Segovia
Muere Luis Martín, histórico del Nuevo Mester de JuglaríaInvestigador incansable, creador, director del festival Folk Segovia durante años y embajador apasionado de las raíces culturales de Castilla, era uno de los fundadores del grupo
En Pozuelo de Alarcón, lejos de los arcos del Acueducto que tanto lo vieron cantar, ha fallecido este viernes Luis Martín Díez, miembro fundador, bandurrista, ... voz inconfundible y corazón del Nuevo Mester de Juglaría. El próximo 23 de noviembre, hubiera cumplido setenta y nueve años, «pero desde este verano, pasado ya el concierto de San Pedro, estaba hecho polvo», revela Fernando Ortiz, compañero desde antes incluso de que el grupo naciera, allá por el 1969. A Fernando la voz se le quiebra cuando recuerda a su amigo. «Me ahogan las emociones. Son cincuenta y seis años de convivencia, de una convivencia muy intensa. Convivir en una furgoneta un día y otro te enseña muchas cosas de la gente con la que convives... Luis era muy buena gente, un tío muy cordial, muy trabajador... Y muy abierto a los conocimientos del folklore».
Verdaderamente, la historia del Nuevo Mester de Juglaría no puede entenderse sin Luis Martín. Todo comenzó un 16 de noviembre de 1969, cuando el grupo, entonces llamado Clan 5, participó en un festival de nuevos valores de la música folk celebrado en Madrid. Clan 5 estaba formado por Luis Martín, Rafael San Frutos, Fernando Ortiz, Marián Nieto y Milagros Olmos, y ganó el festival gracias al 'Romance del conde Lara'. La primera actuación radiofónica del grupo llegó de la mano de Juan Pedro Aguilar en el programa 'Hombres dos mil' de la COPE. Aguilar se mostraba reticente a llamar Clan 5 al grupo, y le dijo al propio Luis que lo que Clan 5 hacía era un nuevo mester de juglaría. Y así pasó a llamarse el grupo, Nuevo Mester de Juglaría, nombre con el triunfó en plazas y salas de toda España.
«Desde los comienzos del Mester, Luis participó de manera muy activa en todas las actividades, tanto en los conciertos y grabaciones, como en las tareas de recopilación de canciones, campo por el que sentía predilección», apunta Ortiz, que subraya el talento innato de su compañero. «Poseía una espléndida y personalísima voz y era, además, un gran instrumentista de bandurria, que dominaba. Luis aportó al grupo su talento hasta su última aparición en un escenario, precisamente en el concierto que el Mester ofreció la última noche de San Pedro a los pies de su querido Acueducto».
La sensibilidad de Luis Martín desbordaba cuando rescataba canciones del olvido o cantaba bandurria en mano. «Al Mester entregó su vida entera, al margen de su labor profesional, porque ejerció como profesor de Física en varios institutos de Madrid y en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense. Era, pues, un científico dotado de un corazón humanista y de una sensibilidad extraordinaria, porque albergaba emociones sinceras y las llevaba a flor de piel».
Fiel a sus orígenes familiares, siempre llevó en el recuerdo la tienda de sus padres, la recordada mercería Romanín, y profesó un «inmarcesible» amor por Segovia, ciudad «a la que quiso siempre y de la que presumía allá donde iba», apunta Ortiz. Su nombramiento como Hijo Predilecto de Segovia y la concesión de la Medalla de Oro de la Provincia le llenaron de íntimo orgullo. No fueron reconocimientos inmerecidos. Junto a sus compañeros, Luis llevó el nombre de Segovia por todos los rincones de España y de otros países. «Su presencia activa en el mundo del folklore lo llevó a participar en muchos encuentros y simposios, también fuera del país. De hecho, tenía contacto con festivales de toda Europa, toda Europa le conocía. Siempre estaba preocupado por el folklore».
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Hace ya más de cuarenta años, en 1984, Luis soñó un festival imposible. Lo llamó Folk Segovia y lo levantó con cuatro duros, mucho entusiasmo y la fe loca de quien cree que una ronda bien cantada puede unir pueblos y generaciones. Lo dirigió mientras pudo y lo dejó tan sólido que hoy sigue siendo uno de los grandes de Europa. Martín consiguió traer a Segovia infinidad de grupos musicales y hacer de la música de raíz uno de los emblemas de la ciudad. «Fundó Folk Segovia y en poco tiempo consiguió colocarlo en la primera fila de los festivales europeos del género. Si Folk Segovia pervive es gracias a aquellos cimientos que Luis supo edificar desde los primeros tiempos. Sus compañeros del Mester sentimos hoy un vacío y una tristeza que es imposible expresar», afirma su compañero.
Castilla entera siente también ese vacío. Porque Luis 'Romanín' era uno de los suyos. El viento sopla frío en la segoviana plaza de Medina del Campo. Las dulzainas callan, pero si uno se detiene un segundo y escucha de verdad, entre el rumor de las hojas secas de este anodino noviembre, puede oír la voz nítida de Luis y de sus compañeros del Mester: «Mil quinientos veintiuno / Y en abril, para más señas / En Villalar ajustician quienes justicia pidieran / En Villalar ajustician quienes justicia pidieran...».
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