Dos mil monedas de oro por la compra de cuatro pueblos en el siglo XII

Una de las visitas al archivo en las jornadas de puertas abiertas a las instalaciones. /M. Rico
Una de las visitas al archivo en las jornadas de puertas abiertas a las instalaciones. / M. Rico

El Archivo Ducal de Alburquerque muestra su riqueza documental en una jornada de puertas abiertas guiada por la directora, Julia Montalvillo

Cuéllar es una villa privilegiada por sus archivos. Además de contar con el municipal, también conserva el archivo parroquial, dos conventuales, el de la Comunidad de Villa y Tierra y el más conocido y accesible, el de la Casa Ducal de Alburquerque, que un año más abrió sus puertas al público para conmemorar el Día Internacional de los Archivos. En las instalaciones del castillo, el documento más antiguo data del año 1184 y corresponde a la venta del enclave feudal situado entre la villa de Cuéllar y la de Fuentidueña, una compra que incluía los lugares de Perosillo, Adrados, Hontalbilla y Olombrada, por los que Cuéllar pagó 2.000 monedas de oro.

La celebración la puso en marcha la Unesco como vía para concienciar y dar a conocer la importancia de los archivos, tanto en su función de garantes de la legalidad como en la de custodios de la identidad colectiva y memoria cultural, además de conservadores de un patrimonio documental inestimable.

Así, este domingo, el Archivo de la Casa Ducal de Alburquerque abrió las puertas a los vecinos, con el fin de que todos los cuellaranos tuviesen la posibilidad de conocer algunos de los secretos que se esconden tras los gruesos y espesos muros de la Torre del Homenaje del castillo de los Duques de Alburquerque, lugar que alberga los documentos. Y Julia Montalvillo, la archivera directora de las instalaciones, recibió a los primeros vecinos que se acercaron en el patio de armas de la fortaleza, donde realizó las primeras explicaciones.

Unas pinceladas de la historia de una torre que fue construida por Álvaro de Luna como una torre-fuerte con el fin de enlazar con la torre sur. La edificó a modo defensivo contra el peligro más inminente, que podía ser la misma villa, teniendo en cuenta que el siglo XV fue un periodo de gran número de guerras civiles, y los ataques podían proceder tanto de los propios bandos nobiliarios que existían en Castilla como por el litigio que tuvo el rey de Castilla con sus primos, los infantes de Aragón. Cuéllar, en el espacio de unos 30 años, cambió hasta cinco veces de dueño.

Montalvillo guió a los visitantes hasta las instalaciones del archivo. Pasaron por la estrecha escalera de caracol que da acceso a la sala de los documentos, donde se encuentra el Archivo de la Casa Ducal de Alburquerque, que ocupa toda la parte baja de la estancia y está dividido por títulos nobiliarios, ya que la Casa se conforma mediante tres grandes casas nobiliarias. Por un lado, la que aporta el título de Duque, la Casa Ducal de Alburquerque, por otro la Casa de Alcañices, y por otro la del Marquesado de Los Balbases, que une las dos anteriores. Y cada una de ellas con sus títulos. Por ejemplo, la que aporta el título de Duque de Alburquerque es también marqués de Cuéllar, conde de Ledesma y conde de Huelma.

En total, más de 700 cajas llenas de documentos. En el Archivo Ducal hay en torno a unos 500.000, calcula la propia archivera, aunque siempre teniendo en cuenta que de estos algunos tienen tan sólo una página y otros pueden llegar a contar con hasta ocho tomos. Todo configura una riqueza patrimonial e histórica sin igual. Julia Montalvillo apuntó que cada año, en las Jornadas de Investigación Histórica, un día se dedica a los documentos del archivo y, «sea cual sea el tema a tratar, siempre encontramos documentos». Como este año, cuando la jornada del archivo se dedicó a las mujeres.

La archivera detalló cómo el archivo permite ver la evolución física de los documentos. Pasan del pergamino al papel y, según mostró a los asistentes, hay algunas copias de los documentos más importantes o más curiosos que albergan las instalaciones, en cuya digitalización continúa trabajando.

Curiosidades

Otra curiosidad de los archivos es que se pueden encontrar tanto documentos como sus copias. En el Ducal ocurre y los asistentes pudieron conocer la confirmación del Fuero de Extremadura otorgado por Alfonso X en 1264 y confirmado por Sancho IV, «pero nunca una copia puede ser igual al original», precisó, lo que se conoce gracias a la validación del escribano.

Los cambios en el símbolo de la rueda hispana a través de los distintos monarcas, el lineado de los documentos para demostrar la posición social de quien escribe o recibe el documento, un alarde que no se limitaba a la nobleza, sino que se extendió también a los hijosdalgo, son otras de las curiosidades que los asistentes a las jornadas de puertas abiertas pudieron conocer de la mano de Montalvillo. Además, mostró una carta del emperador Carlos V, que en lugar de firmar 'Yo, el Rey', como era costumbre, firmó esta simplemente como 'Carlos', o un documento con una respuesta del puño y letra de Isabel la Católica.

La labor del archivero no es solo custodiar, salvaguardar y preservar los documentos. «También somos la memoria de la gente que aparece en esos documentos», explicó. Además, ha preparado algunos documentos para la exposición '¿Comemos?, la alimentación y los archivos', que se puede ver hasta el 16 de junio en la Alhóndiga de Segovia. Un 'Libro de Despensa de la Duquesa de Alburquerque', del siglo XVI, y 'Los deberes de la cocinera y el comprador del Hospital de la Magdalena' son los escritos con los que se ha colaborado en la muestra el archivo cuellarano.