Las matronas consideran que una buena lactancia exige un año de baja

Beatriz Marazuela (izquierda), Dolores Manso y Ana González, antes de su intervención/Óscar Costa
Beatriz Marazuela (izquierda), Dolores Manso y Ana González, antes de su intervención / Óscar Costa

Las profesionales creen necesaria una formación obligatoria en el sector para «unificar criterios» en la atención

LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

Las matronas del Hospital de Segovia consideran necesaria una baja de maternidad de un año para poder cumplir con garantías el calendario de lactancia. «Si no tenemos una baja así, como en otros países europeos, no podemos dar bien la lactancia», incidió Ana González, matrona del Complejo Asistencial. Pone su propio ejemplo: «Cuando los profesionales sanitarios nos incorporamos a nuestro trabajo, la lactancia se va al traste. Tienes guardias, vienes con el sacaleches y tu bebé te dice que tururú», señala. Un mensaje en pos de la conciliación laboral para un hábito que se ha demostrado clave en la salud adulta.

González fue ayer ponente en un curso enmarcado dentro de la semana mundial de la lactancia materna, que conmemora la Declaración de Inocenti, una iniciativa de la Organización Mundial de la Salud y de Unicef a favor de la lactancia materna en los años 90. «Supuso un impulso en un momento en que la lactancia se estaba perdiendo y llegaba a índices mínimos», explica Dolores Manso, trabajadora del Servicio Territorial de Sanidad de la Junta de Castilla y León. Las casas comerciales de leche de fórmula y la publicidad influyeron mucho en las madres. El biberón era un símbolo de modernidad.

Los profesionales sanitarios asumían el discurso de las farmacéuticas y favorecían esta lectura. El paso del tiempo ha revertido la tendencia, como ocurre en otros ámbitos como el parto, que también tiende hacia una propuesta más natural. «La leche materna se considera la primera y mejor vacuna, porque la madre le transfiere los anticuerpos y previene así el cáncer de mama, de ovario y evita la depresión posparto», apunta Manso. Favorece el apego, la recuperación posterior al parto y el adulto previene diabetes, obesidad y muchas enfermedades crónicas.

Actividades de apoyo este domingo

El domingo, entre las 12.00 y las 14.00 horas, en la Plaza de San Martín, se desarrollarán diferentes actividades como colofón a la Semana de la Lactancia Materna. La primera será una mesa informativa en la que se entregará documentación con el objetivo de concienciar a la población de la necesidad de apoyar y proteger la lactancia materna. También se dará a conocer a los ciudadanos los grupos locales de apoyo a la lactancia. Para los más pequeños, además, se organizarán talleres de cuentacuentos y animaciones, que correrán a cargo de Raquel Rubio y su 'Sombrero de la memoria'.

El objetivo del curso es visibilizar la lactancia y formar a los profesionales sanitarios para que sepan aconsejar a la mujer adecuadamente; desde la mejor forma de agarrar al bebé para no sufrir hematomas a otras pautas. En el paritorio, en torno al 90% de las madres reclama amamantar a su hijo; nada más salir del útero materno, se le pone sobre la madre, se seca y se produce el contacto piel con piel. «Ahí empieza esa alimentación espontánea, como hacen la mayoría de los mamíferos. Una lactancia exitosa hace que la madre sienta que cría bien a su bebé y eso es muy importante, sobre todo en las primerizas», explica González.

Una cosa es iniciar la lactancia y otra, continuarla. «El gran factor social es la inquietud que tiene la familia, más que la propia madre, por saber que el niño se alimenta bien. El pecho no se ve y el abuelo o el tío tienen obsesión por ver cómo se toma un biberón», apunta González. Hay otras formas de comprobar la correcta alimentación, como la orina, sus periodos de sueño o el peso, pero hay factores de presión social como el dolor, la incomodidad materna o el exceso de visitas. «En eso insistimos mucho. No dejan que la madre tenga un momento de intimidad dando el pecho a su bebé».

Misma dirección

De cara a los profesionales, falta unificar criterios.«Por eso estas jornadas son importantes, para que todos demos el mismo mensaje y sigamos una misma dirección», señala Beatriz Marazuela, matrona de Atención Primaria, que insiste en la continuidad. «Muchas abuelas en su cultura no dieron el pecho a sus bebés y la madre se siente insegura, por eso nosotros tenemos que informarles. Hay baches en el camino como las grietas o la mastitis y tenemos que estar ahí». La recomendación son seis meses de lactancia materna exclusiva y complementaria hasta los dos años o más.

Las matronas del Hospital de Segovia, con cerca de 900 niños nacidos en 2017, piden una formación obligatoria para los profesionales. «Como en todos los grupos, cada uno tiene una manera de trabajar y nos falta unificar criterios. Todos estamos muy convencidos de que la lactancia es la mejor forma de alimentación para un bebé», subraya González. Por ejemplo, el contacto piel con piel se hace de manera rutinaria pero no siempre; a veces el pediatra lava, limpia o pesa al bebé nada más nacer, algo que podría posponerse. La infraestructura del paritorio no favorece al no haber dilataciones, por lo que se traslada a la madre más de lo ideal. «A veces el niño se pasa toda la noche llorando y la madre pide un biberón. Ahí el profesional tiene que currárselo, sentarse a pie de cama a las cuatro de la mañana e intentarlo. Y eso depende de la carga de trabajo que tengas y muchas cosas», ahonda González.