La lluvia no puede con Titirimundi

El público se refugia con paraguas y chubasqueros durante una función./Antonio de Torre
El público se refugia con paraguas y chubasqueros durante una función. / Antonio de Torre

La mayoría de las más de 50 funciones previstas se llevaron a cabo, aunque hubo suspensiones

ALFONSO ARRIBAS

El anunciado cambio de tiempo llegó con precisión y convirtió lo que fue una mañana espléndida para disfrutar de los espectáculos en una carrera vespertina para reducir al mínimo las suspensiones por lluvia, aunque en algún caso fue inevitable. Aun así, la inmensa mayoría de las más de 50 funciones previstas pudieron desarrollarse porque durante las horas del festival fue más amenaza que agua.

La actuación de La Canica en el jardín de San Juan de los Caballeros no pudo celebrarse, y otros montajes previstos al aire libre se tuvieron que refugiar, como 'Saltimbanqui' en los soportales de la Plaza Mayor y 'El Retablillo' en el atrio de Trinidad.

En La Albuera, aunque a ratos con los paraguas abiertos, se disfrutó de Circ Panic. Y la plaza de San Martín se abarrotó ante la convocatoria de los franceses Mano Libre, bajo una constante amenaza de chubascos.

Sin embargo, la gran parte del programa no dependía de las inclemencias, y si en las plazas predomina la fiesta o la tradición, en los espacios cerrados las propuestas utilizan otro lenguaje, beben de otras fuentes.

En la sala que lleva el nombre del fundador del festival, los franceses de Gare Central, ante un patio de butacas abarrotado, representaron 'Ressacs', una divertida puesta en escena que a través del humor invita a reflexionar sobre los altibajos que definen la vida, las malas rachas seguidas de triunfos, y sobre cómo los seres humanos afrontan ese vaivén existencial. El montaje muestra una serie de planos que se mueven al ritmo de las desgracias y de los éxitos: la trayectoria vital de una pareja, los territorios, la política o los intereses económicos. Todos los estratos parecen interdependientes o compartir un mismo destino.

En cuanto a los patios, una diversidad de propuestas dirigidas fundamentalmente al público infantil y familiar pero con naturalezas muy diferentes. Como la propuesta de Teloncillo en la Diputación, una granja repleta de vida que conecta con las apetencias de los más pequeños a través de música y poemas.

Circo transgresor

Muy cerca, en el singular espacio de las ruinas de San Agustín, los franceses Têtes de Mules dejan el candor y optan por lo directo y transgresor para mover a la carcajada y a la reflexión, según los públicos. Es su primer año en Titirimundi y llegan con un desfile de personajes marginales, de perdedores, con un homenaje de fondo a los artistas de circo y a las historias de amor imposibles.

El público recibe todo lo que llega del teatrillo, y llegan desde sensaciones hasta elementos más palpables, derivados de escenas con un notable punto salvaje. èEs curioso observar su reacción, escondiéndose y mirando al mismo tiempo, refugiándose pero sin querer perderse lo que sucede», dicen los responsables de la compañía. Su circo de los parásitos va a ser uno de los montajes más comentados de esta edición, sin duda.