San Pedro despide las fiestas de Segovia entre tajadas, bailes y buen ambiente

Un segoviano disfruta de la limonada durante la tradicional Tajada de San Andrés./Antonio de Torre
Un segoviano disfruta de la limonada durante la tradicional Tajada de San Andrés. / Antonio de Torre

El intenso calor marca la jornada principal de los festejos, con actos desde primera hora y hasta la noche

QUIQUE YUSTESegovia

Con casi cuarenta grados de temperatura, San Pedro ofreció a los segovianos un último día grande de sus fiestas patronales marcado por el intenso calor. Pero las altas temperaturas no mermaron el ánimo y las fuerzas de los vecinos, que desde primera hora de la mañana se reunieron por las calles de la ciudad para disfrutar de los últimos actos de las Ferias y Fiestas de San Juan y San Pedro. Mientras algún que otro rezagado se disponía a cerrar la fiesta del viernes (marcada por el concierto de Blas Cantó y la posterior verbena a cargo de La Resistencia), los miembros de la Asociación de Vecinos de San Andrés ya preparaban el carro desde el que repartieron a diestro y siniestro la tradicional tajada típica de la mañana de San Pedro. Kilos y kilos de chorizo, abundante queso y jamón, acompañado con pan y con litros de limonada permitieron a los segovianos coger las fuerzas suficientes para aguantar el intenso calor y una larga jornada de fiesta.

Además, el vermú más especial de las Ferias y Fiestas de San Juan y San Pedro fue ayer todavía más singular, al celebrarse el cuarenta aniversario de su primera edición. Fue en 1979 cuando el chorizo y la limonada se repartieron por primera vez en la mañana de San Pedro –en aquella ocasión como compañía del desfile de carrozas– y, cuarenta años después, se ha convertido en una de las señas de identidad de las fiestas de la ciudad. Con las banderas azules y blancas adornando el casco histórico de Segovia, la Tajada de San Andrés promete volver en el futuro a seguir dando de comer a los segovianos en la mañana de San Pedro.

Protagonismo musical

Pero la tajada no es la única tradición de la mañana del 29 de junio. Como si de un guión inquebrantable se tratase, San Pedro también cuenta con un programa de actividades durante su mañana que tiene la música como protagonista. En primer lugar, la de la Escuela de Dulzaina de Segovia. Sus dianas y pasacalles despertaron de la calma a la ciudad y pusieron las primeras notas musicales a la mañana, pero no las únicas. Con la Tajada de San Andrés ya en el estómago de muchos llegó el turno del pasacalles de gigantes y cabezudos desde la Alhóndiga hasta la Plaza Mayor, con el acompañamiento de las dulzainas de Los Silverios. A la una de la tarde, otro de los actos tradicionales de las fiestas. En la Plaza Mayor, la banda de la Unión Musical Segoviana, bajo la dirección de Francisco Cabanillas, interpretaron el Himno a Segovia en una actividad más calmada y pausada como el Concierto de San Pedro.

Por la tarde el calor no disminuyó y las actividades se centraron en el ámbito deportivo. Los bailes y la música se reservaron de nuevo para la noche, aunque también hubo tiempo para disfrutar de los segundos fuegos artificiales de las fiestas. Tras el espectáculo del pasado sábado desde los Altos del Cementerio, a medianoche fue el turno del castillo de fuegos artificiales desde los Altos de La Piedad, el considerado por muchos como el broche final de las Ferias y Fiestas de San Juan y San Pedro.