La mítica 'Doce hombres sin piedad' encuentra su desenlace en Segovia

La mítica 'Doce hombres sin piedad' encuentra su desenlace en Segovia

La capital es uno de los escenarios del libro en el que Antonio J. Alonso, que veranea aquí desde la infancia, relata lo que aconteció a los personajes de la película 23 años después de su final

MARÍA MARTÍNEZSegovia

«Es singular, distinto, tiene su parte formativa y su parte lúdica, que es la lectura de una historia y una novela de intriga». Antonio J. Alonso define así su nuevo libro, 'La duda razonable. 105 claves de liderazgo personal', basada en una película que ha permanecido en la memoria de los espectadores durante varias generaciones, 'Doce hombres sin piedad', un prodigioso drama judicial con el que Sidney Lumet debutó como director de cine. Estrenada en 1957, con un guión de Reginald Rose y un reparto inolvidable encabezado por Henry Fonda, la trama se desarrolla en una habitación con doce hombres que tienen que decidir sobre la culpabilidad o inocencia de una persona acusada de homicidio. Todos deben ponerse de acuerdo de manera unánime.

El libro de Antonio J. Alonso está dividido en dos partes. La primera consiste en una pequeña novela, una fábula de lo que les pasa a los personajes 23 años después de terminar la película, es decir, en los años ochenta del siglo pasado, y en el que utiliza escenarios de Segovia y Nueva York. En la segunda se realiza un análisis secuencial, basado en 315 cortes de la película. Se habla de replanteamientos, culpabilidad e inocencia y se busca determinar competencias e incompetencias a la hora de relacionarse con las personas y dar una solución propia a las dudas que puedan quedar en la historia.

La razón de que Segovia aparezca en la publicación son sus continuadas visitas. «Mi madre es de Segovia y yo he veraneado aquí desde pequeño. Tenemos una casa desde hace 40 años». Precisamente, el autor sitúa a Davis, que es el personaje principal, interpretado por Henry Fonda en la película, en una vivienda frente a su casa familiar, donde el protagonista de la historia vive con su perro. Davis se encontrará en la ciudad con una persona que le hará dudar sobre si el hecho de convencer a los demás de que el acusado era inocente está bien o está mal, lo que le llevará a investigar sobre los otros once miembros del jurado. En el restaurante La Concha se topará con un extranjero que le propone algo que desencadena todo. También aparece su paseo matinal desde la calle Escuderos al Parral, en el que se van describiendo todos los monumentos que jalonan la ruta y también las visitas a restaurantes como Cándido o Duque.

Para escribir la historia ha indagado en la vida de cada uno de los intérpretes y ha intentado mantenerla. «Si tienen hijas, tienen las mismas que los actores, con el mismo nombre. Davis, que era Henry Fonda, aparece con tres hijas porque él tuvo tres hijas». Todos mueren el mismo año que los artistas y, además, en el libro se narran hechos de la época como el intento de golpe de Estado de Tejero, el atentado contra Ronald Reagan o el asesinato de John Lennon.

La segunda lectura de la película es lo que le resultó atractivo para comenzar a escribir el libro. «Parece mentira que una historia en la que no se sale de la habitación durante hora y media pueda entretener. Ocurre porque empieza con una primera votación en la que once dicen 'culpable' y uno, 'inocente'. Poco a poco tiene que ir convenciendo con argumentos a todo el mundo para que al final digan 'inocente'». Para él cada minuto es un ejemplo de liderazgo. Le llama la atención el tipo de relaciones que se establecen y su semejanza con la vida real.

Antonio J. Alonso califica su relato como «un trabajo de análisis, minucioso y con características del liderazgo y del antiliderazgo». Plasmarlo en el papel le ha llevado un año, pero puntualiza que ya lo tenía «muy avanzado». Decidió empezar por el epílogo, comenzar contando el final de la historia. Luego ya vienen los capítulos 'Segovia', 'Nueva York', 'El relato de Davis', 'La novela', 'La parte de la historia' y 'La duda final'. «Es como un relato equívoco donde al lector le voy llevando por un sitio, pero luego al final, prácticamente en el último párrafo, toda la historia se da la vuelta».

Apasionado del cine

Alonso es un apasionado del cine y 'Doce hombres sin piedad' llegó a su vida para quedarse cuando era muy joven. «La película es de 1957, yo no había nacido aún, nací en 1961. La vería con 17 o 18 años. La he vuelto a poner cientos de veces porque en el taller cada vez se ve entera, me sé todos los diálogos». Al taller sobre la película que viene desarrollando desde hace veinte años acuden habitualmente personas de empresas que quieren mejorar su capacidad de trabajo en equipo y sus relaciones interpersonales. Sostiene que se enseña «cómo actuar en equipo, cómo convencer a la gente, cómo manifestarse».

Opina que cualquiera tiene esa capacidad. «Todo se puede trabajar, se pueden modificar hábitos, costumbres, identificar lo que no funciona... Esto ya se está enseñando en Estados Unidos Los conocimientos de una carrera, no te valen si no eres capaz de ponerlos en práctica con los demás».