Julio Sanz Orejudo: «Me voy ligero de equipaje, feliz y con el reconocimiento de todos»

Sanz Orejudo, ayer. /A. de Torre
Sanz Orejudo, ayer. / A. de Torre

El letrado espinariego deja el decanato de Segovia, pero continúa al frente del Consejo de la Abogacía de Castilla y León

C. ÁLVAROSegovia

El acto de ayer también sirvió para despedir a Julio Sanz Orejudo tras diez años al frente del Colegio de Abogados de Segovia, aunque el letrado espinariego seguirá defendiendo los derechos de la abogacía como presidente del Consejo regional, cargo para el que fue elegido hace casi un año. Sanz Orejudo aseguró marcharse «ligero de equipaje y feliz, con el aprecio general de los compañeros y con el reconocimiento de todos», y tuvo palabras de agradecimiento para su esposa, Amparo, y sus hijos, Paula y Ernesto; para los compañeros que lo han acompañado en la junta de gobierno durante los dos mandatos; para los jueces, fiscales y funcionarios con los que ha compartido tarea; para los representantes de las instituciones segovianas, y para todos los compañeros de profesión. «Doy gracias a la vida por permitirme ser todos los días abogado», remachó.

Tras el acto, el decano saliente recordó que los profesionales de la abogacía tienen por delante la honrosa función de dignificar su quehacer diario. «En Segovia, por ejemplo, tenemos la dificultad de la escasez de espacio, que genera malestar. Hay que buscar fórmulas que racionalicen el día a día. Se trata, en cualquier caso, de dignificar la función de la abogacía, que es una función social de primera magnitud. En este sentido, es preciso exigir un reconocimiento social, pues se está trabajando para colaborar con la justicia, para mejorar las cosas, para intentar que los ciudadanos se sientan más cómodos cuando cruzan la puerta de un juzgado, y todo ello siempre es mejor hacerlo desde la cercanía que desde la distancia».

«No se puede consentir que los baremos sean de auténtica miseria, y el ministro lo sabe»

Sanz Orejudo también se pronunció a favor de una remuneración digna para los profesionales que atienden el turno. «Es una lucha eterna y no la vamos a dejar, porque tanto el Consejo General de la Abogacía como los consejos regionales están de acuerdo. No se puede consentir que los baremos sean de auténtica miseria, y el ministro de Justicia lo sabe. A ver si de una santa vez se consigue, veremos cómo vienen los Presupuestos Generales del Estado. No es de recibo que el coste medio de un asunto de un abogado de oficio sean 125 euros, en un procedimiento de divorcio, en un procedimiento penal complejo, en un procedimiento civil, etcétera. Es algo que hay que solucionar, por la propia sociedad, porque la sociedad exige una abogacía de excelencia. La labor de la justicia social es muy importante y los ciudadanos la valoran mucho», dijo.

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