Llega a Segovia un novedoso método para mejorar el aprendizaje de las matemáticas

Algunos de los profesores que participaron ayer en las jornadas de divulgación en el campus. /Antonio Tanarro
Algunos de los profesores que participaron ayer en las jornadas de divulgación en el campus. / Antonio Tanarro

El proyecto, con una treintena de profesores, llega a más de un millar de alumnos

LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

El proyecto europeo 'Steam4math' supone un cambio de paradigma en las matemáticas y en la forma en que los profesores las imparten. La idea, gestada a nivel europeo y con la colaboración de la Universidad de Valladolid (UVA), ha florecido en Segovia con un grupo de docentes de formaciones muy diversas y plantea un concepto que permite enriquecer una ciencia imprescindible con su dimensión química, social o artística. El proyecto, con una treintena de profesores, llega a más de un millar de alumnos de ocho centros de Segovia, con la colaboración de colegios vallisoletanos y madrileños.

El plan surgió en Bélgica en un encuentro con docentes suecos y finlandeses a través de una red de Erasmus. Ese grupo buscaba una colaboración en España y así entró a formar parte de él la UVA hace tres años, un mes antes de arrancar el proyecto que ahora concluye en su primera fase. La Facultad de Educación de Segovia se sumó dadas las dificultades de los alumnos con las matemáticas y aprovechó un grupo de trabajo multidisciplinar entre Ciencias Experimentales, Ciencias Sociales, Música y Matemáticas. Así, se juntaron especialistas de los cuatro ámbitos, con los que colaboran otros compañeros de la Facultad de Educación y la Escuela de Informática de Valladolid.

El proyecto se ha centrado en la colaboración con centros escolares y maestros 'pilotos' que han llevado a cabo diversas actividades en Primaria bajo la coordinación de la UVA, a través de María Antonia López y Belén Palop. «Hemos hecho un proceso de mejora continua. Si algo no funcionaba, cambiábamos la actividad para que se ajustara a la diversidad, el número de alumnos o el nivel», explica Belén Palop, profesora de Didáctica de las Matemáticas. «La idea era trabajar las matemáticas a través de proyectos realistas y tangibles». En ocasiones, han asistido ellas mismas al aula para presenciar ejercicios más complejos, como determinar cuál es la sombra de un árbol a una determinada hora en España y en Finlandia, información –latitud y longitud para determinar la incidencia solar– que los alumnos debían buscar por sí mismos a través de Internet. Todo un reto para quinto de Primaria.

Es uno de los pequeños proyectos a través de la metodología STEM, las siglas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas en inglés. «Entonces aquí no se conocía nada. En Europa un poco, pero no había habido apenas trabajos, tampoco en Primaria. Así que la idea fue utilizarla sobre todo para mejorar el aprendizaje de las matemáticas, acercando más sus contenidos a la vida cotidiana», explica María Antonia López, que imparte Didáctica de las Ciencias Experimentales.

Conexiones

El objetivo es buscar todas las conexiones de un determinado trabajo matemático con otras asignaturas. Si el ejercicio es un recorrido de una carrera, los niños se acercan desde ámbitos distintos. Desde que midan la distancia, ya sea en un plano o a través de una escala, a hábitos saludables –planificar el avituallamiento adecuado– o requisitos sociales –pedir los permisos para acordonar el evento– para integrar todas unas siglas cada vez más enriquecidas. Por ejemplo, se ha añadido la A de arte (STEAM) y la S de science (ciencia), que no solo hace referencia a las naturales sino también a las sociales.

La idea es que no sean asignaturas separadas, pues las conexiones entre ellas son necesarias. «Cuanto menos fronteras pongamos por parte de los docentes entre unas y otras, más fácil será que ellos conecten», explica Palop. Son las bases teóricas de las matemáticas realistas, un movimiento originado en Holanda en los noventa que ha adquirido categoría mundial en pos de reducir la abstracción. «Cada vez necesitamos menos niños que calculen rápido y sí niños que entiendan lo que están haciendo. Que vean un problema y lo resuelvan con las matemáticas de su alrededor».

Cooperativa Alcázar: Póngame una blanca, dos negras y una corchea

En el colegio Cooperativa Alcázar las notas musicales cotizan alto. El centro ha ensayado este curso un proyecto interdisciplinar a través de un mercadillo de notas musicales. Una vez hechas las transacciones, los alumnos debían echar cuentas a las blancas, negras o corcheas de su bolsillo y hacer su propia composición de dieciséis segundos. E interpretarla con instrumentos construidos por ellos mismos. Así se trabajan las características físicas del sonido, el medio ambiente, las notas musicales o las figuras numéricas construidas a través de potencias.

