La Junta ratifica la supresión de un aula en Bernardos pese a la protesta vecinal

Pancartas en la fachada del Ayuntamiento. /El Norte
Pancartas en la fachada del Ayuntamiento. / El Norte

El AMPA ha llenado el pueblo de pancartas y quiere extender su protesta a otras localidades

MARÍA MARTÍNEZSegovia

«Estamos llenando los pueblos de pancartas. No solo el nuestro, sino que se lo estamos pidiendo a los ayuntamientos de otras localidades», explica Almudena Herranz, portavoz de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos del colegio de Bernardos. El curso escolar que viene, la Consejería de Educación ha decidido reducir de tres a dos las unidades incluidas en el Centro Rural Agrupado El Pizarral, situado en Santa María la Real de Nieva y al que acuden alumnos de otras localidades de la zona, como Codorniz, Juarros de Voltoya, Martín Muñoz de las Posadas, Nieva y la propia Bernardos. En respuesta a las reclamaciones de los miembros del AMPA, el Gobierno regional se vuelve a amparar en la legalidad. «La Junta nos ha mandado una carta y nos ha justificado lo que ya sabíamos. Las razones son la cuestión de ratio que se ajustó según la ley». Para los padres de los alumnos, la justificación legal no es suficiente, ya que, según un criterio pedagógico, opinan que hay una sobrecarga para los profesores al tener que agrupar a niños desde los tres a los siete años en el mismo aula.

«Las distancias entre los objetivos curriculares son muy grandes», argumentan los padres de alumnos, que señalan que el Ayuntamiento está buscando el apoyo de otras corporaciones locales, a pesar de que se temen que «va a ser un trabajo duro» y «a largo plazo». Esta semana se volverá a reunir el AMPA para decidir las siguientes acciones, pero mientras tanto siguen con la movilización en las redes sociales, a través de las cuales les llegan apoyos de vecinos de pueblos que viven situaciones similares.

«Para las familias que vivimos en las zonas rurales, septiembre es el mes de contar cuántos niños hay, cuántas aulas hay. Es una situación muy inquietante. Nosotros hablamos de discriminación porque sabemos que en las zonas urbanas estas situaciones no se viven», explica Almudena Herranz, quien señala que la dirección del centro ha reconocido que «la educación sería mejor con otra forma de organización».

Herranz recalca que «no se trata de ir contra nadie», sino de reclamar una enseñanza digna «que los niños en otras localidades sí tienen». El AMPA reclama un espacio «de calidad educativa» en las zonas rurales porque «para las familias es complicado aguantar tanta presión» y no terminar por tomar la decisión de abandonar el pueblo. «No solo en educación, si te hablo de transporte, de médicos o de otros servicios... la presión es intensa».

La situación no solo afecta a los padres con niños en edad escolar, sino también al pueblo, que cada vez tiene menos habitantes. «Los colegios son la vida de los pueblos, que si no disponen de un cole, tienen muchas dificultades para seguir recibiendo población, algo que de por sí está complicado».