Un 4 de julio a miles de kilómetros

El grupo de estudiantes posa junto al establecimiento donde tuvo lugar la celebración/. Óscar Costa
El grupo de estudiantes posa junto al establecimiento donde tuvo lugar la celebración / . Óscar Costa

Estudiantes americanos celebran su fiesta nacional en la capital, donde aprenden español y se alojan con familias segovianas

MARÍA MARTÍNEZSegovia

«El 4 de julio es el día en el que mi familia y yo celebramos nuestro país». Lo explica así Karina Velasco, una de las participantes en el encuentro que tuvo lugar ayer en El Oso Blanco para conmemorar la fiesta nacional de Estados Unidos. Los 17 estudiantes norteamericanos que este año han hecho patria en Segovia forman parte del programa de estudio Geo Study Abroad, que ha cumplido más de dos décadas. Todos ellos se alojan con familias de la capital. El requisito es que las casas se encuentren cerca del Acueducto y de las líneas de autobús.

El programa de verano tiene una duración de seis semanas. Los jóvenes, procedentes de tres universidades de Estados Unidos, principalmente de la de Oregon, aprenden español en el aula, con las clases que reciben a diario, y en la calle, donde practican el idioma mientras realizan visitas a los monumentos emblemáticos de la ciudad y conocen una forma de vida diferente a la de su país. La universidad no solo realiza este programa en España, también en países como Reino Unido o Austria.

Los jóvenes están muy satisfechos con la evolución de su aprendizaje y afirman que cuando regresen a su país no van a olvidar las costumbres y conocimientos adquiridos, a pesar de que las diferencias culturales son grandes. Incluso algunos de ellos desean terminar viviendo en España. «Yo he tocado el Acueducto con las dos manos, así que el dicho dice que voy a volver», sostiene Eduardo Ortiz. Coincide con sus compañeros en su visión de que «la gente de Segovia es muy maja» y elogia la gastronomía: «Los pinchos son perfectos». También está maravillado por los encantos de una capital llena de arte, cultura e historia. «Nunca he estado en una ciudad tan antigua donde por cada calle que recorres hay tanta historia y tanto que aprender del pasado. Eso se me hace muy bonito», explica.

En el menú de ayer no estaba la célebre ensalada campera 'layer dip' o unos 'marshmallows' de postre –una nube y una onza de chocolate entre dos galletas–, típicos de la celebración del 4 de julio, pero los estudiantes cumplieron con la tradición del programa de degustar «la auténtica sangría castellana», como la denomina Marian Herrero Rubio, la directora de la iniciativa. Aunque lejos de sus hogares, Herrero subraya que los estudiantes están encantados con su experiencia segoviana. «Esta ciudad cumple todos los requisitos: belleza, patrimonio, luz, cercanía a Madrid, buenos profesores, buena gente, buena comida».