Javier Orozco sale por la puerta grande del coso de El Espinar

Javier Orozco sale de la plaza de toros de El Espinar sobre los hombros de un quinto. /P. L. M.
Javier Orozco sale de la plaza de toros de El Espinar sobre los hombros de un quinto. / P. L. M.

Los otros dos novilleros, Carlos Aranda y Mario Sotos, estuvieron más discretos en sus respectivas faenas

PEDRO LUIS MORENOEl Espinar

Desigual desarrollo del festejo taurino más importante del año en El Espinar, que coincide esta vez con el setenta cumpleaños del coso espinariego, inaugurado el 3 de septiembre de 1949. Hubo un claro vencedor de la terna de novilleros, Javier Orozco, que en su segundo de la tarde se desquitó de la imposibilidad de torear un jabonero sin fuerzas que le tocó de primero. Al segundo le sacó además de buenas tandas de pases, numerosos aplausos de un escaso público, consiguiendo dos orejas, la segunda tras rogarse el respetable ondeando pañuelos para convencer al presidente. Salió en hombros.

Los otros dos novilleros fueron más discretos en sus respectivas faenas. Carlos Aranda cosechó una oreja en su primero, un cárdeno, tras una estocada certera y los aplausos y pañuelos del público apoyando su faena. En su segundo una estocada tendida y siete descabellos le alejaron de cualquier trofeo. Mario Sotos abría la terna de novilleros, sufriendo una leve herida en el pie por una banderilla que no le impidió continuar la faena, matando de media estocada y un descabello; su segundo recibió aplausos en el arrastre y el público pidió sin éxito una oreja para el novillero manchego.

Una vez que Javier Orozco salió por la puerta grande a hombros de uno de los quintos de El Espinar, como se vienen haciendo desde hace muchos años, la Guardia Civil requirió la presencia del joven y el público todavía presente en la plaza generó una ruidosa pitada por el apercibimiento.