Llevan al cómic la historia de Francisca de Pedraza

Ignacio Ruiz, con el cómic, junto a los concejales Montserrat Rodrigo y Javier Hernanz./M. R.
Ignacio Ruiz, con el cómic, junto a los concejales Montserrat Rodrigo y Javier Hernanz. / M. R.

«Era una persona del pueblo, que sufrió el rigor del momento que le tocó vivir», dice el catedrático Ignacio Rodríguez

MÓNICA RICOCuéllar

Después de dos libros, escritos por Ignacio Rodríguez, la creación de unos premios contra la violencia de género con su nombre, que llevan también varias asociaciones de mujeres, llevar su historia a la música, al teatro e incluso a un instituto de Secundaria, la vida de Francisca de Pedraza ahora ha llegado al cómic. Pero, ¿quién es Francisca de Pedraza?, ¿cuál es su historia? La de una mujer maltratada por su marido, como otras tantas. Sin embargo, su nombre ha pasado a la historia por conseguir, en el siglo XVII, una sentencia pionera contra la violencia de género y el primer divorcio de la historia de España.

Así lo afirma Ignacio Ruiz Rodríguez, licenciado y doctor en derecho por la Universidad de Alcalá de Henares, catedrático en Historia del Derecho de las Instituciones en la Universidad Rey Juan Carlos, donde dirige también la cátedra España-Israel. Se topó con su historia trabajando en su tesis doctoral, aunque afirma que «siempre he pensado que fue Francisca de Pedraza la que me dijo: te voy a contar mi historia» y que por eso encontró los documentos sobre su litigio con su marido, Jerónimo de Jaras, que a su vez fue su maltratador y padre de sus dos hijos.

«Francisca era una persona del pueblo, que sufre el rigor de ese momento histórico», afirma Ruiz, detallando que, tras la muerte de sus padres, y siendo prácticamente una niña, acaba viviendo en un convento. Poco se sabe de cómo conoció a su marido, pero en el año 1612 se casó con él. «Cardenales, huesos rotos, ojos morados… esa era la vida de Francisca», apunta Ruiz, que en sus libros recoge cómo tan solo dos años después de casarse huyó de su casa y se refugió de nuevo en el convento, hasta donde Jerónimo de Jaras fue en su busca. Al final, regresó con él, pero no se conformó. En 1620 presentó una primera demanda de divorcio, pero la sentencia pedía al esposo «que de aquí en adelante trate bien y amorosamente a su mujer». Dos años más tarde, Francisca de Pedraza interpuso una segunda demanda de divorcio ante la corte arzobispal, con un resultado muy similar al anterior. En 1622, embarazada por otra violación de su marido, recibe una nueva paliza, en esta ocasión en plena calle, donde abortó y estuvo a punto de perder un ojo de una patada.

En busca de justicia, Francisca acudió al nuncio del Papa, consiguiendo que el caso se tratase ante la Audiencia Escolástica de la Universidad de Alcalá de Henares. Tras más de diez años de malos tratos, la mujer consiguió sentencia a su favor, gracias al jurista Álvaro de Ayala, quien «se enfrentó a ese mundo de hombres para hacer justicia».

La sentencia fue inédita, ya que revocó las anteriores, le permitió la separación, se obligó al marido a devolver la dota que ella aportó al matrimonio, y consiguió una orden de alejamiento para que ni su marido ni la familia de éste pudiera tomar represalias contra ella. Jerónimo de Jaras no quedó conforme y recurrió la sentencia, pero la respuesta fue directa, no había lugar a recursos.

«A partir de ese momento, Francisca se convierte en una mujer libre», a pesar de que Jerónimo había intentado utilizar a sus hijos para hacerle más daño. Álvaro de Ayala mandó a recogerlos y entregarlos a su madre. «¿Qué fue de ella?», se pregunta Ruiz. «Quiero creer que volvió al lugar donde fue feliz, al convento», apunta.

Esta es la historia plasmada en 'Francisca de Pedraza. Mujer y media. Decir no en la España del siglo de oro', un cómic elaborado con Almudena del Mazo Revuelta, con el que se trata de llevar esta historia, que Ruiz ha plasmado ya en dos libros, a un público más joven, después de comprobar el repunte de la violencia machista en los institutos. «La idea es ir por los institutos y que la gente joven, que es la que pronto tomará las riendas de nuestra sociedad, conozca la historia y el legado de Francisca, sobre todo para concienciar», puesto que «si Francisca de Pedraza pudo hace cuatro siglos, ahora, con todos los medios que se tienen, hay que ayudar a las mujeres que lo sufren».