«Ni las personas mayores se asustan ya al ver a dos hombres o dos mujeres besándose»

Marcos Tarilonte (centro) y otros cuatro miembros de Segoentiende posan con la bandera arcoíris. /Óscar Costa
Marcos Tarilonte (centro) y otros cuatro miembros de Segoentiende posan con la bandera arcoíris. / Óscar Costa

El colectivo LGTB Segoentiende cumple diez años de existencia

CLAUDIA CARRASCALSegovia

Llenar el hueco que había en la sociedad segoviana, luchar por la diversidad y reivindicar la igualdad para el colectivo LGTBL fueron los motivos que empujaron a un grupo de siete amigos a crear el 23 de febrero de 2008 la organización Segoentiende. Este año celebra su décimo aniversario con nuevos retos pero con un importante regalo, fruto de diez años de lucha. «El gran avance que se ha producido en la sociedad segoviana al normalizar la diversidad sexual y dejar de centrar sus miradas de desprecio, insultos y críticas sobre lesbianas, gays, transexuales y bisexuales es el mayor avance. Hoy en día ni siquiera las personas mayores se asustan al ver a dos mujeres o dos hombres de la mano o dándose un beso», asegura el presidente de Segoentiende, Marcos Tarilonte.

Este camino no ha sido fácil, reconoce, y menos en una ciudad pequeña y conservadora como Segovia. Sin embargo, el cambio ha sido muy importante. A nivel social es un colectivo que, a su juicio, ha pasado de no aparecer en ningún lado ni ser tenido en cuenta en actos ni políticas sociales, en definitiva, de «no existir» a poner su bandera en la Diputación Provincial y en diez ayuntamientos de la provincia, incluido el de la capital.

«Hace una década queríamos esta aceptación, pero era impensable llegar tan lejos, sobre todo en el ámbito rural», comenta. Hace poco menos de un año, el pasado 17 de junio, en el marco de la Semana de la Diversidad, la localidad de Encinillas, que ronda los 300 habitantes, se convirtió en la sede del primer ‘Orgullo Rural’ de la provincia de Segovia.

La implicación de la gente del pueblo fue sorprendente, afirma con entusiasmo Tarilonte. Y es que con esta llamada quisieron recordar a todas aquellas personas pertenecientes al colectivo LGTB que han tenido que abandonar los pueblos debido a la presión social y a la falta de aceptación. En este recorrido el apoyo institucional ha sido indispensable, reconoce. Tanto para la constitución de la plataforma como para el desarrollo de su actividad, el Ayuntamiento de la ciudad se ha implicado con el colectivo. Desde la inclusión de sus miembros en actividades sociales y culturales hasta la celebración de reuniones conjuntas para la puesta en marcha de políticas municipales, la última el IV Plan de Igualdad 2018-2021, uno de cuyos ejes es promover y defender los derechos de los colectivos LGTBI.

En este documento, que cuenta con más de un centenar de medidas, se encuentra la moción aprobada para la adopción de acciones destinadas a combatir la discriminación por orientación e identidad sexual. En este sentido, el equipo de Gobierno consideró que todavía era «una tarea pendiente trasladar determinados avances legales a la vida real». Por eso, entre los objetivos aprobados se encuentran el de apoyar la conmemoración de fechas significativas que contribuyan a la visibilización de las personas LGTBI; formar a la policía local sobre delitos de odio; celebrar talleres de diversidad familiar para la infancia y de LGTBI-fobia para adolescentes; organizar mesas de debate y proporcionar asesoramiento para el acceso al mercado de trabajo.

También el Ayuntamiento contribuye anualmente a la financiación de determinadas acciones concretas de la agrupación a través de subvenciones de la concejalía de Servicios Sociales Sanidad, Igualdad y Consumo, que dirige Andrés Torquemada. En cuanto a la relación con Diputación Provincial y el compromiso de esta institución con la labor del colectivo asegura que se está produciendo de forma más lenta. Sin embargo, este vínculo es muy necesario, ya que entre los retos de futuro se encuentra el de ahondar en los pueblos. «Es necesario organizar charlas y acciones específicas para resaltar y dar visibilizad a la diversidad también en los núcleos pequeños».

Construyendo el futuro

Segoentiende ahora vuelca la mayor parte de sus energías en una causa, lograr que la Junta de Castilla y León ponga en marcha la ley sobre igualdad social de la diversidad sexual e identidad de género. En su opinión, es uno de los grandes desafíos, ya que tan solo quedan dos Comunidades más en el país pendientes de tramitar esta ley. La formación segoviana es cofundadora de FECyLGTB, la Federación castellano y leonesa, y una de las diez que tratan de impulsar la aprobación de esta ley por parte de las Cortes autonómicas. «Llevamos dos años de negociaciones con la Junta de Castilla y León y cuando parecía que estaba todo hilvanado y que iba a salir adelante introdujeron en la negociación a agrupaciones ultra católicas», lamenta Tarilonte.

Se trata de una ley de en torno al centenar de artículos que aborda todos los aspectos que afectan a las personas LGTB, desde el nivel sanitario hasta el educativo. Temas, a su juicio, indispensables de regular desde las autonomías que son quienes tienen transferidas estas competencias.

Por eso, el presidente de Segoentiende pide al PP de Castilla y León que «deje de escudarse» en los trámites que se están realizando a nivel estatal para sacar adelante una ley nacional y que tenga en cuenta que«ambas son necesarias».

Lucha y espera

Tarilonte confía en que finalmente «triunfe la razón» y se implemente esta normativa, no obstante, recuerda que «la lucha y la espera son dos de las características de estos colectivos», que están acostumbrados a tardar años en conseguir las reivindicaciones que consideran justas. Uno de los ejemplos, los siete años de constancia hasta conseguir que se reconociera el matrimonio igualitario, independientemente del sexo de los cónyuges.

La proliferación de los delitos de odio es otro de los frentes de combate de este colectivo. Es un problema que sigue latente, hasta el punto de que «más del 40 % de los que se cometen se deben a LGTB fobia, explica». Está presente en las calles, pero también en los colegios e institutos, en los bares o en el trabajo. Por eso, en su opinión, esta situación tiene que abordarse a nivel estatal, regional y local desde las instituciones y desde las fuerzas sociales.

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