«De los pontífices que he conocido, el menos músico es el Papa Francisco»

Monseñor Pablo Colino, en los instantes previos a un concierto./El Norte
Monseñor Pablo Colino, en los instantes previos a un concierto. / El Norte

El Coro Filarmónico Vaticano, dirigido por Monseñor Pablo Colino, actua este viernes en la Catedral

ÁLVARO GÓMEZSegovia

Tiene 84 años repletos de vitalidad. Monseñor Pablo Colino (Pamplona, 1934) ha dedicado su vida a transmitir la espiritualidad de la religión católica a través de la música. Ese afán divulgador y su pasión por el canto le han llevado a ocupar el puesto de director del Coro Filarmónico Vaticano, al que mañana dirigirá en la Catedral de Segovia, a las 20:30 horas, con motivo del 250 aniversario de la dedicación del templo. Tras visitar varias veces la capital, la última este verano, confiesa que se queda «extasiado» cada vez que contempla el Acueducto.

–Lleva décadas viajando por todo el mundo ¿Qué supone hacerlo en Segovia en el 250 aniversario de la dedicación de la Catedral?

–Es sin duda un buen momento para poder ejecutar nuestro programa sacro en esta ocasión tan estupenda como es el aniversario de la dedicación. Un gran acierto y por mi parte muy agradecido a los amigos de Segovia y sobre todo a Abeca por organizar es concierto..

–Usted se declara un amante de la música, ¿cuándo decide dedicar su vida a a esta disciplina?

–Desde niño siempre he sentido un movimiento especial en toda mi alma y mi ser. Mi padre era músico de la banda de la Guardia Civil en los años anteriores a la Guerra Civil. Después dejó la banda, pero continuó siempre con el amor a la música. Seguramente que yo, de niño, oiría sus ensayos en casa y quizá esa es una razón. Luego, antes de ir al seminario, también fui tiple en la parroquia. Vivía en Navarra con mi familia y allí cantaba. Cuando entré en el seminario de Vitoria, había mucha afición por la música y pude estudiar allí. Mi gran profesor de armonía y composición fue don Julio Valdés, de quien voy a cantar en el concierto una obra muy bonita a la Virgen, sencilla pero significativa.

–¿Cómo es la unión entre música y religión?

–La música es el camino más hermoso para llegar a las altas esferas del espíritu, porque yo encuentro que la música es un arte eminentemente espiritual. No se toca, no se ve. Se oye dentro del cerebro y te educa, te forma, te llena de una atmósfera evidentemente espiritual. Yo por eso siempre enseño la música a los niños para que respiren un poco de espiritualidad, que es la mejor manera de luchar contra el materialismo imperante en nuestros tiempo.

–Utiliza la música como una herramienta divulgativa.

–Claro. La música para divulgar el sentido altamente espiritual de nuestra vida intelectual, porque todos tenemos un poco de vida vegetal, un poco de vida animal, un poco de vida sensitiva como humanos, pero lo superior de la vida es el espíritu. Y a esa espiritualidad interior se llega mucho más fácil con la música. Vine a Roma a estudiar y doctorarme, pero también formé una escuela por la cual han pasado mas de 10.000 alumnos en los 60 años que llevo en Roma. Siempre ha sido ese mi pensamiento: sin música no se puede vivir espiritualmente, que es la quintaesencia de la vida. Para vivir una vida material, como un perro, no hace falta música.

–A lo largo de su larga trayectoria, ¿ha visto una evolución en la música coral?

–Sí. Me encanta, porque veo que ahora hay muchos coros. No todos serán de primera, segunda ni tercera categoría, pero hay coros sencillos, parroquiales, los de las escuelas o institutos. Hay un movimiento coral hoy en día por todo el mundo, es fantástico. A ver si de esta manera se salva el buen gusto.

–Ha vivido con varios Papas. ¿Cómo han incluido en su trabajo cada uno de ellos?

–Yo llegué a Roma con Pío XII y he tenido ya ocho Papas. Todos han promulgado muchos documentos sobre la música, lógicamente algunos influyen más que otros. Por ejemplo, Pío XII tocaba el violín. De los últimos, el Papa Benedicto VXI toca el piano y lo hace bien. No para ser músico, porque dice que en Alemania la música se estudiaba bien, como una ciencia. Casi diría que el menos músico es el Papa Francisco, que sí dice muchas veces que oye y aprecia la música, pero ya en el momento que no canta la bendición... Esa función le sale un poco mal (risas) Pablo VI, por ejemplo, no tenía muy buen oído pero le gustaba mucho la música, que es muy importante para la religiosidad de un pueblo.

–¿A qué a tribuye la falta de vocaciones en comunidades como Castilla y León?

–Es debido al terrible materialismo. A la gente ya no le importan las cosas de cultura. Les importa mucho mas la juerga, el ruido. Yo enseñando la música a mis alumnos en Roma, siempre he procurado de esa manera tenerles en pie y he tenido entre ellos varias vocaciones, aunque reconozco que hoy en día por todas partes se respira ese ambiente. En España tenéis vocaciones femeninas en el Iesu Communio, donde hay más de 200. Menos mal que el espíritu humano bien educado todavía puede respirar a Dios.

–¿Cómo va a ser el concierto que hoy ofrecerán en Segovia?

–Hay un poco de polifonía clásica y luego algún canto religioso popular. Al principio, un poco de polifonía y también Palestrina, Guerrero, Victoria... Luego una especie de pequeñas cantatas dedicadas a María. Comenzamos con una obra de Francisco Durante, que era un músico del siglo XVII. También introduzco la cantata a María de Julio Valdés y una pagina de una opera de Verdi, tipo cantata dedicada a la Virgen y a los ángeles. He querido poner unas canciones recientes, por ejemplo me gusta mucho el concierto de Santa Teresa que hicieron el siglo pasado para conmemorar el año teresiano. Terminamos con una canción italiana muy curiosa porque ganó el festival de San Remo y. aunque pueda parecer profana, tiene un matiz muy bueno. Habla de 'abrir las ventanas porque es primavera'. Es muy bonito considerar abrir el ánimo sabiendo que la cosa mas importante del sol de primavera es la espiritualidad, la gracia divina.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos