«Maduro es un tirano y le llegó la hora porque el pueblo ya se levantó»

El periodista venezolano Jaime Castillo, en el centro, acompañado ayer por cuatro compatriotas junto al Acueducto. /M. Á. L.
El periodista venezolano Jaime Castillo, en el centro, acompañado ayer por cuatro compatriotas junto al Acueducto. / M. Á. L.

En Segovia viven alrededor de 300 personas procedentes de Venezuela y muchas aspiran a regresar si gobierna Guaidó

M. Á. L. Segovia

Más de 300 personas forman la comunidad venezolana que vive en Segovia. Casi todos son emigrantes económicos que salieron de su país en busca de mejor fortuna, pero también hay exiliados por motivos políticos, pendientes de que el Estado español les reconozca esta condición para poder trabajar y regularizar su vida. En esta situación está el periodista Jaime Castillo, que cumplirá diez meses de residencia en Segovia y que ayer participó en una convocatoria improvisada para expresar su rechazo a Nicolás Maduro y su apoyo al presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó. Tienen la esperanza de regresar si hay un cambio de gobierno porque, ante los acontecimientos de estos días, ya no temen manifestar que «Nicolás Maduro es un tirano y ya le llegó la hora porque el pueblo se levantó».

El relato del periodista americano, que se denominó «vocero de los venezolanos que estamos acá en Segovia», estuvo cargado de emoción y de frases rotundas: «Queremos que cese la tiranía y la usurpación que está representada por el dictador Nicolás Maduro y sus secuaces, que tienen desde hace 21 años sometida a mi nación en la más grave de las pobrezas».

Castillo declaró que las cifras de muertes que se han producido en Venezuela son «históricas» desde que gobierna el chavismo, desde que «roban los recursos, el dinero del petróleo y el oro» que comercializan con países «sinvergüenzas» como Rusia China, Irán y Cuba, a quienes «no les importa el hambre que están sufriendo nuestros hermanos y familiares».

Su presencia en la plaza del Azoguejo, junto al Acueducto, se repetirá. Su intención es denunciar que «Nicolás Maduro es un usurpador que está matando a mi país, a mi gente de hambre». Literalmente, según explicaron Castillo y otros dos compatriotas que le acompañaron, su yerno Adner Carrasco y Víctor Jiménez, empresario que tuvo un laboratorio químico y un restaurante que cerró porque no pudo asumir el disparatado precio de las materias primas, que además dejaron de llegar. Lo vivió Carrasco cuando, muchos días, permanecía veinticuatro horas en una cola con un número para comprar alimentos «y cuando llegaba no había nada que comprar, se había acabado».

El levantamiento popular contra la «tiranía» de Maduro les anima desde la distancia. Son conscientes de que si no hay una salida pacífica el relevo de Guaidó costará vidas, pero cree Castillo que los venezolanos están dispuestos a asumir las pérdidas humanas: «El pueblo no tiene miedo de sus armas, porque si nos va a seguir matando de hambre o de un disparo preferimos enfrentarnos a una bala de una ametralladora antes que vivir de rodillas, de sus pretensiones de que la gente le rinda culto».

Aseguró que «hay peligro real en las calles porque los venezolanos se están enfrentando a las armas con piedras, mientras Maduro financia a los 'colectivos', los guerrilleros colombianos de las FARC que emplea para reprimir a la población.

Guerra civil

Hay muertos «de ambos lados», aunque «los medios los silencian porque están amordazados y atemorizados», dijo el periodista, que comprende a sus colegas «porque si dijeron esto allí tendría enseguida una bala». Y reconoció que puede parecer muy drástico hablar de la solución con un conflicto armado, «pero pienso que hay males necesarios».

Suena fuerte hablar de guerra civil, pero Castillo y Jiménez comentaron que en cierto modo «ya la hay», porque «hay enfrentamientos», existe una situación de «hambruna colectiva», los venezolanos mueren por falta de alimentos y de medicinas, mientras Maduro gana las elecciones porque «se ha acomodado el sistema a su favor».

El mismo Castillo y su familia son el ejemplo: «Mi madre murió en el año 98 y aparece votando, y yo estoy en España hace diez meses, desde el 12 de mayo, las elecciones fueron el 20 de mayo y yo aparezco votando», concluyó.