Mata de Cuéllar redescubre su historia

Imagen del año 1963, cuando fue inaugurado el nuevo templo, edificado en el lugar donde se produjo el hundimiento del anterior. /C. Catalina
Imagen del año 1963, cuando fue inaugurado el nuevo templo, edificado en el lugar donde se produjo el hundimiento del anterior. / C. Catalina

Carlos Arranz pide colaboración vecinal para conseguir documentos gráficos del anterior templo parroquial

CRUZ CATALINAMata de Cuéllar

El historiador Carlos Arranz Santos (Pedrajas de San Esteban, 1954), autor de los libros ‘Historia de la Virgen de Sacedón’ (1983), ‘Cofradía de San José de Carpinteros de la Villa de Íscar’ (1993), ‘Villa y Tierra de Íscar’ (1995), ‘Historia de Vallelado, Tierra de Cuéllar’ (1998), este junto a Ángel Fraile de Pablo, ‘El pedrisco de 1952 en Pedrajas de San Esteban’ (2002), ‘Santos: Historia de una familia castellana (Donato Santos Chicote: su vida, sus escritos, su familia)’ (2006) y ‘Nuestra Señora de Sacedón. Patrona de Pedrajas de San Esteban’ (2012), además de artículos en diferentes publicaciones y del blog Pedrajas.net, se encuentra trabajando en estos momentos en un nuevo proyecto, una publicación sobre la historia de la localidad pinariega de Mata de Cuéllar.

El trabajo de investigación lo inició hace ya tiempo y le hace mucha ilusión poder editarlo por la vinculación familiar que mantiene con el municipio segoviano, del que era originario su abuelo materno, Donato Santos Chicote. Además, fue pregonero de las fiestas patronales de la localidad en honor a San Esteban hace unos años por invitación del Consistorio.

En el libro abordara la evolución histórica del municipio con el rigor que le caracteriza, desde la prehistoria hasta nuestros días, así como otros aspectos que han marcado el devenir de los tiempo, como su pertenecía, dando nombre, a una de las seis circunscripciones administrativas, denominadas sexmos, en que se encontraba dividido el territorio de la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar. Sexmo del que durante muchos siglos han formado parte, además de Mata de Cuéllar, los municipios de Arroyo de Cuéllar, Chañe, Fresneda de Cuéllar, Narros de Cuéllar, Samboal y Vallelado, así como otros núcleos de población que formaron parte de este territorio. Pero la pobreza y otros factores adversos hicieron que desaparecieran del mapa y tan solo han llegado hasta nuestros días los nombres de ellos.

El historiador trabaja en un libro sobre la localidad, en la que nació su abuelo materno

Es una historia vinculada igualmente al patrimonio histórico-artístico, que lamentablemente no ha perdurado en el tiempo y que estaba representado por tres edificios de carácter religioso: la ermita del Santo Cristo del Amparo, propiedad de una cofradía, situada a las afueras de la población junto a la carretera dirección a Íscar; y el convento agustino de Nuestra Señora de Gracia, también conocido como Nuestra Señora del Pino, fundado a finales del siglo XIV o principios del siglo XV. Situado en una de las márgenes del río Cega, fue fundado por Alfonso García de Cuéllar, alcaide de los Reales Alcázares de Segovia, contador mayor de Enrique III de Castilla y regidor de Cuéllar. El convento cerró sus puertas en 1835 debido a la aplicación de los decretos de exclaustración de Mendizábal y el Real Decreto de 25 de julio de 1835 por el que se suprimieron los monasterios y conventos de religiosos que no tuvieran doce individuos profesos, de los cuales las dos terceras partes, por lo menos, fueran de coro.

Y cerrando la lista el templo parroquial dedicado a San Esteban Protomártir, en un extremo del casco urbano, otrora servida por un párroco cuyo curato era de entrada y de provisión real y ordinaria, que se hundió en la madrugada del viernes 14 de octubre de 1960. Fue levantado en el mismo lugar un nuevo templo de corte moderno que se inauguró en 1963. Al hilo del viejo templo parroquial, el historiador pedrajero ha realizado recientemente un llamamiento al vecindario en el que pide su colaboración aportando documentos gráficos, sobre todo fotografías, en los que se pueda ver cómo era tanto el interior como del exterior del edificio que se vino abajo.