Las inversiones para adecuar el Torreón condicionarán las cuentas de la Fundación Caja Segovia

En el centro, Javier Reguera, presidente de la Fundación Caja Segovia. /A. de Torre
En el centro, Javier Reguera, presidente de la Fundación Caja Segovia. / A. de Torre

La quita firmada con Bankia libra a la entidad de abonar 1,3 millones este curso y le concede más margen de movimiento

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

Con el alivio de no tener que exprimir la cuenta corriente para pagar la hipoteca del Torreón de Lozoya, la Fundación Caja Segovia tiene entre ceja y ceja engordar los ingresos. El equilibrio contable sigue siendo un quebradero de cabeza para la heredera de la Obra y Social de la extinta entidad de ahorros. Para ello, y por las necesidades derivadas de la operatividad interna, necesita de manera indispensable y urgente contar y disponer de su buque insignia patrimonial. El presidente de la institución, Javier Reguera, advierte de que «los condicionantes» que han surgido en torno al acondicionamiento del inmueble medieval conllevan la ejecución de una «fuerte inversión».

La quita aprobada y acordada con Bankia de 5 millones de euros del préstamo que pesaba sobre el Torreón de Lozoya supuso un respiro vital para la fundación y su futuro. Mientras se reproducen las críticas sobre el oscurantismo de la operación rubricada entre junio y julio del pasado año y se suceden las demandas de luz sobre el pacto alcanzado, la fundación puede manejar sus objetivos con más holgura, al menos en lo que a la financiación se refiere. El principal efecto del acuerdo con el banco que preside José Ignacio Goirigolzarri es que este curso que acaba de empezar ya no tendrá que abonar más ni por intereses ni por amortización del crédito que suscribió en 2012 la entonces aún Caja Segovia con el Banco Financiero y de Ahorros (BFA), que era la matriz de Bankia.

Con urgencia

A la fundación le llegaba el agua al cuello y estaba a punto de ahogar su actividad, ya que el periodo de vencimiento del préstamo acababa precisamente este año y no el 17 de julio del ejercicio pasado, como se había pensado desde el kilómetro cero de la creación de la entidad. Hasta entonces, vino pagando los intereses del crédito del Torreón de Lozoya. O lo que es lo mismo, unos 105.000 anuales. Sin embargo, de no haberse firmado la quita con Bankia, este curso tendría que haber abonado los primeros 1,3 millones de euros de la amortización.

«Sin contar las inversiones (en velada referencia a la inyección económica que ha de insuflar para acondicionar el edificio del museo), la Fundación Caja Segovia cuenta con un balance equilibrado», bosqueja Reguera. El matiz es importante, porque los ingresos fundamentales solo llegarán cuando la actividad del Torreón esté a pleno rendimiento, cuestión que de momento no es así.

El presidente intenta ver el vaso medio lleno. Aunque el ansiado y anhelado equilibrio financiero continúa condicionado, ahora se intuye más cercano que antes del acuerdo con Bankia. Para que el optimismo sea absoluto, falta vislumbrar la luz verde que habilite las obras necesarias en el emblemático edificio. De momento, Reguera cifra el presupuesto de la Fundación Caja Segovia para este año en 850.000 euros, aproximadamente.

Necesidades cubiertas

De esa cantidad de partida ha de salir el dinero para las actuaciones de adecuación de espacios y la ejecución de los trabajos de seguridad y accesibilidad en el Torreón, subraya el responsable de la entidad. A pesar de ese tono y semblante más optimista sobre el futuro de la fundación, Javier Reguera no oculta su inquietud porque las obras corren prisa.

Los ingresos dependen en buena medida de que el Torreón de Lozoya y el futuro museo que albergará esta casa-palacio estén abiertos cuanto antes. Si bien, con esos 850.000 euros presupuestados para este 2018 «entendemos que cubrimos necesidades y cuestiones relacionadas con el mantenimiento».

El pacto y reparto firmados con Bankia para librarse de la millonaria losa hipotecaria que pesaba sobre el Torreón determinaba que la Fundación Caja Segovia se quedaba con el salón de actos de la bajada del Carmen, que desde el pasado diciembre se ha reconvertido en el único cine con programación estable en el centro de la capital, sin dejar de ser habitual punto de encuentro de actos, conferencias y otros eventos de la agenda cultural y social.

Procesos judiciales

Además, el acuerdo con el banco recogía la liberación hipotecaria por parte de la entidad financiera de otros activos «de elevado valor económico y estratégico para el desarrollo de la fundación». Se trata de una nave en Hontoria, el Palacio de Villafañe (en la plaza de san Facundo), la citada sala de la bajada del Carmen y locales en calle José Zorrilla. Es el mantenimiento de todas estas dependencias al que se refiere Reguera cuando cita que el presupuesto de este año garantiza la cobertura de necesidades.

También las cuentas de la entidad van a estar muy pendientes de los procesos judiciales y de alquilar o vender el Palacio de Mansilla. Aunque la fundación abandonó la vía penal de la causa del Torreón como consecuencia de la quita de Bankia, sí mantiene abierta el cauce civil contra el consejo de administración que aprobó, en mayo de 2012, el préstamo con Bankia y el aval del Torreón de Lozoya, entre otros activos del patrimonio inmobiliario. Javier Reguera ha calculado que la cuantía global a demandar asciende a unos 2,5 millones de euros.

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