El obispo quiere estar en la bajada de la Virgen, 26 días después de su operación

El obispo César Franco, en la despedida de la Virgen de la Fuencisla de 2018./A. Tanarro
El obispo César Franco, en la despedida de la Virgen de la Fuencisla de 2018. / A. Tanarro

César Franco se recupera en Madrid de la intervención quirúrgica a la que ha sido sometido al inicio de este mes y en la que se le ha extirpado la vesícula

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

«La operación fue limpia y sin complicaciones, pero necesita un tiempo de reposo y recuperación». Fuentes de la Diócesis de Segovia explican así el estado en el que se encuentra el obispo, César Franco, quien el pasado día 3 pasó por el quirófano de un hospital madrileño para someterse a una intervención quirúrgica. En concreto, al prelado le ha sido extirpada la vesícula. Ahora le toca descansar para volver a la actividad en las mejores condiciones de salud, aunque responsables del estamento eclesiástico en la provincia matizan que en ningún momento ha dejado de trabajar en los últimos meses, pero sí se ha alejado del foco público.

La intención que ha manifestado el propio César Franco a sus colaboradores más cercanos es que quiere reincorporarse a su tarea pastoral en los actos programados con motivo de la fiesta principal de Nuestra Señora de la Fuencisla, patrona de la ciudad del Acueducto.

Si bien consideran que su regreso puede ser algo precipitado en la apertura de los actos, prevista para esta misma semana con el inicio del novenario, no descartan que el obispo de Segovia cumpla con la tradición y acompañe a la imagen de la Virgen en su recorrido de retorno desde la Catedral hasta el santuario que la acoge el resto del año. Esa cita, el día grande de las celebraciones en honor a la patrona, está fijada para el domingo 29. De ser así, César Franco volvería a participar como cabeza de la institución eclesiástica en Segovia en un acontecimiento público tras varios meses apartado y después de 26 días de haber pasado por el quirófano.

De momento, el prelado volvió este martes a su casa en Madrid, donde está previsto que continúe su convalecencia ya que ha de estar pendiente de revisiones en el centro hospitalario donde fue intervenido. Fuentes de la diócesis advierten de que la recuperación en este tipo de operaciones «suele ser lenta». Dos veces a la semana responsables del clero segoviano se trasladan a la capital de España para acompañar y departir con el obispo, quien antes de ser intervenido había perdido entre seis y siete kilos de peso, por lo que el equipo médico que le ha atendido en este trance decidió esperar a que pasara el verano para realizar la intervención quirúrgica.