación es algo que muchos han descubierto ahora, cuando otros llevamos años trabajando contra ello, con los grupos de acción local o con determinadas empresas. Mientras el Gobierno, enfrascado en las grandes políticas de Estado, miraba para otro lado, comunidades autónomas y diputaciones han sido las grandes mantenedoras de la vida en el medio rural. Eso ha pasado en Castilla y León, donde funcionan escuelas con tres o cuatro niños. Lo de la 'España vaciada' es una pose. Hay que dar un paso más.

–Segovia 21. ¿Teme que, con su marcha, pueda aflorar algún asunto turbio?

–No, porque se ha actuado con absoluta transparencia. Además, tengo que agradecer a la oposición que siempre haya sido leal. Es un asunto que venía del pasado, le hemos dado transparencia y todos los acuerdos se han tomado por unanimidad, conscientes como eran todos los grupos de que se obraba en beneficio de la provincia. Yo siempre he mantenido que la Diputación no está para cuestiones como Segovia 21 y lo hemos tratado de arreglar lo mejor que hemos podido.

–¿Se ha entendido con la oposición?

–Hasta tres presupuestos anuales se han aprobado con ella. Tres de ocho no está mal. Soy de los que piensa que, para que haya consenso, el que más tiene que poner de su parte es el que gobierna. Y no lo digo con el afán de colgarme medallas. Lo estamos viendo en el ámbito nacional, donde no hay manera de llegar a acuerdos. Los ciudadanos quieren que los políticos lleguen a acuerdos y no se peleen por tonterías. Yo puedo decir que, en general, en la Diputación ha habido diálogo entre gobierno y oposición. He gobernado con mayoría absoluta, no me hacía falta llegar a acuerdos para sacar adelante las políticas, pero siempre he creído que lo mejor para los pueblos es entenderse.

Las elecciones municipales están a la vuelta de la esquina y de ellas saldrá la nueva corporación provincial. ¿El candidato del Partido Popular a sucederle puede estar en la terna que forman Miguel Ángel de Vicente, José Luis Sanz Merino y Jaime Pérez?

–[Ríe]. Serían tres presidentes muy buenos, la verdad. Y si pone usted algún nombre más, también... En realidad, no lo sé. Es algo que tiene que decidir el partido. El PP de Segovia es el que debe proponer al candidato y las direcciones regional y nacional también tienen mucho que decir. Es cierto que en Segovia hay que proponer candidato, porque yo me voy, igual que en Soria, en cuya Diputación no gobierna el PP, pero..., bueno, las tres personas que ha citado, más otras dos o tres que se me ocurren, harían muy buena labor.

–¿Quiénes son esas dos o tres personas que se le ocurren?

–No quiero decirlo.

–¿Ha colgado ya su retrato en la galería de presidentes?

–No me he hecho ni la foto... No me corre ninguna prisa. Los hemos trasladado a la sala donde suele recibir las visitas el Procurador del Común, una sala más representativa, más institucional. Espero que el mío vaya allí también... si me da tiempo a hacerme la foto, claro [vuelve a reír].

–¿Cómo le gustaría que se le recordara?

–Me gustaría que se me recordara como un presidente que ha dado mucha importancia a la provincia. Hemos estado ocho años volcados en ella, en sus pueblos, en sus señas de identidad, en sus necesidades sociales, culturales... Creo que los pueblos están bastante bien. Siempre habrá necesidades, claro, porque todo es susceptible de mejora, pero han sido ocho años de progreso.