La España Vaciada del siglo XVI: qué solución le dio Carlos V

El delegado de la Junta y la alcaldesa de Santa María la Real de Nieva observan la carta, ayer en el monasterio. /El Norte
El delegado de la Junta y la alcaldesa de Santa María la Real de Nieva observan la carta, ayer en el monasterio. / El Norte

La Junta restaura la carta de privilegios del monarca a Santa María la Real de Nieva

El Norte
EL NORTESegovia

El Salón de Cortes del Monasterio de Santa María la Real de Nieva acogió ayer la presentación de la restauración llevada a cabo en el Centro de Conservación de Bienes Culturales de Castilla y León de la 'Carta de confirmación de privilegios concedidos por el emperador Carlos V' en 1556. El documento histórico reconoce y confirma las concesiones reales tanto al monasterio como al Concejo de Santa María la Real de Nieva.

El delegado territorial de la Junta, Javier López-Escobar, destacó la importancia de este acto de presentación para difundir el patrimonio cultural y «contribuir de este modo no solo a su conocimiento sino también a su mejor protección». También se refirió a la minuciosa labor llevada a cabo en el documento para asegurar su conservación, «una restauración de carácter interdisciplinar, incluida entre las acciones de investigación y conservación de bienes que desarrolla el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales en el marco del Plan PAHIS 2020, del Patrimonio Cultural de Castilla y León, en concreto en el Programa de Conservación del Patrimonio Documental». En el acto, que contó también con la presencia de la alcaldesa de Santa María, Pilar Ares, y del presidente de la Diputación, Miguel Ángel de Vicente, la directora del Centro de Conservación, Ana Carmen Pascual, y la restauradora, Pilar Pastrana, explicaron a los vecinos de la villa los trabajos realizados para mantener la integridad de la valiosa pieza del siglo XVI y dar estabilidad a los materiales originales.

López Escobar se detuvo en algunos aspectos del contenido de la carta de confirmación de privilegios otorgada por el Rey «para fomentar la llegada de pobladores a una villa de nueva creación, fundada por Catalina de Lancaster durante el reinado de Enrique III, que pone en marcha un convento dominico del que es patrona y quiere promover la aparición de población en el entorno para garantizar la supervivencia de los monjes». Resaltó «la relevancia que tiene para los habitantes de Santa María la Real de Nieva del siglo XXI, ya que refleja el nacimiento de esta importante villa».

La carta de privilegios está fechada en Valladolid el 19 de marzo de 1556, meses antes de la abdicación del emperador y un año después de la muerte de su madre la reina Juana de Castilla. El volumen pertenece a una tipología documental perfectamente definida por la Cancillería de la época y está formado por un cuaderno con once pliegos de pergamino que corresponden a pieles de cabra. Manuscrito con letra gótica minúscula, trazada a pluma sobre un pautado en tinta roja, tiene unas medidas de 31,2 por 21,5 por 2 centímetros. El documento estaba validado con sello de plomo, del que solo se conservan los restos del enlace de la costura interior donde pendía.

Ornamentación

De todo el volumen destaca, tanto a nivel artístico como simbólico, la ornamentación que acompaña la primera hoja. En ella, una escena relata la aparición de la Virgen a la reina Catalina de Lancaster, en el lugar donde la monarca recoge el patronazgo para levantar un monasterio y con él una serie de privilegios para el asentamiento de población, lo que constituiría la actual villa y lugar de peregrinación mariana. El resto de la decoración son orlas perimetrales con motivos florales de influencia flamenca y una orla inferior con un jarrón con lirios, atributo mariano y hoy motivo del escudo de Santa María la Real de Nieva.

En primer lugar, los especialistas del Centro de Restauración realizaron los estudios para identificar las alteraciones sufridas por la pieza a lo largo de los años. Aplicaron técnicas para la caracterizaron de todos materiales, entre las que destaca la microscopia electrónica con espectroscopia EDX, que determinó la composición de la paleta pictórica de naturaleza inorgánica, aplicada al temple con una capa de preparación y fondo en oro de coquilla.

En su estado inicial, además del propio envejecimiento de los materiales, las mayores alteraciones sufridas por el documento han sido consecuencia de las condiciones desfavorables de almacenaje que provocaron deshidratación, deformaciones y arrugas de las hojas de pergamino. Además también se habían producido craquelaciones, desprendimientos y solubilidad de los pigmentos en la iluminación miniada y se observaban destacables manchas, polvo y suciedad.

El proceso de restauración llevado a cabo «ha seguido criterios adecuados para respetar los valores materiales históricos de la carta, con una mínima intervención, para conservar su integridad conceptual y material. Se han aplicado los tratamientos necesarios para frenar las degradaciones y recobrar las características tipológicas del documento», explican fuentes de la Junta. Además se le ha proporcionado un sistema de almacenaje consistente en una caja de conservación hecha a la medida del ejemplar. Esta caja impide y reduce los peligros de un nuevo deterioro y facilita el manejo.

La intervención forma parte de las acciones que desarrolla el Centro de Restauración de Simancas en el Programa de Conservación del Patrimonio Documental para la conservación y restauración de documentos y colecciones de manuscritos medievales. Los trabajos de restauración de estos pergaminos del siglo XVI han supuesto una inversión por parte de la Juntade 12.500 euros.