Los institutos de Cuéllar se unen para homenajear a las mujeres víctimas de violencia
Cientos de alumnos se unieron en el entorno del castillo para pedir que la justicia garantice protección real y mejores políticas públicas
Cientos de alumnos de los institutos de secundaria Duque de Alburquerque y Marqués de Lozoya, de Cuéllar, se unieron este martes para realizar un ... homenaje a las mujeres víctimas de la violencia machista y para tratar de concienciar contra esta lacra, a través de una iniciativa propuesta por los departamentos de orientación de los centros, que tuvo lugar en la explanada del castillo de la villa, junto a su muralla y sobre la misma.
Se trataba de conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, haciéndolo en nombre de todas aquellas mujeres que no pudieron ser libres, las que no pudieron alzar su voz a tiempo por temor y aquellas que lo sufren en silencio cada día, recordando unas cifras que «son escandalosas», ya que son 38 las mujeres asesinadas en lo que va de año. Los jóvenes apuntaron que «gran parte de la sociedad ignora esta situación», por lo que abogaron por unir fuerzas para que la violencia de género desaparezca, animando a las que sufren violencia «a que lo digan, que no están solas».
Desde lo alto de la muralla, varios alumnos pusieron voz a distintas lecturas y frases, en las que señalaron que la violencia machista es un problema social «profundamente arraigado en desigualdades históricas» y cómo la prevención es imprescindible, a través de la educación en igualdad, el respeto, la diversidad y las relaciones libres de dominación. También se hizo referencia a la necesidad de que la justicia garantice protección real «con recursos suficientes y respuestas ágiles que sitúen a las víctimas en el centro», y pidieron unas políticas públicas sostenidas, evaluadas y dotadas de medios para erradicar la violencia en todas sus formas.
Apuntaron que toda la sociedad tiene un papel y no hay lugar para la indiferencia, señalando que «el silencio y la pasividad también sostienen la violencia». Se hizo hincapié en que tras cada dato hay una historia oculta, y cómo en la adolescencia, en muchas ocasiones «el control se disfraza de amor», animando a luchar y no quedarse calladas. Las lecturas de los alumnos concluyeron con un «no queremos ser valientes, queremos ser libres».
Fue la directora de uno de los centros quien tomó la palabra a continuación para recordar que un porcentaje relevante de los jóvenes «niega la existencia de la violencia contra la mujer», lo que lleva a pensar que «hemos fallado en haceros entender e identificar el problema«. »Fallamos si no hemos sido capaces de haceros entender que cualquier acto de violencia tiene siempre un origen pequeño que hubiéramos podido eliminar fácilmente».
Apuntó que los jóvenes son parte de la solución y que se debe exigir no ser el origen de la violencia, sino que hay que asumir «que es nuestra responsabilidad ahora identificar y eliminar cualquier acto que dé respaldo o justifique futuros actos de violencia», mostrando su esperanza en que los jóvenes puedan decir pronto con orgullo que su generación fue capaz de terminar con la violencia contra las mujeres y las niñas.
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