La intranquilidad vuelve a Fuente La Bola con la llegada de otra familia okupa

Puertas y ventanas tapiadas en algunas viviendas de la urbanización./M. R.
Puertas y ventanas tapiadas en algunas viviendas de la urbanización. / M. R.

La oposición socialista exige al alcalde de Cuéllar que se garantice la seguridad en la urbanización y pide explicaciones sobre la situación de una vivienda en la Plaza Mayor

MÓNICA RICOCuéllar

Tras unos meses de calma tensa, en la que los vecinos de la urbanización Fuente La Bola habían intentado recuperar la normalidad, a pesar de que varias viviendas de la zona continuaban con 'okupas', la preocupación ha regresado a este barrio situado en la carretera de Peñafiel de la localidad, a las afueras de la villa. A pesar de que los propios vecinos se encargaron de tapiar las puertas y ventanas de las viviendas que permanecían cerradas, al menos una nueva familia ha entrado a vivir en una de las casas deshabitadas. Ante la imposibilidad de forzar la puerta o las ventanas, al parecer, los 'okupas' entraron por la cochera, una situación que vuelve a mantener en vilo al vecindario.

Según señalaron algunos vecinos, la nueva familia 'okupa' es la misma que unos días antes había entrado en una vivienda de Niñas Huérfanas, aunque en esa ocasión apenas estuvieron unas horas en el lugar, ya que fueron desalojados. No ocurrió lo mismo en Fuente La Bola, donde, al conocer la nueva ocupación, los vecinos llamaron a la Policía Local, que, según explican residentes en el barrio, no pudo intervenir ante la falta de agentes.

Ante esta situación, el grupo municipal socialista ha exigido que se garantice la seguridad de los bienes y de las personas en la urbanización, ya que, según señalan, la «aparente tranquilidad se ha visto interrumpida nuevamente». Los vecinos, señala el grupo que encabeza Carlos Fraile, han mostrado su malestar ante la situación, especialmente porque uno de los familiares de los 'okupas' cuenta con antecedentes penales por hechos de gravedad.

Fraile indicó quela Alcaldía deben poner todos los medios necesarios para garantizar la seguridad de los vecinos. A su juicio, resulta «inconcebible» que los vecinos llamaran a la Policía Local y que esta no pudiera actuar, ante lo que se cuestionan si el alcalde, Jesús García, «pese a las medallas de superávit y gestión económica, se siente satisfecho de la prestación de servicios públicos y atención a los vecinos que se da desde el Ayuntamiento».

Contratación

Los socialistas insisten en pedir al alcalde «que actúe en consecuencia», pero esperan que no lo haga como en la anterior ocasión, cuando «llegó a contratar como operarios municipales a dos personas, para que, según sus palabras 'se portasen bien». Asimismo, el grupo mayoritario de la oposición muestra su apoyo a los vecinos de la urbanización y expresa su deseo de que se recupere la normalidad lo antes posible. También solicita que los servicios de limpieza acudan con mayor asiduidad a la zona.

El pasado mayo, las viviendas vacías se cerraron a cal y canto y las puertas y ventanas de los pisos inferiores fueron tapiadas con ladrillo y cemento. Las obras fueron costeadas e incluso en parte ejecutadas por los propios vecinos, con la finalidad de evitar el efecto llamada que ya se produjo en la urbanización, donde hubo meses en que se multiplicaron los okupas. Tras unas semanas en las que se denunciaron numerosas conductas incívicas, se alertó de una posible reyerta entre los propios vecinos que habían ocupado las casas e incluso se desarrolló una operación policial que se saldó con varios detenidos.

Plaza Mayor

La oposición socialista también quiere saber la situación de una vivienda situada en el número cuatro de la Plaza Mayor de la localidad, que, al parecer, ha sido ocupada «y de la que el Ayuntamiento es partícipe». Por ello, el concejal José Ignacio de la Fuente ha registrado una serie de preguntas en el Ayuntamiento para que el equipo de gobierno facilite información. En concreto, De la Fuente ha preguntado si el equipo de gobierno del Ayuntamiento tiene constancia de que la vivienda está siendo habitada, y, en caso afirmativo, solicita que se indique desde cuándo y las acciones que se hayan llevado a cabo al respecto. También se pregunta si el Consistorio o la Fundación Santa María Magdalena (propietaria) tienen contrato con los inquilinos de la vivienda, y de ser así, solicitan que les sea aportado.

En caso de no existir contrato, solicitan conocer si se ha llevado a cabo algún tipo de gestión para que la vivienda deje de estar habitada y si la Policía Local tiene constancia de que la casa permanece habitada y ha procedido a la identificación de los inquilinos.