«El objetivo primordial es intentar que para los alumnos el conocimiento no esté parcelado, que sea un todo. Una manera a la que no estamos acostumbrados a trabajar» explica Marian Serrano, tutora de la Cooperativa Alcázar y responsable de aplicar el proyecto 'Steam4math' junto a su compañera Rosa Hernández. El centro se ha incorporado este año con el proyecto de 'Matemáticas al ritmo', en Segundo de Primaria, y otro con un caleidoscopio para trabajar el concepto de simetría, en Primero.

Serrano compara la actividad con el efecto expansivo de una gota de agua embalsada. La construcción de instrumentos musicales con material reciclado, en base a la 'Orquesta Basura' –un proyecto inclusivo en un poblado junto a un vertedero– ha sido un éxito. El resultado, trompas hechas con mangueras y embudos, maracas con botellas de agua, bongos con globos, castañuelas con cucharillas o panderetas con chapas de botellín. Habla de productos bien construidos y que sonaban muy bien. Y de un éxito educativo.

Los docentes son los encargados de evaluar el pilotaje de las actividades. Serrano destaca la implicación del alumnado. «Les hemos impulsado la imaginación y se atiende de una manera muy buena y sutil a la diversidad del aula. El libro de texto coarta y cuadricula la enseñanza, aquí cada uno puede participar según su potencial. Cuando tenemos ratios tan altas de alumnos en las aulas, es algo que a los maestros nos cuesta, pero con este tipo de proyectos está asegurado». Como contrapartida, exige al docente unos conocimientos mínimos para aunar disciplinas diversas. «Tenemos que estar bien formados para hablar de música o la física del sonido. A veces está y otras, no. Ese es un punto flaco de la formación en nuestro país». Pese a ello, no observa reticencia en los docentes. «La evolución del siglo XXI va hacia ahí, tenemos que quitarnos mucho polvo de los zapatos. Es una cuestión de tiempo».

El enfoque es determinante para no olvidar lo aprendido. «Si les enseño matemáticas con un libro de texto, las aborrecen. Si les doy la misma pastilla con un proyecto de arte y música, les encanta». Coincide Avelina Giralt, parte del proyecto desde casi el principio. «Si ellos están motivados, no hay ningún problema. Cualquier cosa que hagas fuera de lo normal, les encanta. Lo único es que cuando haces estas cosas se te pueden alterar más, y eso es más trabajo».

Esta profesora de segundo de Primaria en Los Almendros, en La Lastrilla, ha impulsado una actividad en el patio para niños más aislados. Es una forma de inclusión a través de las matemáticas. Un simple tenderete de corcho que sacaban todos los días al patio y que servía de punto de encuentro. «Se pasó por todas las clases para decir que nosotros íbamos a jugar con quien quisiera. Sacábamos tizas gordas, les dejábamos pintar en el suelo del patio… Ha gustado muchísimo, incluso ha habido días que no cabíamos todos».

El proyecto arrancó en octubre y ha aguantado hasta ahora. «Ha funcionado muy bien porque los alumnos se han hecho cargo de la actividad para acompañar a los que estaban solos».

El diagnóstico es claro. «Los alumnos son capaces de resolver problemas que ya han visto antes, pero nos encontramos con problemas de creatividad. Faltan recursos para encontrar otra manera de ver el problema. Son capaces de hacer uno parecido, pero ¿saben transferirlo a uno diferente? Ahí está la clave», subraya Palop. Ese objetivo requiere un conocimiento profundo de qué es sumar, restar o medir, pero supone un gran efecto a futuro. «Si tienen muchas herramientas asentadas, tendrán mucha capacidad para usarlas cuando corresponda».

La respuesta de los niños ha sido un pilar esencial del proyecto. Por un lado, sus intereses. La categoría de Arte ha sido algo imprescindible en casi todos los proyectos, que tienen como producto final algo tangible. «A nosotros el aspecto nos daba un poco más igual, pero ellos querían decorarlo». También a la hora de graduar la dificultad para dar distintas opciones a cada alumno en función de sus capacidades. El núcleo del proyecto ha sido Primaria, pero ha habido actividades en Infantil y Secundaria. El grupo ya ha solicitado continuar con la vanguardia otros tres años más y está pendiente de recibir la aprobación. «La idea es ampliar hasta los últimos cursos de Infantil y los primeros de Secundaria. Queremos abrir por los dos lados».