«Es un oficio en el que había que madrugar y trasnochar»

Petronilo Díaz. /El Norte
Petronilo Díaz. / El Norte

Petronilo Díaz, que será nombrado Gabarrero de Honor en El Espinar este domingo, define el oficio como «primero hacheros, luego carreteros y tercero gabarreros»

Q. Y. Segovia

Con seis años, y acompañado de sus hermanos mayores, comenzó a marchar al monte para ayudar a su padre. El próximo mes cumplirá 94 años, pero antes será nombrado Gabarrero de Honor en El Espinar este domingo.

-¿Qué supone para usted este reconocimiento de gabarrero de honor?

-Una estrellita, un recuerdo para toda la vida.

-¿Cómo definiría usted la gabarrería para alguien que no lo conoce bien?

-Son varias cosas en común. Primero éramos hacheros, luego carreteros y tercero gabarreros. Los gabarreros eran los hacheros y cuando no había pinos que cortar se iban a la gabarrería. Así nos hemos pasado la vida.

-¿Cuántos años se ha dedicado usted al oficio?

-Pues toda la vida. Iba con mi padre a la garganta a arrastrar pinos. Primero los traíamos a la fábrica en carros. Luego cuando hicieron la carretera desde La Estación iban en camiones. Entonces solo hacía falta arrastrarlos hasta el camión.

-¿Es tan duro como parece?

-Es duro porque es un oficio en el que había que madrugar mucho y trasnochar. Yo he formado parte de la banda durante 46 años y otros 38 años sereno. Lo he compaginado durmiendo muy poco. Así ha sido mi vida.

-¿Tenía su lado bonito?

-Yo he disfrutado en la vida todo lo que he podido.

-¿Cuál es su primer recuerdo en el monte?

-Son muchos. Al principio, con seis o siete años, estaba con mis hermanos que eran mayores que yo. Íbamos con una burra a llevar la paja a la estación para que mi padre cuidara de los bueyes. Le dejábamos la burra para que montara él y nosotros volvíamos andando a El Espinar. Íbamos y veníamos andando seis kilómetros.

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