Gascos: Una herida abierta en el corazón de la ciudad

Vista del tramo superior de la calle Gascos a finales de la década de 1950. /P-P.
Vista del tramo superior de la calle Gascos a finales de la década de 1950. / P-P.

Formaba parte del área de defensa del Acueducto, pero perdió el enfoque patrimonial y en la reforma de la plaza Oriental de los años 60 primó el urbanístico

Luis Javier González
LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

La de Gascos es una historia desafortunada, como otras en la ciudad, sin un proyecto definido como tiene, por ejemplo, la Plaza Mayor. La plaza de Artillería era el núcleo de la ciudad y se convirtió en una macedonia entre mercado, cuadras de caballos, estación de autobuses, artesanos o la escasa industria que había a comienzos del silgo XX. Era la puerta de entrada, en la que desembocaban todos los caminos. Entonces, la ciudad noble, con estamentos eclesiásticos y militares, estaba en la zona alta y la baja, los arrabales, era para las clases populares.

Los nuevos aires académicos al albor de la Universidad Popular -actual Academia de San Quirce- diagnosticaron el problema: la riqueza monumental de Segovia no era coherente con esa puerta de entrada a la ciudad. La idea era sacar todo aquello de allí. Ya en el siglo XIX se habían eliminado las casas adosadas al Acueducto tras un incidente diplomático tras el aborto de una embajadora sueca por un accidente. En 1884,el Estado lo declaró monumento tras un choque institucional con el Ayuntamiento. La ciudad, que no lo desdeñaba, priorizaba su uso en el abastecimiento de agua y el Estado, al señalarlo como monumento, resaltaba que no estaba siendo correctamente cuidado.

La fidelidad de Segovia al golpe de estado franquista del 18 de julio de 1936 sería recompensada por el régimen. No fue incluida en el listado de ciudades devastadas y recibió una cascada de obras. Fueron tres grandes proyectos: La avenida Fernández Ladreda –actual avenida del Acueducto–, la de José Antonio –la de la Constitución– y la Plaza Oriental. Para la reforma de esta última, hubo un concurso público en 1947 que ganaron Luis Laorga y Javier Sánez de Oiza, uno de los grandes arquitectos españoles. Planteaba una ordenación cuidada, con una suerte de telón de fondo junto al Acueducto que haría de fachada en una forma de trapecio. El proyecto, muy respetuoso, dibujaba una alineación de casas junto a Vía Roma y encajaba la plaza en esas manzanas, con una fuente en el centro. Al estilo de Fernández Ladreda, incluía también soportales. Sin embargo, esa filosofía patrimonial perdió la batalla.

La calle Gascos formaba parte del área de defensa del Acueducto, uno de los cinco conjuntos históricos parciales de la ciudad, declarados en 1941. Estaba dentro del área de 300 metros hacia las carreteras de La Granja (Padre Claret) y Boceguillas (la N-110). Bajo esa protección monumental había varias casas, huertas, algún caserío pobre, bodegas o la casa del pueblo de la República. Una de las quejas de los conservacionistas segovianos es que no se respetó, como también ocurrió en la Canaleja. Así es como un proyecto presentado por Bellas Artes acabó siendo ejecutado por Fomento. Y se pasó de un enfoque patrimonial a otro urbanístico. De embellecer la zona a convertirla en una carretera para que pasara el tráfico rodado.

Alcaldía y Fomento se carteaban en los 50, pero los fondos no llegaron hasta 1961, con dos desencadenantes. El primero, un accidente mortal de un camión de 10 toneladas que se estrelló contra uno de los pilares centrales. Otro, el acuerdo con EE UU que limpió la imagen internacional de la dictadura y costeó la reforma con una excusa militar: si Segovia tenía un centro de reparación de tanques, debía ser accesible. Y se hizo una explanada con brocha gorda: se bajó el perfil de Padre Claret, se subió el de Vía Roma y Gascos quedó descolgada como fondo de saco. Ya en los 70 había una cascada de quejas sobre el resultado y se pidió una intervención de Bellas Artes para conectar el aparcamiento de la Unión Previsora y Gascos que nunca llegaría.

La herida sigue abierta desde entonces, pues no ha habido ningún proyecto consensuado. En 1973, se planteó el corte del tráfico en el Acueducto y que la calle San Juan desembocara antes. El proyecto, que no era especialmente costoso, habría dejado una plaza de unos 40 metros y habría dado una fachada a Gascos. Quedó sepultado: ni se mencionaba en el Plan General de 1984. En 1991, aprovechando el Plan Especial de El Salvador, se planteó un edificio puente que daría esa fachada y que aportaría un aparcamiento subterráneo. En 1999, se planteó una estación de autobuses para toda la plaza que fue pronto descartada. Ese mismo año se acordaba una modificación del ordenamiento sin concretar cuál. El Plan General de 2007 declaraba zona verde la plaza y planteaba peatonalizar Vía Roma. Y el PEAHIS (Plan Especial de Áreas Históricas de Segovia) planteaba en un primer momento recuperar la continuidad de Gascos y enlazarla con el aparcamiento superior a través de una pequeña pendiente que iría adosada entre edificios. La idea sería posteriormente desechada.