Orgullosos de la gabarrería

Un caballo carga con leña durante una edición anterior de la fiesta. /A. De Torre
Un caballo carga con leña durante una edición anterior de la fiesta. / A. De Torre

El Espinar celebra la vigésima edición de una fiesta que conmemora el legado generacional de convivencia entre el hombre y la naturaleza

QUIQUE YUSTESegovia

Ya no quedan gabarreros. Al menos, no que se dediquen en exclusiva al oficio como forma de ganarse la vida. Los años en los que el trabajo en el monte recogiendo leña de pinos muertos o enfermos suponía una de las principales actividades económicas para las localidades ubicadas a la sombra de la sierra de Guadarrama han quedado atrás. Aún así, todavía quedan personas que, acompañados de caballerías, suben a la montaña a por leña (tras pedir el pertinente permiso). Pero el desarrollo industrial y del sector servicios permitieron a los gabarreros buscar un estilo de vida mejor, más cómodo y menos duro que el que les llevaba a pasar largas jornadas en la montaña a la búsqueda de leña que cargaban a lomos de animales de arrastre como bueyes.

A pesar de que el oficio está extinguido, la zona de El Espinar no olvida un trabajo que fue actividad económica principal de varias localidades de la sierra a mediados del siglo pasado. Y no solo no olvida, sino que lo recuerda con orgullo desde hace veinte años con la celebración de la Fiesta de los Gabarreros, declarada de Interés Turístico Regional en 2002 y organizada por el Centro de Iniciativas Turísticas (CIT) de El Espinar.

Desde el pasado sábado la gabarrería vuelve a cobrar protagonismo en El Espinar con un extenso programa de actividades que alcanzarán este fin de semana su punto de ebullición. Rutas por el monte, desfiles, bailes, coloquios o exhibiciones son solo algunos de los actos previstos con los que se persigue recordar, promocionar y difundir lo que fue el oficio de la gabarrería y todo aquello que suponía. Y es que la gabarrería no era solamente cargar leña del monte. También fue un estilo de vida con vocabulario propio, coplas y jotas castellanas que cantaban durante la jornada laboral e incluso una gastronomía particular que también tiene espacio en la fiesta con las Jornadas Gastronómicas de los Gabarreros.

Hasta el domingo, las actividades se sucederán en un fin de semana de festejos que según las previsiones más optimistas puede llegar a reunir a más de 20.000 personas en El Espinar (durante los nueve días de fiesta), siempre y cuando el tiempo acompañe. La fiesta, más que consolidada, se ha hecho un hueco en el calendario de actos festivos de la provincia y cada año cuenta con más actividades y con más personas interesadas en conocer las características de la gabarrería.

Mañana se inaugurará la feria en la plaza de la Constitución de El Espinar y el sábado por la mañana será el turno del pregón, a cargo de las asociaciones de cortadores del municipio. Habrá exhibiciones de corte, marchas, la construcción del ‘Árbol de fuego’ con barro y, por la noche, el concierto de la banda de música de El Espinar. El domingo, última jornada de la fiesta, será el turno de nuevas concentraciones, el nombramiento de los gabarreros de honor y del Pino de Plata y la comida popular.

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