Los marionetistas buscan cantera

Sonia Zubiaga posa con dos marionetas en la plaza de Somorrostro. /Antonio de Torre
Sonia Zubiaga posa con dos marionetas en la plaza de Somorrostro. / Antonio de Torre

Sonia Zubiaga, de La Pícara Locuela, recibe una beca internacional por su proyecto 'Sembradores de bufones'

LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

La marionetista autodidacta Sonia Zubiaga busca una generación de relevo organizada. Su proyecto para formar titiriteros ha sido becado por la Asociación Internacional de Ciudades Amigas de la Marioneta (Aviama), entre las que está Segovia. La directora artística de La Pícara Locuela pone en valor el trabajo de Titirimundi, pero sugiere que su pedigrí internacional debe complementarse con el incentivo al artista local. «El festival ha creado en más de 30 años muchísimo amor a los títeres, público crítico o marionetistas como yo, que he salido de aquí, pero no hay material para decir que Segovia es una cuna de titiriteros». Su escuela plantea que si el proyecto logra una calidad digna, el festival contrate a sus alumnos para talleres y espectáculos de calle en 2020.

El mensaje de Aviama es invitar a los jóvenes al mundo del títere. Sonia Zubiaga, que acaba de cumplir 50 años, aprovechó la convocatoria para dar un impulso a su proyecto: formar marionetistas en Segovia. «Como empresa, necesito a gente que sepa impartir talleres de títeres y marionetistas para trabajar en los espectáculos. Y siempre tengo que formarles». Ella lleva «toda la vida» entre marionetas y el año pasado creó la Escuela de Títeres en Acción, una idea itinerante en la que percibió interés por parte de educadores y gente relacionada con el arte. Pero faltaba gente joven. Por eso, el proyecto galardonado se llama 'Sembradores de bufones'.

El proyecto está presupuestado en unos 7.000 euros –la beca supone un 40%– y consiste en una formación para seis alumnos en julio. El taller será a diario y está previsto que se celebre en un espacio de la Casa de la Moneda. Los marionetistas viajarán en septiembre al festival más reconocido de Europa en Charleville-Meziers, en las Ardenas francesas. Unima (Unión Internacional de la Marioneta) pagará el desplazamiento. La beca se anunció en abril y la escuela deberá ahora difundir el proyecto y hacer una selección previa. «Aunque cualquiera puede presentarse, seleccionaré a quien tenga más entusiasmo porque mi idea es formar a gente para trabajar luego con ellos e implicar a las autoridades».

Cuando habla de autoridades, Zubiaga cita al Ayuntamiento de Segovia, a Titirimundi y Unima para crear una red para que los marionetistas, «ya sean estos o cualquiera que venga a la ciudad», puedan sostenerse. «Al ser internacional, el festival se ha puesto ese objetivo ahí y el presupuesto que tiene es por ese prestigio. Pero también es verdad que Titirimundi es una pequeña escuela de técnicos de espectáculos de calle y pequeño formato», subraya Zubiaga, quien pone el ejemplo de muchos voluntarios que se han ido acercando a la parte técnica. «¿Por qué? Porque había trabajo. Fomentar titiriteros es una competencia para el festival; lo otro, no. Esto es una opinión personal».

Zubiaga da mucho valor a todo lo que ha surgido en Titirimundi de forma espontánea y resalta que la de titiritero no es una profesión predilecta. «Es bohemia, inestable y ya sabemos de sobra qué valoración tienen los artistas en el mundo en el que vivimos». Por eso pide un cambio de paradigma. Ha solicitado al Ayuntamiento instalaciones para convertir el privilegiado escenario de la Puerta de Santiago y el emplazamiento allí del Museo de Peralta en un motivo para crear un rincón del titiritero. Un proyecto que plantea un reto turístico. «Tenemos al lado el Alcázar y sus 700.000 visitantes al año».

Sin formación reglada

Su propuesta es que el propio festival gestionase ese espacio con una pequeña infraestructura municipal para todo el año. Habla de una carpa o unos asientos, una propuesta bien recibida pero que pide acelerar. Sería un mecanismo más para un sector que carece de formación reglada en España –sí es más común a nivel europeo– para artistas que aprenden de forma autodidacta en pequeños cursos o trabajando. «Mi idea sería empezar este año el curso y continuarlo cada año para que esto sea una escuela de titiriteros, pero esto no lo puede hacer solo una persona. Ni me dan a dar becas cada años ni soy un fondo infinito, sé lo que sé».

Su crítica incide en la consideración social. «Titirimundi funciona como un espectáculo de masas, no porque a la gente le interese en sí el arte de la marioneta». La asociación Aviama se fundó en 2012 y tiene 14 urbes asociadas; la mayoría son francófonas y Tolosa es la otra ciudad española. La de Zubiaga es la única beca asignada a una española; las otras cinco de este año han sido para Senegal, Australia, India, Italia y Japón.